Anatomía del virus del chikunguña, con corte transversal que revela su material genético (ssRNA), la membrana, la cápside y las proteínas E1 y E2, esta última responsable de permitir la entrada del virus en la célula (imagen: Victor Padilla-Sanchez/Wikimedia Commons)
En pruebas realizadas en ratones, una dosis única de la formulación con virus modificados genéticamente protegió a los animales contra la enfermedad
En pruebas realizadas en ratones, una dosis única de la formulación con virus modificados genéticamente protegió a los animales contra la enfermedad
Anatomía del virus del chikunguña, con corte transversal que revela su material genético (ssRNA), la membrana, la cápside y las proteínas E1 y E2, esta última responsable de permitir la entrada del virus en la célula (imagen: Victor Padilla-Sanchez/Wikimedia Commons)
Por Maria Fernanda Ziegler | Agência FAPESP – Un equipo internacional de investigadores desarrolló una estrategia innovadora para producir nuevas vacunas. Los científicos crearon una versión modificada genéticamente del virus del chikunguña que solo puede replicarse una vez, pero que aun así logra entrenar al sistema inmunológico para defenderse sin causar la enfermedad. En ensayos realizados con ratones, una única dosis de la formulación con el virus inmaduro modificado fue suficiente para generar anticuerpos y proteger a los animales frente a una infección letal.
El estudio, publicado en mayo en la revista NPJ Vaccine y realizado por científicos de la Universidad de São Paulo (USP), en Brasil, y de la Universidad de Bonn, en Alemania, abre el camino para la creación de una nueva plataforma de inmunización. Además de proteger contra el chikunguña, la tecnología desarrollada por los investigadores podría adaptarse para combatir otras enfermedades.
“La idea fue crear un virus que ingrese en la célula y active el sistema inmunológico, pero que sea físicamente incapaz de volverse infeccioso. De esta manera, la persona vacunada no presenta síntomas ni corre el riesgo de desarrollar la enfermedad. Esto es importante porque permite obtener una protección robusta sin riesgo de efectos adversos, ampliando además su uso a personas inmunodeprimidas y adultos mayores”, explica Danillo Lucas Alves Esposito, investigador de la Facultad de Ciencias Farmacéuticas de Ribeirão Preto de la Universidad de São Paulo (FCFRP-USP) y autor del estudio. Esposito cuenta con el apoyo de la FAPESP mediante una beca de Jóvenes Investigadores.
Tradicionalmente, las vacunas se desarrollan para entrenar al sistema inmunológico mediante virus atenuados, debilitados a través de mutaciones genéticas, o virus inactivados, incapaces de replicarse. “En este estudio buscamos combinar la eficacia de las vacunas con virus atenuados con la seguridad de las vacunas inactivadas”, afirma Esposito.
Además de las vacunas con virus atenuados e inactivados, existen plataformas más recientes, como las vacunas de subunidades proteicas, recombinantes, conjugadas, de vectores virales, de ADN y de ARN. Estas no utilizan el virus completo, sino únicamente fragmentos, proteínas o instrucciones genéticas para inducir la respuesta inmunitaria.
La nueva plataforma propuesta por el equipo internacional emplea una estrategia inédita basada en la inoculación de virus incapaces de completar su proceso de maduración dentro de la célula huésped. De este modo, no llegan a ser infecciosos, aunque sí son capaces de inducir una protección eficaz frente a futuras infecciones.
“Esto es importante porque actualmente contamos con una vacuna de virus atenuado contra el chikunguña que, tras un período de suspensión, volvió a ser aprobada por la FDA [la agencia estadounidense responsable de regular los medicamentos] en 2025, aunque con restricciones. No está indicada para personas muy jóvenes, adultos mayores, individuos inmunodeprimidos o con determinadas comorbilidades, ya que puede provocar algunos efectos adversos”, señala.
Sin virulencia, pero con respuesta inmunitaria
El investigador explica que casi todos los virus pasan por un proceso de maduración esencial para volverse infecciosos. En el caso de los arbovirus —como los virus del chikunguña, zika, dengue y fiebre amarilla— esta maduración ocurre al final del ciclo de replicación dentro de la célula huésped.
“Específicamente en el caso del virus del chikunguña, la maduración depende de la eliminación de una proteína de superficie [E3], que recubre la proteína responsable de permitir la entrada del virus en la célula [E2]. Cuando la E3 no se elimina, la E2 permanece cubierta y el virus no puede infectar”, explica el investigador a Agência FAPESP.
En el ciclo natural del virus del chikunguña, la encargada de eliminar la proteína E3 y permitir que la E2 actúe como la “llave” para invadir la siguiente célula es la furina, una enzima del huésped. Por ello, para desarrollar el inmunizante con virus inmaduro, los científicos utilizaron células humanas derivadas de tejido de cáncer de colon (LoVo), que carecen de la enzima furina.
Claves para editar el genoma
Esposito explica que es necesario que el virus se replique al menos una vez dentro de la célula para que se genere la respuesta inmunitaria. Por esa razón, los investigadores modificaron el genoma viral, sustituyendo la región reconocida por la furina por una secuencia identificada por una enzima de otro virus que infecta exclusivamente a las plantas: el virus del mosaico del tabaco, el cual no está presente ni en los seres humanos ni en los mosquitos.
“De esta manera, el virus se ‘activa’ artificialmente antes de la vacunación. Pero, como esa enzima no está presente en el organismo humano, no puede llevar a cabo nuevas infecciones”, afirma el investigador.
Tras esa primera replicación controlada, todos los virus producidos nacen ya inmaduros e incapaces de infectar otras células. “Funcionan únicamente como antígenos, sirviendo de modelo para el sistema inmunológico”, añade Esposito.
Otro hallazgo interesante del estudio fue que, además de proteger contra el chikunguña, los animales inmunizados mostraron capacidad para neutralizar el virus Mayaro, lo que sugiere un potencial protector más amplio. “Como varios arbovirus dependen de la furina para volverse infecciosos, esta plataforma podría adaptarse para el zika, la fiebre amarilla e incluso para variantes del SARS-CoV-2, por ejemplo”, señala.
“Se trata de una plataforma muy prometedora. Ahora, además de avanzar con los ensayos clínicos, tenemos interés en utilizar esta plataforma vacunal para otros arbovirus”, concluye.
El artículo Maturation-deficient chikungunya virus elicits protective immune responses in a murine challenge model puede leerse en: www.nature.com/articles/s41541-026-01478-w.
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