Sistema conecta a generadores de residuos industriales con artesanos de la periferia

Una startup utiliza tecnología para transformar uniformes y lonas publicitarias en ingresos, reduciendo en un 89 % el tiempo de conexión entre la materia prima y la mano de obra

Sistema conecta a generadores de residuos industriales con artesanos de la periferia
Mochila impermeable producida por artesanos mediante el reciclaje de banners corporativos (foto: divulgación/Ciclou)

Por Roseli Andrion  |  Agência FAPESP – Los uniformes corporativos, las lonas publicitarias y los tejidos técnicos industriales casi siempre terminan sus “ciclos de vida” en rellenos sanitarios, incluso cuando todavía se encuentran en buenas condiciones de uso. Para cambiar este escenario, la startup Ciclou, con sede en São Paulo (Brasil), desarrolló un sistema que permite transformar este pasivo ambiental en una oportunidad económica al conectar a grandes generadores de residuos –como industrias y corporaciones de sectores como eventos e infraestructura– con artesanos de la periferia, una red descentralizada de costureros, diseñadores y artistas locales que con frecuencia trabajan en la informalidad y buscan inclusión productiva. La solución aborda uno de los mayores desafíos de la economía circular: no solo recolectar el residuo, sino encontrar a la persona adecuada para transformarlo.

En la práctica, este engranaje se materializa en iniciativas como la alianza establecida con la multinacional de infraestructura Acciona, responsable de las obras de la línea 6-Naranja del metro de São Paulo. En lugar de desechar los antiguos uniformes técnicos utilizados en sus frentes de obra, la corporación destinó este pasivo textil a la startup. El material fue entregado a un equipo de seis artesanos y costureros de la red de Ciclou, que trabajó conjuntamente con una organización no gubernamental (ONG) de São Paulo dedicada a la asistencia social. Juntos, higienizaron, cortaron y dieron un nuevo significado a los tejidos de alta resistencia, transformándolos en 50 mochilas con valor afectivo y personalizadas, que fueron devueltas a la propia concesionaria para ser sorteadas entre los empleados durante la Semana del Medio Ambiente, cerrando así el ciclo del residuo con un impacto social y ambiental medible.

Ciclou nació en 2021 con el objetivo de promover la economía circular. Inicialmente, la empresa seleccionaba a los artesanos de forma manual, basándose en la memoria del equipo. “Al comienzo de este proyecto, recordábamos las características de cada uno y decidíamos quién recibiría el proyecto”, relata a Agência FAPESP la ingeniera de producción mecánica Amanda Martins, fundadora de Ciclou. “Sin embargo, pronto nos dimos cuenta de que este modelo no permitía ampliar la escala.”

Para resolver este cuello de botella, los investigadores de la empresa desarrollaron, con el apoyo del Programa de Investigación Innovadora en Pequeñas Empresas (PIPE), de la FAPESP, un algoritmo que analiza la realidad de cada artesano. El sistema considera variables como el espacio físico disponible, la maquinaria utilizada y la afinidad técnica con diferentes tipos de texturas. Este enfoque es fundamental, ya que un artesano o una artesana que trabaja en la mesa de su sala con tejidos ligeros de algodón, por ejemplo, no tendría condiciones para manipular lonas pesadas o nailon industrial, materiales que requerirían agujas especiales y un mayor esfuerzo motor.

Para validar la tecnología, el equipo estructuró un Producto Mínimo Viable (MVP, por sus siglas en inglés), una versión simplificada de la solución destinada a probar la viabilidad del negocio en un entorno controlado. Con él, fue posible mapear la rutina e identificar las habilidades específicas de los profesionales. Además, la prueba sirvió para evaluar si la tecnología podría hacer más eficiente el proceso, actuar como un escudo contra el desperdicio de tiempo y recursos y, en consecuencia, ampliar las oportunidades de generación de ingresos.

Los resultados obtenidos durante las pruebas con el MVP fueron significativos: el tiempo necesario para conectar la materia prima con el artesano más adecuado se redujo en un 89 %. Esta actividad, que antes podía requerir hasta nueve horas de contactos y búsquedas, pasó a realizarse en aproximadamente una hora.

Asimismo, se registró una reducción del 16 % en los errores relacionados con el envío a los artesanos de materias primas con las que no estaban acostumbrados a trabajar, lo que representa una disminución del retrabajo provocado por el envío de insumos incompatibles con la producción. La tecnología también tuvo efectos positivos en la autoestima y en la forma de llevar a cabo el trabajo: al ofrecer transparencia sobre el origen de los materiales y el historial de los proyectos, la plataforma registró un aumento del 26 % en la satisfacción de los artesanos que participaron en las pruebas.

Estas cifras revelan beneficios que trascienden la productividad, ya que, cuando el material llega al artesano en condiciones inadecuadas, toda la cadena se ve afectada. “Los errores representan un desperdicio de tiempo, dinero y material”, resume Martins. Como es necesario rehacer prototipos, repetir envíos, sustituir insumos y, en muchas ocasiones, desechar parte del residuo, la fundadora enfatiza: “Hacer que esta conexión sea más precisa representa un beneficio económico y ambiental simultáneo”.

Reciclaje creativo

El enfoque de Ciclou se centra en el denominado “reciclaje creativo” o upcycling. A diferencia del reciclaje industrial convencional, que tritura los materiales para transformarlos en materia prima, esta práctica convierte el residuo en un nuevo producto, como accesorios de moda exclusivos. En este proceso, el diseño y la historia contenida en el insumo agregan valor a la pieza final.

En el sector textil, por ejemplo, muchas piezas producidas para campañas promocionales, así como uniformes y colecciones de ropa de marca, se vuelven obsoletas antes de perder su funcionalidad. Es precisamente este tipo de residuo el que interesa a Ciclou. La empresa prioriza materiales para los que aún no existe una cadena de reciclaje consolidada y que terminan siendo desechados por falta de alternativas económicamente viables.

Actualmente, el principal obstáculo es la captación regular de materiales. Las cooperativas de clasificación de materiales reciclables, por lo general, no separan restos de tejidos sintéticos ni plásticos flexibles complejos, como los utilizados en lonas náuticas o publicitarias, debido a la falta de compradores habituales. Ciclou busca incorporarlas a la red productiva para estructurar la captación y alcanzar una mayor escala, incorporando estos residuos a nuevos proyectos y ampliando el impacto ambiental y social de la iniciativa.

Para el futuro, se espera que las empresas registren sus residuos directamente en el sistema y que los artesanos reciban proyectos compatibles con sus habilidades y capacidad productiva. Además, la tecnología podrá sugerir mejoras en la organización del trabajo y contribuir a la profesionalización de los emprendedores del sector.

Al armonizar la geolocalización con las competencias reales de cada profesional, la tecnología puede consolidarse como una herramienta de inclusión económica. Si esta conexión se convierte en una práctica habitual, quizá la transformación más importante no ocurra únicamente en las mochilas, bolsos o estuches producidos a partir de residuos industriales. Comenzará mucho antes, cuando un material deje de ser tratado como basura y vuelva a ser considerado un recurso.

Disminución de la informalidad

Antes de ponerse a disposición del público en general, el proyecto pasa por ajustes estructurales de seguridad de la información y adecuaciones a las directrices de la Ley General de Protección de Datos (LGPD), marco regulatorio brasileño para la recopilación y el uso de datos personales. A partir de entonces, el plan es sustituir la informalidad de las negociaciones realizadas mediante aplicaciones de mensajería por un entorno digital unificado, seguro y eficiente.

El desafío al que se enfrenta la startup refleja una tendencia global urgente. Según el informe Global Waste Management Outlook 2024, del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, cada año se producen en el mundo más de 2 mil millones de toneladas de residuos sólidos urbanos. Paralelamente, el consumo de recursos naturales crece a un ritmo superior a la capacidad de regeneración de los ecosistemas. En este contexto, ampliar la reutilización de materiales constituye una de las principales estrategias para reducir la presión sobre las materias primas y disminuir el volumen destinado a rellenos sanitarios.

En Brasil, los datos del Sistema de Información Catastral de la Artesanía Brasileña (Sicab) registran poco más de 200 mil profesionales formalizados con la Tarjeta Nacional de la Artesana y del Artesano, trabajadores que pueden ayudar a transformar estos insumos. Sin embargo, esta cifra refleja solo una parte de la realidad: estimaciones de organismos como el Servicio Brasileño de Apoyo a las Micro y Pequeñas Empresas (Sebrae) indican que alrededor de 8,5 millones de personas viven de la artesanía, generalmente como trabajadores autónomos informales y con ingresos variables.

La tecnología de Ciclou busca integrar esta “mano de obra invisible” de las periferias en una lógica de producción por encargo, eliminando el riesgo de que el artesano produzca sin tener a quién vender. “Muchas veces, el profesional produce sin saber si habrá demanda”, recuerda Martins. “El encargo cambia completamente esta dinámica: garantiza un destino para el producto, reduce los desperdicios y ayuda a planificar los ingresos.”

En los últimos años, el debate sobre la economía circular ha dejado de limitarse a la eliminación adecuada de los residuos: el desafío actual consiste en prolongar la vida útil de los materiales para preservar su valor económico y reducir la necesidad de consumir nuevos recursos naturales. Al conectar los residuos industriales con profesionales dedicados a su reutilización, los materiales desechados se transforman en materia prima, ingresos y nuevos productos. “Además de encontrar un nuevo uso para el material, es necesario encontrar a la persona adecuada para hacer posible esta transformación”, concluye Martins.