Un estudio muestra la influencia de la edad y el sexo sobre el perfil clínico del COVID-19 en Brasil | AGÊNCIA FAPESP

Un estudio muestra la influencia de la edad y el sexo sobre el perfil clínico del COVID-19 en Brasil Investigadores de diversas instituciones brasileñas y extranjeras examinaron los resultados de análisis de laboratorio de casi 179 mil personas testeadas para el nuevo coronavirus en el país. Los datos se recabaron en el COVID-19 Data Sharing/BR, un repositorio de acceso abierto creado por iniciativa de la FAPESP (imagen: Gerd Altmann/Pixabay)

Un estudio muestra la influencia de la edad y el sexo sobre el perfil clínico del COVID-19 en Brasil

24 de septiembre de 2020

Por Karina Toledo  |  Agência FAPESP – Tras examinar los resultados de análisis de laboratorio de casi 179 mil personas testeadas para COVID-19 en Brasil –de las cuales 33.200 con diagnóstico confirmado– un grupo de investigadores identificó diferentes perfiles clínicos de la enfermedad bajo el influjo del sexo y la edad de cada paciente, como así también según la gravedad del cuadro.

Los resultados de este estudio, que contó con el apoyo de la FAPESP, aparecen descritos en un artículo disponible en la plataforma medRxiv, aún sin revisión por pares. Según los autores, estos hallazgos pueden servir de referencia para los profesionales de la salud que actúan en la línea de frente del combate contra la pandemia.

“El virus SARS-CoV-2 puede desencadenar un amplio espectro de manifestaciones clínicas que varía desde la enfermedad asintomática o leve a la enfermedad grave y la muerte. Los parámetros de laboratorio también varían mucho de acuerdo con la edad y el sexo de cada paciente, y los médicos suelen afrontar dificultades para interpretar los resultados de los análisis e identificar una alteración significativa. Esperamos que este trabajo pueda ayudar en ese proceso de evaluación”, le dice a Agência FAPESP Helder Nakaya, docente de la Facultad de Ciencias Farmacéuticas de la Universidad de São Paulo (FCF-USP).

Mediante la aplicación de métodos de bioinformática, el grupo coordinado por Nakaya examinó más de 200 parámetros de laboratorio de los miles de pacientes de la muestra, entre ellos el conteo completo de células sanguíneas y el nivel de electrolitos, metabolitos y gases en la sangre arterial, enzimas hepáticas, hormonas y biomarcadores de inflamación. Tales análisis forman parte de la rutina de investigación clínica de pacientes con sospecha de COVID-19 y otras enfermedades infecciosas.

Los datos utilizados en la investigación se recabaron en el COVID-19 Data Sharing/BR, un repositorio de acceso abierto creado por la FAPESP y por la USP que establece colaboraciones con instituciones de salud para reunir información referente a pacientes testeados para COVID-19. Al momento en que se realizó la investigación, el repositorio estaba alimentado con datos de los laboratorios del grupo Fleury, en todo Brasil, y de los hospitales Israelita Albert Einstein y Sírio-Libanês, ambos con sede en la ciudad de São Paulo (lea más en: agencia.fapesp.br/33643; y en: agencia.fapesp.br/33533)

Otras seis instituciones de salud se han unido al grupo y comenzarán a depositar datos de sus pacientes en el repositorio: el Hospital de Clínicas de la Facultad de Medicina de la USP (HC-FMUSP), el Hospital Beneficência Portuguesa de São Paulo (BP), la Associação Paulista para o Desenvolvimento da Medicina (SPDM), el Hospital Infantil Sabará, así como su brazo de investigación, el Instituto Pensi de Pesquisa e Ensino em Saúde Infantil, y el Real Hospital Português de Beneficência, con sede en la ciudad de Recife (lea más en portugués, en: agencia.fapesp.br/34018). 
 
“Se trata hasta el momento de la mayor cohorte de pacientes con COVID-19 con sus datos de laboratorio analizados sistemáticamente. En trabajos anteriores ya se había investigado la relación de la enfermedad con muchos de esos parámetros –fundamentalmente las citoquinas [moléculas que desencadenan el proceso inflamatorio] y la proteína C reactiva [el principal biomarcador de inflamación sistémica]. Empero, hasta ahora había únicamente artículos que informaban acerca del estudio de algunos pocos parámetros en muchos individuos o de muchos parámetros en pocos individuos”, comenta Nakaya.

De acuerdo con el investigador, el primer paso consistió en separar a los diferentes grupos de pacientes que se examinarían considerando fundamentalmente la edad, el sexo y el resultado del test de diagnóstico. Luego se hizo necesario filtrar las informaciones en común en los diversos centros médicos que alimentan el repositorio, eliminando redundancias y armonizando datos discrepantes (las distintas nomenclaturas de un mismo análisis, por ejemplo). Después de que el procesamiento de las informaciones en un solo banco de datos quedó armonizado, se concretaron análisis para delinear el perfil de laboratorio del COVID-19 en los diferentes grupos de pacientes y compararlo con los controles (los individuos sometidos a los mismos análisis, pero sin diagnóstico confirmado).

Para la mayoría de los individuos de la muestra, las informaciones sobre el desenlace de los casos no estaban disponibles, es decir que no era posible saber si los pacientes tuvieron que ser internados, si se murieron o si padecieron solamente síntomas leves y se recuperaron. Con todo, una parte de los datos suministrados por el Hospital Sírio-Libanês quedó identificada como correspondiente a pacientes internados en la Unidad de Terapia Intensiva (UTI). Esto hizo posible investigar los perfiles de laboratorio de los enfermos que requirieron cuidados intensivos como la ventilación mecánica, y compararlos con los de pacientes no internados.

Un problema complejo

El COVID-19, inicialmente considerado como una infección de las vías respiratorias, se ha revelado como una enfermedad sistémica, que puede estar asociada a trastornos gastrointestinales, hepáticos, cardiovasculares y neurológicos, y que puede evolucionar hacia el síndrome de dificultad respiratoria agudo, la falencia de múltiplos órganos y la muerte.

“Tales manifestaciones extrapulmonares están asociadas a alteraciones en los niveles circulantes de diversos parámetros bioquímicos, tales como la bilirrubina, la urea, la creatinina, la mioglobina y los factores de coagulación. Y aún se sabe poco acerca de la influencia del sexo y la edad de los pacientes sobre el patrón de esos parámetros”, explica el médico Bruno Andrade, investigador de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz) de Salvador, en Bahía, y coautor del artículo.

Según Andrade, estudios observacionales –basados en el análisis de internaciones y muertes– indican que las personas ancianas y del sexo masculino son quienes padecen mayor riesgo de evolucionar hacia cuadros graves. “Con todo, esta asociación aún carece de confirmación biológica y el mecanismo fisiopatológico aún no ha sido totalmente dilucidado”, dice el investigador.

En los análisis descritos en el artículo, la infección con el SARS-CoV-2 en individuos de 13 a 60 años apareció asociada a alteraciones en diversos parámetros de laboratorio de manera mucho más frecuente en varones que en mujeres. En personas con más de 60 años, las alteraciones de laboratorio parecen haber afectado igualmente a hombres y mujeres.

Indicadores que los médicos aplican para evaluar la presencia de inflamación sistémica, tales como la proteína C reactiva (CPR) y la ferritina, mostraron un patrón de alteración importante en presencia de COVID-19, especialmente en hombres ancianos (de más de 60 años). Estos resultados sugieren que el alto índice de complicaciones y mortalidad documentado en esa subpoblación de pacientes en otros estudios puede estar asociada directamente con la inflamación sistémica desregulada.

Se observaron alteraciones en test de función hepática (AST, ALT, gamma-GT) comúnmente en diversos grupos etarios, excepto en mujeres jóvenes. A juicio de los autores, estos resultados indican que la disfunción hepática es un fenómeno corriente con relación al COVID-19.

“Esta observación es importante, pues el hígado es un órgano central y coordina la producción de una serie de proteínas y de otras moléculas que regulan procesos tales como la inflamación y la coagulación. Las alteraciones hepáticas pueden constituir un factor determinante para el descontrol de la inflamación sistémica asociada a los desenlaces clínicos más desfavorables”, explica Andrade.

Al evaluar el conteo de los diversos tipos de leucocitos en la sangre, los investigadores observaron que bajas concentraciones de basófilos y de eosinófilos (células importantes para la inmunidad antiviral) fueron más frecuentes en ancianos con COVID-19, independiendo del sexo. Los varones con diagnóstico confirmado de la enfermedad exhibieron las mayores concentraciones de neutrófilos, que tendían a aumentar aún más con la edad. De acuerdo con Andrade, los valores altos en el conteo de neutrófilos constituyen una indicación de inflamación sistémica aguda.

Por último, en los pacientes internados en UTI, el grupo notó alteraciones importantes en análisis que evalúan el sistema de coagulación sanguínea (el dímero D), conteo más elevado de neutrófilos y mayores concentraciones de marcadores de inflamación sistémica (la proteína C reactiva) y de daños celulares y tisulares (lactato deshidrogenasa).

“Estos resultados sugieren una clara asociación entre la gravedad de la enfermedad y la activación descontrolada de los procesos inflamatorios que posiblemente desencadenan coagulación. El gatillo inflamatorio de la actividad de coagulación es una hipótesis relevante, pues implica que el control terapéutico puede optimizarse mediante terapia antiinflamatoria. Con todo, aún son necesarios estudios futuros diseñados para poner a prueba directamente esta idea”, afirma el médico.

Ciencia abierta

La investigación coordinada por Nakaya contó con la participación de investigadores de la USP, de la Fiocruz y de la Universidad Federal de São Paulo (Unifesp), y tuvo financiación de la FAPESP en el marco de diversos proyectos (2018/14933-2, 2018/21934-5, 2017/27131-9, 2013/08216-2, 2019/27139-5 y 2019/13880-5). 

“Se trata del primer artículo en el cual se analizan datos del COVID-19 Data Sharing/BR. Lo remitimos para su publicación alrededor de un mes después de que el repositorio entrara en funcionamiento, lo cual muestra que es posible utilizar rápidamente un gran volumen de datos compartidos por varios centros”, afirma Nakaya.

Este banco público pone a disposición tres categorías de información: datos demográficos (género, año de nacimiento y zona de residencia), resultados de análisis clínicos y/o de laboratorio y, cuando se encuentran disponibles, informaciones sobre los movimientos de los pacientes (internaciones, por ejemplo) y los desenlaces de los casos (recuperación o fallecimiento).

De acuerdo con Fátima Nunes, docente de la Escuela de Artes, Ciencias y Humanidades (EACH) de la USP y directora del Centro de Tecnología de la Información de São Paulo, ya se han registrado casi 6.500 mil visitas y más de 2.500 mil descargas en los tres conjuntos de datos del repositorio desde su lanzamiento, el día 1° de julio. En una segunda etapa, el COVID-19 Data Sharing/BR albergará también datos de imágenes tales como radiografías y tomografías.

“Es un repositorio poderoso, de gran valía para investigaciones sobre la enfermedad. Desconozco que exista una iniciativa similar en Brasil”, comenta Andrade.

Puede leerse el artículo intitulado In-depth Analysis of Laboratory Parameters Reveals the Interplay Between Sex, Age and Systemic Inflammation in Individuals with COVID-19 en l siguiente enlace: www.medrxiv.org/content/10.1101/2020.08.07.20170043v2#disqus_thread
 

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