Un aparato portátil permite diagnosticar enfermedades oculares a distancia | AGÊNCIA FAPESP

Un aparato portátil permite diagnosticar enfermedades oculares a distancia Con el apoyo de la FAPESP, emprendedores brasileños crearon Eyer, un dispositivo que, acoplado a un smartphone, detecta retinopatías a un costo más bajo que con los métodos convencionales

Un aparato portátil permite diagnosticar enfermedades oculares a distancia

20 de junio de 2019

Por André Julião  |  Agência FAPESP – Un aparato portátil conectado a un smartphone toma imágenes precisas de la retina y permite detectar enfermedades del fondo del ojo a un costo mucho más bajo que con los métodos convencionales. Este artefacto, denominado Eyer y creado por Phelcom Technologies, una empresa con sede en el municipio de São Carlos (en el estado de São Paulo, Brasil), posee también la ventaja de que permite efectuar el diagnóstico vía telemedicina, a kilómetros de donde se encuentra el médico oftalmólogo.

La empresa recibió el apoyo del Programa de Investigación Innovadora en Pequeñas Empresas (PIPE) de la FAPESP por primera vez en 2016, para el desarrollo y la validación de un prototipo. Recientemente, también obtuvo la aprobación de un proyecto de comercialización y fabricación del producto en el marco del Programa PIPE/ PAPPE, fruto de un convenio entre la FAPESP y la Financiadora de Estudios y Proyectos (Finep), una agencia ligada al gobierno federal brasileño (lea más en portugués, en: agencia.fapesp.br/30590).  

Asimismo, Phelcom está hospedada en la incubadora Eretz.bio, del Hospital Israelita Albert Einstein, uno de los inversores. En marzo pasado, la empresa empezó a operar su fábrica con sede en São Carlos, tras obtener las certificaciones del Instituto Nacional de Metrología, Calidad y Tecnología (Inmetro) y de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) de Brasil.

Actualmente se producen 30 unidades de Eyer por mes, una cifra que saltará a 100 al final de este año. El dispositivo sale de la fábrica acoplado a un smartphone de última generación y cuesta alrededor de 5.000 dólares. El aparato convencional que más se emplea en la actualidad debe conectarse a una computadora y cuesta en promedio 120 mil reales.

Por delante de la cámara del celular se ubica un conjunto óptico proyectado para la iluminación y la toma de imágenes de la retina. Cuando se producen dichas imágenes, la aplicación que opera el aparato las envía por internet a un sistema web –denominado Eyer Cloud– que permite almacenar y administrar los exámenes de los pacientes.

De no haber acceso al wifi o a la red 3G o 4G en el momento en que se realiza el estudio, las imágenes quedan guardadas en el aparato para su envío a la nube tan pronto como se restablezca la conexión a internet.

“Se realizó un gran esfuerzo en el área de óptica. Uno de los desafíos consistió en elaborar una versión portátil de un aparato que normalmente es muy grande. El otro consistió en habilitar la operación no midriática, que permite capturar estudios de la retina de calidad sin necesidad de dilatar la pupila del paciente”, declaró José Augusto Stuchi, CEO de la empresa, a Agência FAPESP.

No por casualidad, el nombre de la empresa constituye un acrónimo en inglés de las tres áreas: física, electrónica y computación (physics, electronics y computing). Los otros socios fundadores de Phelcom son Flávio Pascoal Vieira, director operativo (COO, por sus siglas en inglés), y Diego Lencione, director técnico (CTO). Los tres se conocieron en el Departamento de Investigación y Desarrollo de la empresa Opto Eletrônica en el año 2008, y se acercaron durante la maestría realizada en el campus de São Carlos de la Universidad de São Paulo (USP).

Eyer Cloud es una innovación del equipo que viene cobrando relevancia pues almacena toda la información adquirida en los exámenes y la organiza en un banco de datos. Los aparatos actuales operan la mayoría sin conexión a internet, junto a una computadora que guarda la información en un disco rígido.

El usuario de Eyer, por su parte, debe crear una cuenta –puede ser la de su e-mail o la de una red social− en la cual se guardan automáticamente las imágenes adquiridas con el dispositivo.

“Tuvimos que garantizar la seguridad de esa información y hallar un medio de subirla rápidamente a la nube, de modo tal que se pudiese tomar una imagen en un lugar y que la misma apareciera online simultáneamente”, explicó Stuchi.

Este último factor resulta esencial para plasmar la llamada telemedicina. Eyer permite que un técnico capacitado o un médico generalista pueda tomar las imágenes, mientras un oftalmólogo especializado en la retina las analiza y emite un informe desde otro lugar.

La empresa actualmente establece convenios con médicos oftalmólogos para la emisión de los informes de la retina. Una vez que se envían las imágenes, los médicos colaboradores redactan sus informes en el propio sistema. El pago de honorarios se concreta mediante planes mensuales. De acuerdo con la cantidad de informes emitidos, cada uno costará entre cinco y diez dólares.

Inteligencia artificial

Aparte de constituir un nuevo servicio, los informes que se emiten alimentan un banco de datos que puede emplearse para “enseñarle” a la computadora a detectar patrones asociados con las principales enfermedades que afectan a la retina, fundamentalmente la retinopatía diabética.

En la actualidad, la empresa cuenta con más de 10 mil retinas fotografiadas y proyecta contar en poco tiempo con el mayor banco de datos del género en el mundo. Para el año que viene, los socios proyectan tener 50 mil pacientes examinados.

El año pasado, la Food and Drug Administration, la agencia que regula la venta de medicamentos, alimentos y equipos médicos en Estados Unidos, aprobó por primera vez un algoritmo destinado al diagnóstico de una enfermedad. La empresa IDx obtuvo la autorización para utilizar un algoritmo que detecta precisamente la retinopatía diabética, la mayor causa de disminución de la visión y de ceguera entre los adultos estadounidenses.

En Brasil, se estima que el 7,6% de la población urbana de entre 30 y 69 años padece diabetes y, de ese porcentaje, la mitad tiene retinopatía diabética.

“El uso de la inteligencia artificial para el diagnóstico o para colaborar con el mismo constituye una tendencia en todo el mundo. Las computadoras procesan los datos, mientras que el médico actúa en la toma de decisiones”, dijo Stuchi.

El emprendedor afirmó que el sistema de la empresa actualmente posee una precisión cercana al 80% para detectar la retinopatía diabética sin necesidad de intervención humana.

Con la expansión de su base de datos, pronto esa tasa llegará al 95% de precisión, cuando este producto podrá comenzar a comercializarse. El algoritmo estadounidense actualmente tiene un 89,5% de probabilidades de suministrar un diagnóstico correcto.

“Con el apoyo del PIPE, logramos conformar un equipo y mantener el enfoque en el proyecto, dejando nuestros empleos”, dijo Stuchi.

Con proyecciones de sacar 150 Eyers al mercado brasileño durante los próximos 12 meses y obtener tres millones de reales de facturación, la idea de los socios consiste ahora en expandir las ventas a otros países de Latinoamérica y posteriormente a Estados Unidos y Europa.

Un dispositivo para ponérselo

Phelcom Technologies también cuenta con el apoyo del PIPE para el desarrollo de otro producto innovador. Se trata unas gafas que, cuando el paciente se las pone, efectúan el estudio de la retina y también miden la refracción, el principal análisis oftalmológico realizado actualmente.

El estudio de refracción define el grado de miopía, astigmatismo, hipermetropía y presbicia (“vista cansada”), define si el paciente necesita anteojos y determina el grado necesario.

“Tardamos tres años desde el desarrollo hasta la comercialización de nuestro primer producto, que es Eyer. Ahora pretendemos lograrlo en menos tiempo. Por eso, la idea es crear pequeños módulos que puedan acoplarse a Eyer o a una versión mejorada. Lo ideal es que tengamos dentro de algunos años unas gafas que al mismo tiempo hagan la retinografía y midan la refracción y la presión intraocular”, explicó Stuchi.

El hecho de añadirle todos estos dispositivos a unas gafas puede incluso eliminar o volver menos crítica a la figura del operador del aparato, y estandarizar los exámenes. Aun con la capacitación online a cargo de la empresa para operar Eyer, aún existen factores subjetivos, como la forma de posicionar el aparato, que pueden generar una imagen mejor o peor.

“Siguiendo la actual tendencia de dispositivos vestibles, el propio paciente se realizaría examen, al ponerse sencillamente esos anteojos durante algunos minutos”, dijo.

Aparte del PIPE, la empresa pone su desempeño a cuenta de Eretz.bio, que aparte de recursos, ofrece mentoría de negocios y pone a disposición la estructura del Hospital Albert Einstein para la validación clínica de los aparatos, y a Supera, la incubadora de empresas de base tecnológica que funciona en el Parque de Innovación y Tecnología Supera, en el municipio de Ribeirão Preto (estado de São Paulo).

Este parque tecnológico cuenta con laboratorios de certificación destinados a la industria médica, fundamentales para el desarrollo de Eyer. Aparte de los soportes técnicos y jurídicos, la incubadora fue fundamental en la orientación del producto hacia el mercado.

Las nuevas tecnologías para la salud

Stuchi está graduado y cuenta con una maestría por la Escuela de Ingeniería de São Carlos de la USP, y actualmente lleva a cabo su doctorado en la Universidad de Campinas (Unicamp). Fue uno de los emprendedores apoyados por el PIPE que presentaron proyectos en el panel “FAPESP – Investigación Innovadora en equipos médicos y hospitalarios – Oportunidades y desafíos”, realizado el pasado día 23 de mayo como parte de la programación de Hospitalar, uno de los mayores eventos de la cadena médica del continente americano.

Participaron también en el Panel FAPESP Paulo Gurgel Pinheiro, fundador de Hoobox Robotics, que desarrolló una tecnología de reconocimiento facial para monitorear comportamientos humanos utilizada para mover sillas de ruedas electrónicas mediante expresiones faciales y monitorear a pacientes en unidades de terapia intensiva (UTIs), entre otras aplicaciones (lea más en: agencia.fapesp.br/29878). 

La otra empresa participante en la sesión fue Brain4Care, creadora de un dispositivo no invasivo que mide la presión intracraneal y ayuda así en el diagnóstico y en el monitoreo de una serie de condiciones médicas.

Entre los fundadores de la empresa se encuentran Sérgio Mascarenhas, profesor emérito de la USP, y Gustavo Frigieri, presente en el evento, quien obtuvo la aprobación de su primer apoyo PIPE en 2008 (lea más en portugués, en: pesquisaparainovacao.fapesp.br/5). 

“Las tres empresas tienen una actitud de mirar hacia Brasil y también hacia el mundo. Para ellas, la ocupación de espacio en el mercado brasileño constituye un medio para llegar a otros países, y no un fin. Éste es el tipo de compañías que pretendemos seleccionar en el programa PIPE. Acá mostramos tres, pero son más de 1.000 las empresas que ya hemos apoyado, todas trabajando en todo el mundo”, dijo Carlos Henrique de Brito Cruz, director científico de la FAPESP, durante el evento.

 
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