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La genética forense desentraña el tráfico internacional de fauna marina

Mediante una colaboración con el Ibama, investigadores de la Universidad Estatal Paulista utilizaron análisis de ADN para identificar las especies presentes en cargamentos de pepinos de mar y vejigas natatorias de peces de la costa amazónica incautados en el Aeropuerto de Guarulhos, el más grande de Brasil

La genética forense desentraña el tráfico internacional de fauna marina
En las muestras de pepinos de mar recogidas durante la incautación realizada por el Ibama, se identificaron dos especies, Holothuria grisea e Isostichopus badionotus, las más abundantes en la costa brasileña (imagen: Fábio Porto-Foresti/FC-Unesp)

Por André Julião  |  Agência FAPESP – Oculto en maletas, cajas e incluso en pequeñas bolsas similares a las de los aperitivos industrializados, un cargamento ilegal de vejigas natatorias deshidratadas de peces de la costa amazónica fue interceptado en el Aeropuerto Internacional de Guarulhos, en São Paulo, el más grande de Brasil. El material tenía como destinos Hong Kong, Estados Unidos, Reino Unido y China. En otra incautación, realizada en el mismo lugar, se retuvieron miles de pepinos de mar secos que se dirigían a Italia.

Debido a las dificultades para identificar las especies mediante el examen de su forma y sus características físicas, dado el estado de conservación de las muestras, solo fue posible determinar con precisión las especies incautadas en 2022 y 2023 mediante análisis de ADN. Este trabajo, realizado a través de una colaboración entre la Facultad de Ciencias de la Universidad Estatal Paulista (FC-Unesp), en Bauru, en el sudeste de Brasil, y el Instituto Brasileño del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables (Ibama), fue descrito en artículos publicados en las revistas Forensic Science International: Reports y Scientific Reports.

“Los pepinos de mar son animales que reciben poca atención en materia de conservación, con escasos datos disponibles y sin el atractivo de las especies de la denominada 'fauna carismática' (fofofauna), como los delfines y las ballenas. Además, son muy fáciles de capturar, ya que se recolectan a mano en las costas rocosas junto al mar. Aunque los datos son escasos, en los últimos años los investigadores que monitorean estas poblaciones han observado una disminución de su abundancia”, relata Auany Camila Fantinelli, primera autora del artículo publicado en la revista Scientific Reports, realizado en la FC-Unesp con una beca de iniciación científica de la FAPESP.

La investigación forma parte de un proyecto apoyado por la Fundación en el marco de su Programa de Investigaciones en Caracterización, Conservación y Uso Sostenible de la Biodiversidad (BIOTA-FAPESP).

En el marco de la colaboración entre el Laboratorio de Genómica y Conservación de Peces de la FC-Unesp y la Unidad Técnica del Ibama en el Aeropuerto Internacional de Guarulhos, los investigadores de la universidad tienen acceso al material incautado en las terminales de carga y de pasajeros. Una pequeña parte se traslada al laboratorio para su análisis, donde las especies se identifican mediante técnicas genómicas.

“No todo el material tiene necesariamente prohibida su exportación, pero puede ser incautado debido a problemas con la documentación”, explica Fábio Porto-Foresti, profesor de la FC-Unesp y coordinador del trabajo.


Un kilogramo de vejigas natatorias alcanza precios del orden de los 3.000 reales brasileños en Pará, aproximadamente cien veces superiores al precio de la carne de especies como la corvina amarilla (imagen: Fábio Porto-Foresti/FC-Unesp)

Este es el caso de las vejigas natatorias de peces, que normalmente se extraen de especies amazónicas. Su exportación está permitida siempre que se cumplan determinadas normas, como el almacenamiento adecuado y la presentación de documentación que acredite su origen. Por lo tanto, los cargamentos incautados no cumplían con los procedimientos legales.

En los peces, este órgano controla la flotabilidad, permitiendo que el animal ascienda y descienda en la columna de agua a medida que se llena o vacía de aire. Una vez deshidratado, el producto se conoce en Brasil como grude y se utiliza en las industrias alimentaria y de bebidas. De él se extrae la ictiocola, un insumo utilizado en la industria de bebidas para clarificar vinos y acelerar la filtración, la clarificación y el refinado de la cerveza.

En China y Hong Kong, se utiliza en caldos, sopas y en la medicina tradicional. Un kilogramo del producto alcanza precios del orden de los 3.000 reales brasileños en Pará, en el norte de Brasil, aproximadamente cien veces superiores al valor de la carne de especies como la corvina amarilla (Cynoscion acoupa) y el bagre gurijuba (Sciades parkeri), clasificadas como “vulnerables a la extinción” por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

“Nuestro estudio demostró que la gran mayoría de las muestras correspondía a estas dos especies, lo que genera preocupación por su verdadero estado de conservación y por la posibilidad de que las poblaciones naturales estén siendo explotadas a un ritmo superior a su capacidad de recuperación mediante la reproducción de los peces”, afirma Ricardo Utsunomia, profesor de la FC-Unesp que coordinó los trabajos junto con Porto-Foresti.

El trabajo sobre las vejigas natatorias tuvo como primera autora a Gabriela Idaline de Freitas y se realizó como parte de sus estudios de maestría en la institución.

Pepinos de mar

En el caso de los pepinos de mar, su comercialización está prohibida. En las muestras recogidas durante la incautación realizada por el Ibama, se identificaron dos especies, Holothuria grisea e Isostichopus badionotus, las más abundantes en la costa brasileña.

“Fue como extraer ADN de una piedra”, bromea Fantinelli al comentar el estado de conservación de los pepinos de mar, completamente deshidratados. Estos animales normalmente se exportan de esta manera para reducir su volumen y prolongar la conservación del producto, lo que también puede comprometer el ADN.

Una muestra de la escasa atención que reciben los pepinos de mar en materia de conservación es que una de las especies encontradas, Holothuria grisea, clasificada por la UICN como de “preocupación menor” en cuanto al riesgo de extinción, ni siquiera contaba con secuencias genéticas depositadas en bases de datos.

Este es un requisito importante para poder monitorear el comercio de una determinada especie, ya que la identificación basada únicamente en características morfológicas resulta muy difícil en ejemplares que han perdido sus rasgos distintivos. Ante la falta de datos genéticos disponibles, los investigadores recolectaron ejemplares frescos en Ubatuba, en la costa norte de São Paulo. A partir de estos animales, secuenciaron un fragmento específico del genoma denominado COI, que funciona como un “código de barras” exclusivo de cada especie. Al comparar el “código” de los animales frescos con el de las muestras deshidratadas del aeropuerto, se confirmó que pertenecían a la misma especie.

Los autores recuerdan que una especie de pepino de mar anteriormente abundante en China, Apostichopus japonicus, fue capturada de manera intensiva y sufrió una disminución significativa de su población, lo que provocó rápidamente un aumento de las importaciones de especies procedentes de otros países.

“Aunque su apariencia pueda resultarnos desagradable, estos organismos desempeñan importantes funciones ecológicas en el ambiente, filtrando detritos y sirviendo de alimento para otras especies. La disminución o extinción de sus poblaciones también puede provocar la pérdida de compuestos bioactivos con potenciales beneficios para la salud mundial. Los pepinos de mar son ampliamente estudiados, por ejemplo, debido a su gran capacidad de regeneración”, explica Porto-Foresti.

Para los investigadores, los hallazgos ponen de relieve la necesidad de monitorear continuamente las especies exportadas y ampliar las bases de datos genéticos para subsanar las lagunas de conocimiento. Además, refuerzan la importancia de los esfuerzos coordinados entre gobiernos, organizaciones conservacionistas y comunidades para la conservación de las especies.

La colaboración con el Ibama continúa en marcha. Actualmente, además de proseguir con los análisis moleculares, los investigadores están desarrollando y validando metodologías más rápidas, sensibles y eficientes para identificar las especies incautadas.

Entre los enfoques utilizados se encuentran el metabarcoding de ADN, que permite identificar simultáneamente múltiples especies presentes en una misma muestra, y los ensayos de PCR en tiempo real (qPCR), para la identificación rápida de especies de interés.

“Las metodologías tienen como objetivo hacer que el proceso de identificación sea cada vez más ágil, confiable y económico, ampliando su potencial de aplicación en las acciones de fiscalización”, concluye Fantinelli.

El artículo DNA-based identification uncovers the illegal trade of sea cucumbers from Brazil puede leerse en: nature.com/articles/s41598-025-31971-6.

El estudio DNA barcoding for the identification of swim bladders: An approach to international trade monitoring está disponible en: sciencedirect.com/science/article/pii/S2665910725000362.

 

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