Detectado el virus del Zika en monos: la enfermedad puede tener también un ciclo silvestre en Brasil | AGÊNCIA FAPESP

Detectado el virus del Zika en monos: la enfermedad puede tener también un ciclo silvestre en Brasil El microorganismo contaría así con un reservorio natural desde el cual podría infectar nuevamente y con mayor frecuencia a las poblaciones humanas, de acuerdo con un estudio publicado en Scientific Reports

Detectado el virus del Zika en monos: la enfermedad puede tener también un ciclo silvestre en Brasil

08 de noviembre de 2018

Por José Tadeu Arantes  |  Agência FAPESP – El virus del Zika ha sido detectado en restos de monos en Brasil, en las cercanías de la localidad de São José do Rio Preto, en el estado de São Paulo, y de Belo Horizonte, la capital del estado de Minas Gerais. Esos monos se habían muerto como consecuencia de disparos o de palazos que les asestaron los pobladores de la zona al sospechar que pudiesen haber sido acometidos por la fiebre amarilla. Y ése no era el caso, pero la infección por el virus del Zika los hizo enfermarse y así quedaron más vulnerables a los ataques humanos.

“Este hallazgo indica que existe potencialmente un ciclo silvestre del virus del Zika en Brasil, a ejemplo de lo que sucede con la fiebre amarilla. De confirmarse dicho ciclo silvestre, cambiará completamente la epidemiología del zika, pues pasaría a existir un reservorio natural a partir del cual el virus causante de esta enfermedad podría infectar nuevamente y con mucha mayor frecuencia a la población humana”, declaró Maurício Lacerda Nogueira, coordinador del estudio, a Agência FAPESP. Lacerda Nogueira es docente Facultad de Medicina de São José do Rio Preto (Famerp) y también es el presidente de la Sociedad Brasileña de Virología. 

El virus del Zika ya había sido hallado en monos habituados a la presencia humana en el estado de Ceará. Pero ésta es la primera vez en que se lo identifica claramente en el marco de la epidemia. Un artículo al respecto, que lleva las firmas de Lacerda Nogueira y de investigadores de diversas instituciones, ha salido ahora publicado en Scientific Reports, una revista perteneciente al grupo Nature.  

“Durante la epidemia de fiebre amarilla nos percatamos de que había muchos monos muertos, y no de fiebre amarilla sino por la acción de las poblaciones humanas, temerosas del contagio. Los habían matado a tiros o a palazos, o habían muerto mordidos por perros. Cuando están sanos, se hace muy difícil capturarlos a estos primates. Son fundamentalmente titíes (Callithrix sp.) y monos capuchinos (Sapajus sp.). Conjeturamos entonces que si los estaban matando tan fácilmente era porque quizá estuvieran enfermos. No de fiebre amarilla, que es una enfermedad que los mata, sino de alguna otra enfermedad que, sin matarlos, los dejase más débiles y más vulnerables”, dijo Lacerda Nogueira.

Los investigadores analizaron los restos de los animales y verificaron que estaban infectados con el virus del Zika, tanto en São José do Rio Preto como en Belo Horizonte. La secuenciación completa de su genoma mostró que el virus era muy parecido al de la infección humana. Y otra evidencia fue el hecho de que, en los lugares donde fueron encontrados los restos, los científicos capturaron durante la misma semana mosquitos infectados con el virus del Zika. 

“Para llevar adelante este estudio les indujimos experimentalmente la infección por el virus del Zika a monos vivos. Y la inoculación de los virus provocó viremia [la presencia de virus en la sangre]. Los monos exhibieron una alteración de comportamiento, lo cual confirma nuestra hipótesis inicial de que la infección los habría vuelto más vulnerables a su captura y a que los maten”, dijo Lacerda Nogueira.

Este estudio contó con el apoyo de la FAPESP, en el marco de un Proyecto Temático coordinado por Lacerda Nogueira, y de la Red de Investigaciones sobre el Virus del Zika de São Paulo (la Red Zika). La primera autora del artículo, Ana Carolina Bernardes Terzian, de la Famerp, es becaria de posdoctorado de la FAPESP. 

Participaron en este trabajo investigadores de la Famerp, de la Universidad Federal de Minas Gerais, del Instituto Adolfo Lutz, de la Universidad de São Paulo, de la Universidade Estadual Paulista, del Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología del Dengue y de la University of Texas Medical Branch (UTMB).

El ciclo de la fiebre amarilla

La infección natural y experimental de monos con zika indica que estos animales pueden erigirse en huéspedes vertebrados para la transmisión y la circulación del virus en ambientes tropicales urbanos. Pero el artículo que ahora ha salido publicado destaca que “se hacen necesarios nuevos estudios a los efectos de entender el rol que los mismos pueden desempeñar en el mantenimiento del ciclo urbano del virus del Zika y cómo pueden constituir un canal en el establecimiento de un ciclo de transmisión enzoótica [en animales no humanos] en la América Latina tropical”.

“Tal como la fiebre amarilla nos lo ha demostrado, las enfermedades epizoóticas [que ocurren al mismo tiempo en diversos animales de una misma área geográfica] serán siempre una fuente de epidemias entre humanos, aun después de un posible control y de la erradicación del ciclo de transmisión urbana mediante la implementación de contramedidas exitosas (vacunas y antivirales, por ejemplo). Éste es un factor fundamental que deben tener en cuenta los responsables de políticas públicas y del sector de la salud, como así también los desarrolladores de vacunas”, dijo Nikos Vasilakis, docente del Centro de Enfermedades Tropicales de la UTMB y uno de los autores principales del artículo publicado.

El virus del Zika apareció originariamente en monos de África. Esporádicamente salía de las selvas e infectaba a poblaciones humanas. Cuando se propagó desde África hacia Asia, empezó a circular solamente entre humanos. Y aparentemente mantuvo esta característica cuando se instaló en el continente americano, lo cual sugería un ciclo semejante al del virus del dengue. 

Pero este nuevo descubrimiento sugiere otra epidemiología posible, más parecida a la de la fiebre amarilla. De confirmarse esta epidemiología, el combate contra el zika podrá ser mucho más arduo de lo que se suponía.

“Nuestras observaciones tendrán implicaciones importantes en la comprensión de la ecología y de la transmisión del zika en América. Si bien éste es uno de los primeros pasos rumbo al establecimiento de un ciclo de transmisión entre primates no humanos del Nuevo Mundo y mosquitos arbóreos, las implicaciones son enormes, pues resulta imposible erradicar ese ciclo de transmisión”, dijo Vasilakis.

El investigador puso de relieve la importancia de la financiación de la FAPESP y de los National Institutes of Health (NIH) para la realización de este estudio. Dichas agencias de este modo “reconocieron rápidamente la importancia del tema”, y brindaron su apoyo a un trabajo que también sirve como ejemplo de la “larga y continua colaboración entre los grupos de la UTMB y de la Famerp”.

Puede leerse el artículo intitulado Evidence of natural Zika virus infection in neotropical non-human primates in Brazil, de Ana Carolina B. Terzian, Nathalia Zini, Lívia Sacchetto, Rebeca Froes Rocha, Maisa Carla Pereira Parra, Juliana Lemos Del Sarto, Ana Carolina Fialho Dias, Felipe Coutinho, Jéssica Rayra, Rafael Alves da Silva, Vivian Vasconcelos Costa, Natália Coelho Couto de Azevedo Fernandes, Rodrigo Réssio, Josué Díaz-Delgado, Juliana Guerra, Mariana S. Cunha, José Luiz Catão-Dias, Cintia Bittar, Andréia Francesli Negri Reis, Izalco Nuremberg Penha dos Santos, Andréia Cristina Marascalchi Ferreira, Lilian Elisa Arão Antônio Cruz, Paula Rahal, Leila Ullmann, Camila Malossi, João Pessoa de Araújo Junior, Steven Widen, Izabela Maurício de Rezende, Érica Mello, Carolina Colombelli Pacca, Erna Geessien Kroon, Giliane Trindade, Betânia Drumond, Francisco Chiaravalloti-Neto, Nikos Vasilakis, Mauro M. Teixeira y Maurício Lacerda Nogueira, en el siguiente enlace: www.nature.com/articles/s41598-018-34423-6.

 

 

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