La cosecha nacional de cereales, leguminosas y oleaginosas en 2025 fue un 18% mayor que la de 2024, un récord de la serie histórica. Arroz, maíz y soja son los tres principales productos, que en conjunto representan el 93 % de la estimación de producción y el 88 % del área a cosechar (foto: Conab)
La herramienta utiliza teledetección para reducir las incertidumbres sobre las pérdidas agrícolas, contribuyendo a las políticas públicas
La herramienta utiliza teledetección para reducir las incertidumbres sobre las pérdidas agrícolas, contribuyendo a las políticas públicas
La cosecha nacional de cereales, leguminosas y oleaginosas en 2025 fue un 18% mayor que la de 2024, un récord de la serie histórica. Arroz, maíz y soja son los tres principales productos, que en conjunto representan el 93 % de la estimación de producción y el 88 % del área a cosechar (foto: Conab)
Por Luciana Constantino | Agência FAPESP – Investigadores brasileños desarrollaron una metodología que permite mapear, mediante teledetección, los impactos de las heladas en los cultivos de maíz, reduciendo la exposición a riesgos climáticos y la incertidumbre respecto de las pérdidas agrícolas.
El modelo permite personalizar un conjunto de variables, lo que puede resultar útil para otros cultivos en distintos contextos agrícolas. De este modo, tiene potencial para orientar estimaciones más precisas durante las cosechas y contribuir a la formulación de políticas públicas destinadas a apoyar las cadenas productivas y a dar soporte a los sistemas de seguros.
Con la producción mundial de granos —especialmente arroz, maíz, trigo y soja— concentrada en cinco países (China, Estados Unidos, India, Brasil y Argentina), las oscilaciones de las cosechas pueden provocar efectos tanto en los precios como en el abastecimiento global. Además, estos cultivos han sufrido los impactos del cambio climático, al estar expuestos a sequías severas, lluvias extremas y heladas más frecuentes, lo que ha llevado el tema de los sistemas agroalimentarios a rondas de negociación como la COP30, realizada en Belém.
En el estudio, los científicos mapearon más de 700 mil hectáreas de maíz plantadas en la segunda cosecha en la mesorregión oeste del estado de Paraná (Toledo y Cascavel) para identificar los daños provocados por las heladas registradas entre mayo y junio de 2021, consideradas severas.
Integraron datos de teledetección óptica (sensor MultiSpectral Instrument, de resolución espacial media, a bordo de los satélites de la misión Sentinel-2) con técnicas de aprendizaje automático (algoritmo Random Forest). Obtuvieron un 96 % de acierto en el mapeo de los cultivos de maíz, revelando que el 70 % de ellos fue afectado por las heladas en ese período. Con el método, al que denominaron GEEadas, lograron señalar en mapas las áreas impactadas.
Los resultados fueron publicados en la edición de diciembre de la revista Remote Sensing Applications: Society and Environment.
“En 2021 tuvimos una sequía que dificultó la siembra de soja en Paraná y, en consecuencia, retrasó la del maíz. Luego, en junio, llegó la información de la helada. Esa región normalmente registra altos índices de precipitación, lo que beneficia a los cultivos. Pero vemos que el clima en los últimos años no está dentro de la normalidad”, señala el investigador Marcos Adami, de la División de Observación de la Tierra y Geoinformática (DIOTG) del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe) y uno de los autores del artículo. “Una pérdida de cosecha allí afecta mucho la vida de las personas, que dependen en gran medida de la agroindustria. Desarrollar este estudio es una forma de proporcionar herramientas que ofrezcan respuestas y contribuyan a la planificación de medidas que ayuden a mantener esta importante actividad.”
Junto con el profesor Michel Eustáquio Dantas Chaves, de la Facultad de Ciencias e Ingeniería de la Universidad Estatal Paulista (Unesp) en Tupã, Adami viene trabajando desde hace algunos años en investigaciones con teledetección orientadas a aplicaciones prácticas en la agricultura.
“Los productores aún enfrentan una serie de incertidumbres climáticas durante la cosecha, especialmente cuando ocurren eventos extremos, como las heladas, que tienen impactos sociales, económicos y ambientales. En esos casos, es necesario identificar qué parte del cultivo fue afectada para informar al productor, a los bancos que otorgan crédito o a los organismos institucionales. Este método aporta precisión, al indicar el área impactada y reducir las incertidumbres”, afirma Chaves, primer autor del artículo, que contó con el apoyo de la FAPESP.
Importancia del sector
En la estimación de octubre de 2025, el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) informó que la cosecha nacional de cereales, leguminosas y oleaginosas alcanzó los 345,6 millones de toneladas, un 18 % más que en 2024, récord de la serie histórica. Arroz, maíz y soja son los tres principales productos que, en conjunto, representan el 93 % de la estimación de producción y el 88 % del área a cosechar.
Paraná es el segundo mayor productor de granos del país, solo por detrás del estado de Mato Grosso. En el caso del maíz, la estimación de producción en 2025 fue de 141,6 millones de toneladas, también un récord.
Según la investigación, en la cosecha 2019/2020 la producción alcanzaba alrededor de 103 millones de toneladas. Esto representaba el doble de la registrada una década antes, con tres cuartas partes de la oferta provenientes de la segunda cosecha, cuando el maíz se cultiva tras la recolección de la soja y se cosecha entre junio y julio. Este incremento fue posible gracias a cambios en las prácticas de manejo, como la adopción de nuevos fertilizantes y el cultivo de maíz de ciclo corto, por ejemplo.
Por lo general, la segunda cosecha de maíz presenta mayores riesgos que la primera debido a la menor disponibilidad de agua y a la exposición a eventos climáticos, incluidas las heladas. A pesar de contar con sistemas de alerta de riesgo de heladas, Brasil aún carece de metodologías precisas para evaluar los perjuicios causados.
Con el objetivo de validar el método, los investigadores compararon el área de mapeo de maíz y las estimaciones de daños por heladas con los datos oficiales proporcionados posteriormente por la Secretaría de Estado de Agricultura y Abastecimiento. También utilizaron información de aseguradoras. Normalmente, los agricultores recurren al seguro para recuperar pérdidas causadas por eventos adversos. Para cada solicitud, un especialista agrícola visita el cultivo y analiza los impactos.
“En el campo, los técnicos agrícolas tienen una limitación espacial, propia de la actividad. Al observar desde arriba, con las imágenes de teledetección, logramos complementar lo que hacen los técnicos”, explica Chaves a la Agência FAPESP.
Adami, por su parte, señala que está desarrollando un trabajo conjunto con la Compañía Nacional de Abastecimiento (Conab) en los estados de Rio Grande do Sul, Paraná y São Paulo, con el objetivo de contribuir al desarrollo de metodologías y al levantamiento de datos que permitan obtener cifras cada vez más precisas sobre las cosechas.
El artículo GEEadas: GEE-based automatic detection of adverse-frost stress puede leerse en: sciencedirect.com/science/article/pii/S2352938525003520.
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