Tamias striatus fotografiado en Canadá: los roedores representan el 41 % de las descripciones de mamíferos entre 1990 y 2025, según un estudio realizado por brasileños (foto: Simon Pierre Barrette/Wikimedia Commons)
Un análisis de descripciones de 1.116 nuevas especies realizadas entre 1990 y 2025 revela que la calidad de los trabajos ha aumentado, pero los autores del Norte Global realizan estudios con más líneas de evidencia
Un análisis de descripciones de 1.116 nuevas especies realizadas entre 1990 y 2025 revela que la calidad de los trabajos ha aumentado, pero los autores del Norte Global realizan estudios con más líneas de evidencia
Tamias striatus fotografiado en Canadá: los roedores representan el 41 % de las descripciones de mamíferos entre 1990 y 2025, según un estudio realizado por brasileños (foto: Simon Pierre Barrette/Wikimedia Commons)
Por André Julião | Agência FAPESP – De las 1.116 descripciones de nuevas especies de mamíferos realizadas entre 1990 y 2025, 999 (89,51 %) correspondieron a animales de países tropicales, región con la mayor biodiversidad del mundo. A pesar del aumento en el acceso a herramientas avanzadas y de la capacidad técnica de sus científicos en los últimos 35 años, las descripciones de mamíferos realizadas en esta parte del mundo siguen siendo menos robustas que las realizadas en los países ricos, que contribuyeron con apenas 117 nuevas especies en el mismo período.
Este es uno de los resultados de un estudio publicado en el Journal of Systematics and Evolution por investigadores apoyados por la FAPESP.
“Observamos que la taxonomía de mamíferos se está volviendo más robusta con el tiempo, utilizando más técnicas, analizando más especímenes y, en consecuencia, las descripciones pueden ser menos cuestionadas posteriormente. Esto es una buena señal para los estudios y las políticas de conservación, que necesitan datos confiables para ser más precisos”, afirma Matheus Moroti, uno de los principales autores del estudio, realizado durante su posdoctorado en el Instituto de Biología de la Universidad Estatal de Campinas (IB-Unicamp), en el estado de São Paulo, Brasil, con beca de la FAPESP.
Aun habiendo descrito muchas menos especies nativas (117), los trabajos realizados en países de Europa y en Estados Unidos emplean más técnicas descriptivas, como herramientas genéticas y análisis de la anatomía interna mediante tomografía computarizada, por ejemplo.
“Además de que muchas de estas herramientas fueron creadas en esos países, llegando naturalmente antes a sus investigadores, en países de menor ingresos su costo es muy elevado y, en ocasiones, su uso resulta inviable”, añade Jhonny Guedes, también investigador posdoctoral en el IB-Unicamp, quien comparte la primera autoría del trabajo con Moroti.
El trabajo forma parte del proyecto “Megadatos & conservación de la biodiversidad: evaluando el impacto de la acumulación de conocimiento de la biodiversidad en la planificación de la conservación”, coordinado por Mário Moura en el IB-Unicamp.
“Evaluamos cómo la robustez de los diagnósticos, es decir, la cantidad de información utilizada para diferenciar una nueva especie de otras, puede verse afectada por factores biológicos, como el tamaño corporal y el nivel de riqueza taxonómica; factores geográficos, como las características asociadas al lugar de recolección de los especímenes; y factores históricos o socioeconómicos, como el número de autores, el año de la descripción, métricas de internacionalización y el tipo de estudio”, explica Moura, actualmente profesor de la Universidad Federal de Paraíba (UFPB).
Los factores biológicos pueden explicar en parte, por ejemplo, que el 41 % de los mamíferos descritos en el período sean roedores y el 26 % murciélagos. Una explicación es que estos grupos son extremadamente diversos. No es casualidad que sus descripciones tiendan a implicar la comparación de un mayor número de especímenes mediante diversas herramientas. Sin embargo, los sesgos en la captura y recolección también afectan la documentación de nuevas especies. En los murciélagos, por ejemplo, las especies de menor tamaño corporal presentaron un menor número de especímenes analizados.
Internacionalización
Los investigadores observaron una disminución en el número promedio de países por autor, lo que refleja una mayor independencia de los países para llevar a cabo todo el proceso de descripción dentro de sus propios territorios. Una posible explicación es el abaratamiento de las herramientas moleculares, que las hace más accesibles.
Aunque las colaboraciones internacionales son más comunes en descripciones basadas únicamente en caracteres moleculares, en el caso de roedores y murciélagos estos estudios involucraron menos países en comparación con otras líneas de evidencia. Las revisiones taxonómicas, que reevalúan especies a la luz de nuevos datos o interpretaciones, también involucraron menos países.
“América del Sur se está volviendo autosuficiente en las descripciones, dependiendo menos de la colaboración con países del Norte Global”, afirma Guedes.
Otra característica de las descripciones es el aumento de la participación del recolector del espécimen de una nueva especie. En otro trabajo coordinado por Moura, sobre descripciones de moluscos, los autores observaron la ausencia en los estudios de los profesionales que recolectaron los especímenes utilizados para describir las especies (lea más en: agencia.fapesp.br/56723).
En 2021, Guedes y otros autores constataron, en un estudio sobre descripciones de reptiles, que cuando el recolector no participa en la descripción de la especie, esta puede tardar décadas (o incluso más de 100 años) en ser publicada.
“Saber que la taxonomía se ha vuelto más robusta conduce a clasificaciones más estables y a políticas de conservación sostenidas a lo largo del tiempo. Además, permite el reconocimiento de más especies. Sin ello, se podría estar conservando una especie cuando en realidad son dos o más y alguna de ellas podría estar amenazada de extinción, por ejemplo. Con la evolución hacia lo que llamamos taxonomía integrativa, estamos observando una mayor estabilidad que contribuye a la conservación de las especies”, concluye Moroti.
El trabajo también contó con el apoyo de la FAPESP mediante becas de iniciación científica para los coautores Giovana Lopes Diegues (22/14674-2) y Guilherme Morasco Missio (23/16169-6).
El artículo Historical shifts, geographic biases, and biological constraints shape mammal species discovery puede leerse en: onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/jse.70040.
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