Se quedó en Brasil: puercoespín de Baturité (Coendou baturitensis), recolectado en la Serra de Baturité, municipio de Aratuba (CE), por Hugo Fernandes-Ferreira y descrito en 2013 por Anderson Feijó y Alfredo Langguth (UFPB) (foto: Fernando Herberson Menezes)

Biodiversidad
La mayoría de las especies de mamíferos descubiertas en el Sur desde 1990 está depositada en el Norte

Estudio brasileño analizó el destino de 1.116 especies descritas en los últimos 35 años y propone medidas para evitar la denominada “ciencia de paracaídas”

13-08-2026
PT EN
Biodiversidad
La mayoría de las especies de mamíferos descubiertas en el Sur desde 1990 está depositada en el Norte

Estudio brasileño analizó el destino de 1.116 especies descritas en los últimos 35 años y propone medidas para evitar la denominada “ciencia de paracaídas”

13-08-2026
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Se quedó en Brasil: puercoespín de Baturité (Coendou baturitensis), recolectado en la Serra de Baturité, municipio de Aratuba (CE), por Hugo Fernandes-Ferreira y descrito en 2013 por Anderson Feijó y Alfredo Langguth (UFPB) (foto: Fernando Herberson Menezes)

 

Por André Julião  |  Agência FAPESP – La mayoría de las nuevas especies de mamíferos descritas en los últimos 35 años está depositada en instituciones de países del denominado Norte Global, pese a que la inmensa mayoría de ellas fue descubierta en países pobres o en desarrollo del hemisferio Sur, según un relevamiento realizado por científicos brasileños y publicado en la revista NPJ Biodiversity.

La investigación analizó 1.116 nuevas especies de mamíferos descritas entre 1990 y 2025 y concluyó que el 95 % de ellas eran nativas de países del denominado Sur Global –conjunto de países emergentes de América Latina, África, Asia y el Caribe, con características socioeconómicas similares, entre ellos Brasil–, pese a que el 60 % de sus holotipos (nombre que reciben los ejemplares que sirven de referencia para la descripción científica de una especie) está depositado principalmente en países ricos de Europa y América del Norte. Por otro lado, solo el 22 % de las especies nativas del Norte descritas en ese mismo período tiene sus holotipos conservados fuera del país de origen, aunque también en instituciones pertenecientes a ese mismo ámbito geopolítico, que puede englobar países como Australia y Nueva Zelanda.

Según los autores, los resultados muestran cómo las desigualdades geopolíticas y socioeconómicas repercuten en la actividad científica y en el conocimiento de la biodiversidad.

Más del 90 % de todos los holotipos de mamíferos almacenados en el Norte Global corresponde a especímenes recolectados en un país diferente de aquel en el que se encuentran depositados actualmente. En el Sur Global, en cambio, menos del 8 % de los holotipos de mamíferos está depositado en países diferentes de aquellos en los que fueron recolectados.

Las cifras son considerablemente superiores a las observadas en otros grupos considerados menos “carismáticos”, como los peces de agua dulce (el 30 % de los descritos después del año 2000 tiene sus holotipos fuera del país de origen) y los reptiles, entre los cuales el 50 % de todos los descritos después de 1990 está almacenado fuera del país donde los animales fueron descubiertos originalmente.

“Las cifras correspondientes a los mamíferos nos sorprendieron. Aunque los antiguos colonizadores tenían la costumbre de extraer material biológico de sus excolonias, no esperábamos observar valores tan elevados en las últimas décadas. El problema del neocolonialismo científico es más acentuado en los mamíferos que en otros grupos de animales”, evalúa Mario Moura, profesor de la Universidad Federal de Paraíba (UFPB) y primer autor del estudio.

Moura es egresado del programa Jóvenes Investigadores de la FAPESP y fue becario en el Instituto de Biología de la Universidad Estatal de Campinas (IB-Unicamp).


Se quedó en Brasil: Histotus diaphanopterus, murciélago recolectado en la región de Boqueirão da Onça, municipio de Sento Sé, en Bahía (foto: Patrício Rocha)

La situación de Brasil es una de las mejores del grupo. El país encabeza el número de descubrimientos de mamíferos durante el período analizado, con 133 nuevas especies descritas. Y de todos esos holotipos, 108 (más del 80 %) permanecieron en instituciones nacionales. Aun así, según los autores, los resultados aportan nuevas evidencias de la persistencia de la práctica conocida como “ciencia de paracaídas”, mediante la cual científicos extranjeros, principalmente estadounidenses y europeos, recolectan materiales biológicos o fósiles en países del Sur Global y los llevan de regreso para depositarlos e investigarlos en sus países de origen, en el Norte Global, muchas veces sin involucrar a investigadores locales en los trabajos basados en ese material.

En un estudio anterior, Moura y su grupo detectaron que la ciencia de paracaídas sigue siendo responsable de la mayoría de las descripciones de moluscos terrestres (lea más en: agencia.fapesp.br/56723). En el caso de los mamíferos, otro estudio supervisado por el investigador mostró que los países del Norte, aunque tuvieron muchas menos especies nativas descritas entre 1990 y 2025, publicaron estudios más robustos sobre esa biodiversidad, en parte por disponer de técnicas analíticas y equipos más avanzados (lea más en: agencia.fapesp.br/57706).

El trabajo actual se publica en un momento en el que Brasil busca repatriar otros materiales científicos, en este caso fósiles de dinosaurios llevados a instituciones extranjeras.

Tras haber logrado repatriar uno de ellos, las negociaciones están avanzadas para el retorno de al menos otro.

Desigualdad

Quien describe una posible nueva especie, ya sea vegetal o animal, necesita acceder al holotipo de las especies evolutivamente más cercanas, a fin de compararlas y cerciorarse de que la suya sea realmente una novedad para la ciencia. Por ello, el holotipo constituye un material fundamental para la documentación de la biodiversidad.

“Acceder a un material procedente de su propio país que se encuentra en una institución extranjera requiere recursos que no siempre están disponibles, lo que retrasa la generación de conocimiento”, afirma Jhonny Guedes, coautor del estudio, realizado durante su posdoctorado en el IB-Unicamp con una beca de la FAPESP. Actualmente, Guedes realiza una estancia en el Museo Nacional de Ciencias Naturales, en España, también con una beca de la FAPESP.

Además, una parte de las descripciones de nuevas especies se realiza mediante revisiones taxonómicas. En esta modalidad, se comparan especímenes presentes en instituciones de diferentes países, en ocasiones mediante técnicas de análisis genómico de última generación, que aún no estaban disponibles cuando los ejemplares fueron recolectados en el pasado.

No es raro que este tipo de estudio dé como resultado la descripción de nuevas especies y, en ocasiones, de géneros enteros (lea más en: agencia.fapesp.br/56515 y agencia.fapesp.br/55333).

“A medida que estos ejemplares se encuentran dispersos entre diferentes museos de historia natural y colecciones biológicas de universidades extranjeras, los investigadores europeos y estadounidenses tienen a su disposición mucho más material para realizar sus estudios, incluso cuando se trata de especies de América del Sur, África o Asia”, añade Matheus Moroti, otro coautor, becario de posdoctorado en el IB-Unicamp y que realiza una estancia en Espanha.

Causas y soluciones

Madagascar, que ocupa el segundo lugar en número de especies descubiertas durante el período analizado, después de Brasil, presenta una situación muy diferente. Durante ese período se describieron 90 nuevas especies en la isla africana, pero solo 14 permanecieron en el país.

Por su parte, investigadores de Estados Unidos describieron 324 nuevas especies durante el mismo período, pero solo cinco eran nativas de su territorio. Todo el resto era importado. De los 53 países analizados en el estudio, 20 (17 de ellos en el Sur Global) solo poseen holotipos de mamíferos nativos depositados en su territorio. Otros 17 países, la mayoría de ellos europeos, solo poseen mamíferos extranjeros en sus colecciones.

Los investigadores cruzaron los datos con diversos índices socioeconómicos. Cuanto mayor es la disponibilidad de mano de obra calificada en un país, aunque la inversión en ciencia y tecnología no sea tan elevada en relación con el PIB, mayores son las posibilidades de que ese país retenga los holotipos de sus especies nativas. La presencia de instituciones científicas y una legislación ambiental más rigurosa también contribuyen positivamente a la retención, como ocurre en Brasil.

Para mitigar el problema a corto y mediano plazo, los investigadores plantean algunas propuestas, divididas en tres dimensiones: gobernanza, estructura y acceso, cada una con diferentes niveles de prioridad y costo. Sin embargo, la repatriación de todo este material sigue siendo la medida más importante, aunque poco realista a corto plazo, según los autores.

Una medida de gobernanza de alta prioridad y bajo costo, por ejemplo, sería la adopción, por parte de las revistas científicas, de planes obligatorios para el depósito de especímenes, de la misma manera que actualmente existen políticas editoriales para poner a disposición datos y códigos.

En la versión propuesta de estos planes, los autores de artículos que describen nuevas especies deberían justificar dónde están depositados los holotipos de sus estudios, dando prioridad a instituciones cercanas al lugar donde se encuentra la especie y a la accesibilidad para los científicos locales.

Como otra medida, los autores proponen la creación de fondos de movilidad, mediante los cuales las instituciones del Norte Global abrirían convocatorias para financiar el desplazamiento de investigadores del Sur Global con el fin de que puedan acceder a las colecciones de dichas instituciones.

Un ejemplo de medida estructural sería que las instituciones del Norte Global invirtieran un porcentaje del presupuesto de grandes proyectos de investigación en instituciones asociadas del Sur Global, cercanas a los lugares donde se recolectan los especímenes. Los recursos se utilizarían para reforzar la infraestructura destinada al almacenamiento y estudio de la biodiversidad, además de financiar becas y equipos de apoyo.

“Las alianzas intelectuales válidas, que sean ventajosas para todos y respeten las diferencias socioeconómicas históricas entre los países, constituyen un camino sin retorno tanto para los científicos del Norte como del Sur Global. Los beneficios van más allá de una ciencia más justa e inclusiva, al reforzar la autonomía del Sur Global y acelerar nuestra documentación de la biodiversidad”, concluye Moura.

El artículo Local expertise anchors biodiversity documentation, but geopolitical power drives parachute discovery está disponible en: nature.com/articles/s44185-026-00137-6.

 

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