En 2023, una sequía severa asociada a una ola de calor provocó temperaturas inéditas en ríos y lagos de la Amazonia: en algunos lugares, las aguas superaron los 37 °C y uno de los lagos monitoreados llegó a alcanzar los 41 °C (imagen: Rafa Neddermeyer/Agência Brasil)

Cambios climáticos
Los eventos climáticos extremos amenazan los ecosistemas fluviales
21-05-2026

Una investigación indica cómo los ríos de distintas regiones del planeta atraviesan transformaciones profundas que superan su capacidad de resiliencia

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En 2023, una sequía severa asociada a una ola de calor provocó temperaturas inéditas en ríos y lagos de la Amazonia: en algunos lugares, las aguas superaron los 37 °C y uno de los lagos monitoreados llegó a alcanzar los 41 °C (imagen: Rafa Neddermeyer/Agência Brasil)

 

Por Michelle Braz  |  Agência FAPESP* – Sequías severas, inundaciones intensas y olas de calor están llevando a los ecosistemas fluviales más allá de sus límites naturales de resiliencia. Al revisar datos de sistemas fluviales de diversos continentes, una investigación publicada en la revista Nature Reviews Biodiversity muestra cómo, en la mayoría de los casos, la naturaleza no logra regresar a su estado anterior después de eventos climáticos extremos y sucesivos. Las consecuencias van desde extinciones locales y colapsos en las cadenas alimentarias hasta alteraciones permanentes en los servicios que los ríos ofrecen a las sociedades humanas.

“Los eventos climáticos extremos están aumentando en severidad y frecuencia, remodelando fundamentalmente los ecosistemas fluviales. Los ríos funcionan como redes conectadas y, por ello, los impactos de un evento extremo casi nunca quedan restringidos a un único punto: se propagan por todo el sistema”, advierte Tadeu Siqueira, uno de los autores del artículo, docente del Instituto de Biociencias de la Universidad Estatal Paulista (IB-Unesp) en Rio Claro (Brasil) y coordinador de Integración del Centro de Investigación en Biodiversidad y Cambio Climático (CBioClima), uno de los Centros de Investigación, Innovación y Difusión (CEPID, por sus siglas en portugués) de la FAPESP.

Uno de los escenarios abordados por el estudio involucra sequías severas que provocan la interrupción del flujo en las nacientes de los ríos. En esas condiciones, la materia orgánica se acumula en las áreas secas y, cuando el agua regresa, grandes volúmenes de ese material son transportados río abajo. Este proceso puede provocar desoxigenación del agua, mortandad de peces y perjuicios para actividades humanas, como la generación de energía.

El riesgo se intensifica con los llamados eventos extremos compuestos: combinaciones de sequías acompañadas por olas de calor o incendios forestales seguidos de lluvias intensas producen impactos desproporcionados. Se han observado casos recientes, como el colapso del plancton en el río Yangtsé, en China, en 2022, y la mortandad de peces en el río Klamath, en California, después de una secuencia de incendios y tormentas.

En Brasil, en 2023, una sequía severa asociada a una ola de calor provocó temperaturas inéditas en ríos y lagos de la Amazonia. En algunos lugares, las aguas superaron los 37 °C y uno de los lagos monitoreados llegó a alcanzar los 41 °C en toda la columna de agua. Estos niveles de calentamiento provocan grandes mortandades de peces y otros organismos acuáticos, además de indicar que eventos cercanos a los límites térmicos soportables para las formas de vida pueden volverse más comunes en los sistemas tropicales.

Los datos satelitales refuerzan esta tendencia, señalando un calentamiento gradual de las aguas amazónicas de aproximadamente 0,6 °C por década desde la década de 1990. La combinación de intensa radiación solar, aguas más someras, viento débil y alta turbidez crea condiciones propicias para el sobrecalentamiento.

El estudio también llama la atención sobre los límites de las estrategias tradicionales de conservación y revela que apostar por refugios climáticos naturales —áreas más frías y protegidas— puede no ser suficiente frente a olas de calor más largas e intensas. En este escenario, Siqueira defiende un cambio de paradigma, con la transición de acciones locales y reactivas hacia estrategias anticipatorias y de mayor escala. “Para enfrentar eventos cada vez más intensos, es hora de pensar en la gestión de cuencas y en la resiliencia a gran escala”, subraya el investigador. Entre las propuestas se encuentran la restauración amplia de hábitats, la mejora de la conectividad entre ríos, la protección de áreas de recarga de acuíferos y la adopción de soluciones basadas en la naturaleza.

Según el investigador, para viabilizar alternativas eficaces es necesario invertir en programas de monitoreo de alta resolución y frecuencia, capaces de registrar eventos extremos durante su ocurrencia, además de fortalecer investigaciones de largo plazo que permitan comprender los impactos que persisten mucho tiempo después de producidos.

El artículo Extreme events and river biodiversity under climate change puede leerse en: nature.com/articles/s44358-026-00131-7.

* Michelle Braz es becaria de Periodismo Científico de la FAPESP vinculada al CBioClima

 

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