Tiburón toro de arena (Carcharias taurus) en el archipiélago de Alcatrazes: el área marina protegida alberga ejemplares de la especie durante todo su ciclo reproductivo (foto: Octávio Campos Salles)
Registros de investigadores y buzos en el Refugio de Vida Silvestre del Archipiélago de Alcatrazes muestran que el tiburón toro de arena utiliza el lugar no solo para el apareamiento, sino también para la gestación
Registros de investigadores y buzos en el Refugio de Vida Silvestre del Archipiélago de Alcatrazes muestran que el tiburón toro de arena utiliza el lugar no solo para el apareamiento, sino también para la gestación
Tiburón toro de arena (Carcharias taurus) en el archipiélago de Alcatrazes: el área marina protegida alberga ejemplares de la especie durante todo su ciclo reproductivo (foto: Octávio Campos Salles)
Por André Julião | Agência FAPESP – El tiburón toro de arena (Carcharias taurus), en peligro crítico de extinción, parece haber encontrado un refugio en la costa norte del estado de São Paulo (Brasil) para aparearse y reproducirse. Así lo revela un estudio realizado por científicos y buzos en el Archipiélago de Alcatrazes, un área marina protegida situada a 35 kilómetros de la costa del municipio de São Sebastião.
Los resultados fueron publicados en el Journal of Fish Biology por investigadores de la Universidad Federal de São Paulo (Unifesp), de la Universidad Estatal Paulista (Unesp), campus de São Vicente, y del Instituto de Pesca de la Agencia Paulista de Tecnología de los Agronegocios (IP/APTA).
Con el apoyo de la FAPESP y de Petrobras, los investigadores registraron una hembra con marcas recientes de apareamiento durante el verano y otra preñada en invierno. Hasta ahora, los estudios disponibles indicaban que los tiburones toro de arena se apareaban en Argentina, Uruguay y el sur de Brasil, para luego migrar hacia las aguas más cálidas de la costa sudeste brasileña, donde llevaban a cabo la gestación y el parto.
“Demostramos que permanecen aquí no solo durante el invierno, como se pensaba, sino también en verano, completando todo su ciclo reproductivo en aguas brasileñas”, explica Ana Clara Athayde, primera autora del estudio y becaria de la FAPESP en el Instituto del Mar (IMar) de la Unifesp.
Los registros se realizaron en el Refugio de Vida Silvestre del Archipiélago de Alcatrazes y refuerzan la importancia de las áreas marinas de conservación, tanto para las especies como para los servicios ecosistémicos que prestan, entre ellos el suministro de alimento para las comunidades pesqueras. El área protegida, creada en 2016, es administrada por el Instituto Chico Mendes para la Conservación de la Biodiversidad (ICMBio), organismo vinculado al Ministerio de Medio Ambiente y Cambio Climático.
“Existen registros históricos de capturas incidentales de tiburones toro de arena en la costa de São Paulo, pero no había ningún registro científico hasta el que realizamos en el invierno de 2022 en Alcatrazes”, señala Fabio Motta, profesor del IMar-Unifesp y coordinador de un proyecto apoyado por la FAPESP en el marco del Programa de Investigación en Caracterización, Conservación y Uso Sostenible de la Biodiversidad (BIOTA-FAPESP).
La mayor parte de los registros se obtuvo mediante los llamados BRUVs, sigla en inglés de Baited Remote Underwater Video Systems (sistemas remotos de video submarino estereoscópico con cebo). Esta técnica consiste en mantener sumergida durante aproximadamente una hora una estructura equipada con dos cámaras y un brazo con cebos en su extremo. Posteriormente, las imágenes obtenidas en distintos puntos son analizadas para identificar las especies registradas por el sistema.
Ciencia ciudadana
Para este trabajo, los BRUVs se instalaron en el agua en 315 ocasiones, distribuidas en 38 puntos del archipiélago y a profundidades que variaban entre 2 y 50 metros. Los muestreos se realizaron durante el invierno y el verano, entre 2022 y 2025, como parte del programa Mar de Alcatrazes, dedicado al monitoreo de la biodiversidad del archipiélago y patrocinado por Petrobras.
Los tiburones fueron contabilizados y medidos a partir de las imágenes obtenidas. Además de los registros realizados por los investigadores, el estudio contó con la colaboración de buzos recreativos que visitan regularmente el archipiélago, bajo un modelo de ciencia ciudadana. El biólogo y guía de buceo Guilherme Bertuzo, quien también firma el artículo, logró filmar nueve ejemplares de tiburón toro de arena durante el verano de 2024, a profundidades de entre 5 y 10 metros.
“Los tiburones toro de arena presentan una morfología muy particular, con un tamaño y una disposición de las aletas que los diferencian de otras especies costeras del Atlántico Sudoccidental. Por eso pudimos identificarlos incluso cuando la visibilidad no era la mejor”, relata Motta.
Siempre que fue posible, los investigadores también determinaron el sexo y el grado de madurez (juvenil o adulto) de los ejemplares, además de registrar marcas corporales distintivas. La gestación se infería a partir de la distensión de la región ventral del cuerpo de las hembras.
Asimismo, un método publicado poco antes en Estados Unidos permitió estimar cuánto tiempo había transcurrido desde el apareamiento de las hembras, a partir de las marcas de mordeduras dejadas por los machos durante la cópula, así como el tiempo de gestación.
“Al observar la cicatrización de estas heridas en hembras mantenidas en cautiverio y compararlas con las de ejemplares silvestres, a partir de registros de ciencia ciudadana, esos investigadores lograron estimar cuándo ocurrió la cópula y, en consecuencia, la duración de la gestación. Utilizando ese método, demostramos que las hembras copulan en Alcatrazes”, afirma Athayde.
En peligro crítico de extinción
El tiburón toro de arena presenta un modo de reproducción altamente especializado y singular. En esta especie se describió por primera vez el denominado canibalismo intrauterino, mediante el cual las crías, aún dentro del útero materno, se alimentan de los óvulos —en ocasiones ya fecundados— e incluso de sus hermanos más pequeños.
Como consecuencia, las hembras suelen dar a luz únicamente dos crías por gestación, la cual dura entre 9 y 12 meses y generalmente ocurre cada dos años. Las crías nacen con un tamaño considerable, de aproximadamente 90 centímetros. Esta baja fecundidad constituye una de las principales vulnerabilidades de esta y de otras especies de tiburones, cuya capacidad reproductiva no es suficiente para compensar la presión ejercida por la pesca y otros impactos, como la contaminación marina y la pérdida de hábitats.
Según los investigadores, dado que el tiburón toro de arena es una especie migratoria, el archipiélago de Alcatrazes y otras áreas marinas protegidas cercanas, como la Laje de Santos y la isla Queimada Grande, podrían conformar un importante corredor ecológico para su conservación.
En 2025, Alcatrazes fue designada como un Área Importante para Tiburones y Rayas (ISRA, por sus siglas en inglés), en el marco de un programa de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), que identificó este tipo de áreas en todo el mundo.
“Nuestros resultados refuerzan la importancia de esta unidad de conservación en particular, así como de otras áreas donde la pesca está regulada, para proteger a los tiburones costeros. Además, al revelar la dinámica espacial y temporal de la especie, el estudio puede servir de base para el desarrollo de estrategias de conservación”, concluye Motta.
El artículo Subtropical marine reserve as key habitats for the critically endangered sand tiger shark (Carcharias taurus) in the Southwestern Atlantic puede leerse en: onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/jfb.70479.
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