La obesidad abdominal por sí sola aumenta el riesgo de muerte en un 47 % (imagen: Stomach Stock photos/Vecteezy)

Envejecimiento
La combinación de grasa abdominal y falta de vitamina D más que duplica el riesgo de muerte después de los 50 años

Un estudio con más de 5.500 personas indica que monitorear los niveles de la hormona y controlar el peso son medidas esenciales para prevenir muertes prematuras

06-08-2026
PT EN
Envejecimiento
La combinación de grasa abdominal y falta de vitamina D más que duplica el riesgo de muerte después de los 50 años

Un estudio con más de 5.500 personas indica que monitorear los niveles de la hormona y controlar el peso son medidas esenciales para prevenir muertes prematuras

06-08-2026
PT EN

La obesidad abdominal por sí sola aumenta el riesgo de muerte en un 47 % (imagen: Stomach Stock photos/Vecteezy)

 

Por Maria Fernanda Ziegler  |  Agência FAPESP – Un estudio realizado con más de 5.500 personas mayores de 50 años encendió una señal de alerta. Quienes presentan obesidad abdominal y deficiencia de vitamina D tienen un riesgo de muerte un 123 % mayor que aquellas que no padecen ninguna de estas dos condiciones. Los resultados del trabajo, publicados en la revista Diabetes, Obesity and Metabolism, indican que, aunque cada condición ya representa un riesgo por separado, cuando ocurren simultáneamente multiplican el riesgo de mortalidad.

“La obesidad abdominal es un factor de riesgo bien conocido porque está asociada con la inflamación y con alteraciones metabólicas. La vitamina D, por su parte, es una hormona que actúa en diversos órganos, y su deficiencia compromete múltiples funciones del organismo. Cuando ambas condiciones se presentan al mismo tiempo, una potencia los efectos de la otra, elevando aún más el riesgo de muerte”, explica Tiago Silva Alexandre, profesor del Departamento de Gerontología de la de la Universidad Federal de São Carlos (UFSCar), en Brasil, y coordinador del estudio. “Por ello, controlar los niveles de vitamina D y tratar el exceso de grasa abdominal son medidas esenciales para prevenir muertes prematuras, especialmente después de los 50 años”, añade.

Realizada en colaboración con científicos del University College London (UCL), en el Reino Unido, y financiada por la FAPESP, la investigación siguió durante seis años a 5.520 personas de 50 años o más. Los participantes forman parte del English Longitudinal Study of Ageing (ELSA), uno de los mayores estudios sobre envejecimiento del mundo.

Los datos recabados mostraron que la deficiencia de vitamina D (niveles inferiores a 30 nmol/L) por sí sola representa un riesgo mayor que la obesidad abdominal aislada, definida como una circunferencia de cintura superior a 102 centímetros en hombres y 88 centímetros en mujeres. Mientras que presentar únicamente obesidad abdominal aumenta el riesgo de muerte en un 47 %, la deficiencia aislada de vitamina D puede elevar ese riesgo hasta en un 91 %. El estudio mostró que, cuando ambas condiciones se presentan conjuntamente, el riesgo de muerte más que duplica.

Según Alexandre, ambas condiciones generan un círculo vicioso. Esto ocurre porque la grasa abdominal “secuestra” la vitamina D circulante y la almacena en los adipocitos (células grasas), impidiendo que llegue al torrente sanguíneo. “Esto significa que, aunque el organismo pueda tener vitamina D almacenada en la grasa, esta no se encuentra disponible en la sangre para desempeñar sus funciones vitales en otros órganos y sistemas”, explica.

Otro factor importante es que las personas con obesidad presentan una menor expresión de las enzimas necesarias para el metabolismo de la vitamina, lo que reduce aún más su disponibilidad. “La obesidad abdominal disminuye la vitamina D circulante y esta deficiencia, a su vez, afecta el sistema inmunológico, agravando la inflamación crónica ya provocada por el exceso de grasa y aumentando drásticamente el riesgo de mortalidad”, explica Alexandre a Agência FAPESP.

A este cuadro se suma el hecho de que el envejecimiento está naturalmente marcado por un proceso conocido como inflammaging, un estado de inflamación crónica de bajo grado. “En condiciones normales, la vitamina D actúa como reguladora del sistema inmunológico, evitando que la inflamación se descontrole. Cuando sus niveles son bajos y, además, existe un exceso de grasa abdominal, se establece un ambiente sistémico desfavorable que acelera las enfermedades cardiovasculares y metabólicas, así como la pérdida de masa muscular”, señala.

Efecto en cascada

Este estudio es el más reciente de una línea de investigación sobre el papel de la vitamina D en el envejecimiento. “En estudios anteriores identificamos un efecto en cascada. La deficiencia de vitamina D provoca pérdida de fuerza muscular, lo que reduce la velocidad de la marcha y genera pérdida de autonomía y mayor dependencia para realizar las actividades de la vida diaria”, explica Alexandre (más información en: agencia.fapesp.br/56994).

Además, otro estudio del mismo grupo demostró que la deficiencia de vitamina D también aumenta el riesgo de deterioro cognitivo.

“La vitamina D es una hormona con múltiples funciones. Participa en la regulación de la presión arterial, la frecuencia cardíaca, el sistema nervioso central, el sistema inmunológico y el sistema endocrino. Por ello, cuando sus niveles son bajos, diversas funciones esenciales del organismo se ven comprometidas”, concluye.

El artículo Does the combination of abdominal obesity and vitamin d deficiency increase the risk of death in individuals aged 50 or older? Evidence from the ELSA study puede leerse en: dom-pubs.pericles-prod.literatumonline.com/doi/10.1111/dom.70839.

 

  Republicar
 

Republicar

The Agency FAPESP licenses news via Creative Commons (CC-BY-NC-ND) so that they can be republished free of charge and in a simple way by other digital or printed vehicles. Agência FAPESP must be credited as the source of the content being republished and the name of the reporter (if any) must be attributed. Using the HMTL button below allows compliance with these rules, detailed in Digital Republishing Policy FAPESP.