Una velocidad inferior a 0,8 metros por segundo al caminar es una señal de riesgo de caídas (imagen: Pikisuperstar/Freepik)

Salud
Deficiencia de vitamina D aumenta en un 22 % el riesgo de lentitud de la marcha en la vejez
22-01-2026
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Estudio de la Universidad Federal de São Carlos y del University College London con 2.815 personas mayores detectó un indicador de pérdida de movilidad

Salud
Deficiencia de vitamina D aumenta en un 22 % el riesgo de lentitud de la marcha en la vejez

Estudio de la Universidad Federal de São Carlos y del University College London con 2.815 personas mayores detectó un indicador de pérdida de movilidad

22-01-2026
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Una velocidad inferior a 0,8 metros por segundo al caminar es una señal de riesgo de caídas (imagen: Pikisuperstar/Freepik)

 

Por Maria Fernanda Ziegler  |  Agência FAPESP – La deficiencia de vitamina D puede considerarse una alerta de una vejez con baja movilidad. Un estudio realizado por investigadores de la Universidad Federal de São Carlos (UFSCar), en Brasil, en asociación con el University College London (UCL), en el Reino Unido, reveló que las personas mayores con deficiencia de vitamina D presentaban un mayor riesgo de lentitud al caminar. Los resultados fueron publicados en la revista Diabetes, Obesity and Metabolism.

La lentitud de la marcha en personas mayores —menos de 0,8 metros por segundo (m/s)— es un importante indicador de movilidad y está asociada con la pérdida de independencia y con un mayor riesgo de caídas, hospitalización, institucionalización y muerte.

“De este modo, la vitamina D se convierte en un marcador importante para identificar de forma más precoz el riesgo de lentitud de la marcha y sirve como una alerta de una vejez con posibles dificultades de movilidad”, afirma Tiago da Silva Alexandre, profesor del Departamento de Gerontología de la UFSCar y autor del estudio, que contó con financiamiento de la FAPESP. “Como la lentitud de la marcha está asociada con un mayor riesgo de dependencia funcional y desenlaces adversos, el monitoreo de los niveles de vitamina D, especialmente en personas mayores, también debe priorizarse en los distintos contextos clínicos y servicios de salud”, subraya Alexandre.

Los investigadores analizaron datos de 2.815 personas de 60 años o más. Los participantes integran el English Longitudinal Study of Ageing (ELSA), un estudio longitudinal de salud de Inglaterra. En el trabajo, inicialmente se seleccionaron solo individuos que no presentaban ningún problema relacionado con la velocidad de la marcha. Los niveles de vitamina D en sangre se evaluaron al inicio del estudio y la velocidad de la marcha se volvió a evaluar a lo largo de seis años, lo que permitió correlacionar la reducción de la velocidad de la marcha con la condición de suficiencia, insuficiencia o deficiencia de vitamina D.

Los datos mostraron un mayor número de casos de lentitud entre los participantes con deficiencia de vitamina D: niveles inferiores a 30 nmol/L aumentaron en un 22 % el riesgo de lentitud en comparación con la suficiencia – más de 50 nmol/L. Los nanomoles por litro (nmol/L) son una unidad de medida utilizada para expresar la concentración de una sustancia en un volumen de líquido. No se detectó asociación entre la insuficiencia de vitamina D (entre 30 y 50 nmol/L) y la lentitud.

Los investigadores destacan que la lentitud al caminar tiene una causa multifactorial y que la deficiencia de vitamina D, durante un período de seis años, sería una de ellas. “La vitamina D desempeña un papel importante en el sistema musculoesquelético, ya que, al ser sintetizada por la luz solar, actúa en las células musculares regulando la entrada y salida de calcio, lo que permite, por ejemplo, la contracción muscular. Por lo tanto, cuando hay deficiencia de vitamina D, ese flujo se ve perjudicado”, explica Mariane Marques Luiz, profesora de la UFSCar que realizó la investigación durante su doctorado.

La investigadora añade que la carencia de vitamina D también desencadena una reducción en la síntesis de proteína muscular —un problema común del envejecimiento—, es decir, dificulta aún más la formación de músculo en las personas mayores. Además, tiene efectos neurológicos, al interferir en el efecto protector sobre las neuronas y en la velocidad de transmisión del impulso nervioso. “Más allá de la cuestión muscular, la carencia de vitamina D tiene repercusiones en el sistema nervioso central y periférico, comprometiendo la marcha por la lentitud en la transmisión de los estímulos neuronales necesarios para caminar”, afirma.

Vitamina D en la vejez

Los resultados del estudio comprobaron que la deficiencia de vitamina D es un factor de riesgo para la lentitud de la marcha, independientemente de otros aspectos como edad, sexo, raza, escolaridad, nivel de actividad física, tabaquismo, diabetes y otras enfermedades.

“Como un indicador muy importante, su monitoreo debe considerarse para el mantenimiento de un envejecimiento saludable. Pero es necesario tener cuidado, ya que la lentitud de la marcha es un problema multifactorial y se sabe que la suplementación excesiva de vitamina D provoca toxicidad”, advierte Alexandre.

La vitamina D ha ganado protagonismo en los últimos años debido a sus diversos efectos beneficiosos para la salud. Estudios recientes señalan su papel en la mejora del sistema inmunológico, cardiorrespiratorio, neurológico y, sobre todo, musculoesquelético. También ha sido objeto de noticias falsas sobre supuestos tratamientos milagrosos.

“No es que la vitamina D sirva para todo, sino que es importante para varios órganos y sistemas del organismo. Prácticamente todas las células del cuerpo poseen receptores de vitamina D. Cuando la piel se expone al sol, una sustancia presente en las capas más profundas es activada por la acción de los rayos ultravioleta. Esta sustancia pasa por procesos metabólicos y se transforma en la forma activa de la vitamina D. Para actuar en los tejidos, esta vitamina necesita unirse a receptores específicos. Como estos receptores están presentes en todo el cuerpo, la vitamina D puede ejercer sus funciones en diversas áreas”, explica Mariane Luiz.

En la vejez se produce una reducción natural de la vitamina D que circula en la sangre. “A medida que se envejece, hay una disminución de la biodisponibilidad de la sustancia precursora de la vitamina D, lo que ocurre por el adelgazamiento de la piel. También se reduce el número de receptores de vitamina D en las células de los distintos tejidos, lo que disminuye la capacidad de síntesis cutánea y la distribución de vitamina D a los tejidos. Por eso el monitoreo es tan importante en este grupo etario, ya que el descenso relacionado con la edad en los niveles de vitamina D puede reducir las reservas fisiológicas de estos sistemas, desencadenando diversos problemas, entre ellos la pérdida de movilidad”, señala la investigadora.

El artículo Is serum 25-hydroxyvitamin D deficiency a risk factor for the incidence of slow gait speed in older individuals? Evidence from the English longitudinal study of ageing puede leerse en: dom-pubs.onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/dom.16317.

 

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