Mientras la temperatura media global aumentó aproximadamente 1,2 °C desde 1900, en la capital paulista la máxima diaria, que se registra alrededor de las 13h, aumentó 2,4 °C (imagen: Wilfredor/Wikimedia Commons)
Fenómeno relacionado con la sustitución de la vegetación por materiales como asfalto, concreto y mampostería agrava el calentamiento, señala investigador de la Universidad de São Paulo en un evento promovido por la FAPESP y la NWO
Fenómeno relacionado con la sustitución de la vegetación por materiales como asfalto, concreto y mampostería agrava el calentamiento, señala investigador de la Universidad de São Paulo en un evento promovido por la FAPESP y la NWO
Mientras la temperatura media global aumentó aproximadamente 1,2 °C desde 1900, en la capital paulista la máxima diaria, que se registra alrededor de las 13h, aumentó 2,4 °C (imagen: Wilfredor/Wikimedia Commons)
Por Elton Alisson | Agência FAPESP – Las temperaturas mínima y máxima del aire en la ciudad de São Paulo (Brasil) han aumentado muy por encima del promedio mundial en los últimos 125 años. Mientras la temperatura media global subió aproximadamente 1,2 °C desde 1900, y la de la superficie terrestre 2 °C —según datos del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC)—, en la capital del estado homónimo la máxima diaria, que se registra alrededor de las 13 h, aumentó 2,4 °C, intensificándose principalmente a partir de 1950. La temperatura mínima diaria, registrada típicamente a las 6 h, presentó un incremento de 2,8 °C desde el inicio del siglo XX.
Las observaciones fueron realizadas por Humberto Ribeiro da Rocha, profesor del Instituto de Astronomía, Geofísica y Ciencias Atmosféricas de la Universidad de São Paulo (IAG-USP), durante una conferencia presentada en el encuentro “Eventos extremos de calor y agua: Mitigando los efectos adversos del cambio climático en la salud de las ciudades”, promovido por la FAPESP y la Organización Neerlandesa para la Investigación Científica (NWO, por sus siglas en inglés) el 7 de mayo, en el auditorio de la Fundación.
A través de estudios realizados en el ámbito del Centro para la Seguridad Hídrica y Alimentaria en Zonas Críticas —un Centro de Ciencia para el Desarrollo (CCD) apoyado por la FAPESP—, Rocha y los investigadores Miguel de Carvalho Diaféria, Rodrigo Lustosa, Ana Nogueira Campelo y Denise Duarte han constatado que las disparidades de temperatura en la ciudad de São Paulo con respecto al promedio global están relacionadas con la isla de calor urbana. El fenómeno ocurre en áreas urbanizadas que presentan temperaturas significativamente más altas debido a la sustitución de la cobertura vegetal por materiales de construcción, como asfalto, concreto y mampostería.

“Eventos extremos de calor y agua: Mitigando los efectos adversos del cambio climático en la salud de las ciudades” fue promovido por la FAPESP y la Organización Neerlandesa para la Investigación Científica (foto: Daniel Antônio/Agência FAPESP)
En un nuevo estudio, los investigadores vinculados al centro analizaron las relaciones entre la isla de calor urbana y la cobertura vegetal en 70 ciudades del estado de São Paulo utilizando datos de temperatura de la superficie terrestre correspondientes al período de 2013 a 2025, obtenidos mediante satélites del programa Landsat, de la agencia espacial estadounidense (NASA).
Los resultados de los análisis indicaron que, en verano, la temperatura superficial en las áreas urbanizadas más críticas del Gran São Paulo alcanza hasta 60 °C, una marca típica de grandes galpones industriales. Por otro lado, en las áreas más frías, con mayor cobertura vegetal y cuerpos de agua, la temperatura llega, como máximo, a 25 °C.
Otras constataciones derivadas del trabajo, próximo a publicarse, fueron que la temperatura en las áreas urbanizadas más cálidas de la región fue, en promedio, entre 7 °C y 12 °C superior a la de las áreas frías durante el verano.
“Al observar la distribución de las islas de calor a lo largo del estado de São Paulo, notamos que existe una gran concentración en la región nordeste, donde también hay cultivo a gran escala de caña de azúcar, y puntualmente en algunas ciudades, como las de la Región Metropolitana de São Paulo, donde las áreas más cálidas son aquellas con mayor densidad poblacional. Pero el fenómeno no se restringe a las grandes ciudades: las pequeñas también presentan islas de calor de forma consolidada”, señaló Rocha.
Efectos de las olas de calor
A través de un nuevo proyecto realizado con apoyo del CCD y del proyecto municipal “Sampa Adapta”, llevado adelante por la Secretaría Municipal del Verde y del Medio Ambiente de São Paulo, los investigadores comenzaron a medir la temperatura del aire en la Región Metropolitana de São Paulo con el objetivo de identificar el efecto de las olas de calor a escala regional y local, a nivel de calles y viviendas. Para ello, analizaron datos obtenidos por 25 estaciones meteorológicas instaladas a nivel de calle y en el interior de viviendas y escuelas, además de decenas de otras mantenidas por el Centro de Gestión de Emergencias Climáticas (CGE), operado por la Defensa Civil del Estado de São Paulo.
Los resultados de los análisis revelaron que, en los últimos 15 años, durante las olas de calor, se han registrado en varios puntos de la Región Metropolitana tardes muy calurosas, con temperaturas que oscilan entre 30 °C y 34 °C. Por la noche, en cambio, la temperatura del aire alrededor de las 22 h alcanza los 28 °C.
“Este dato es muy crítico, porque es a esa hora cuando la mayoría de las personas se va a dormir”, afirmó Rocha.
En esas condiciones, la sensación térmica en el interior de las viviendas fue aún más acentuada debido a una sucesión de noches con temperaturas cercanas a los 30 °C. “Varias edificaciones no tenían aislamiento térmico suficiente frente al calor externo y, por la noche, se comportaban como pequeños hornos calentados que retenían el calor”, comparó Rocha.
La iniciativa Sampa Adapta integra gestión pública, ciencia y participación social para fortalecer y perfeccionar las políticas públicas orientadas a enfrentar los efectos del calor extremo en la ciudad de São Paulo. Los investigadores del IAG-USP son responsables de la instalación técnica y del análisis de los datos obtenidos por sensores para estimar la temperatura del aire a nivel de calle, tanto en ambientes interiores como exteriores.
Soluciones basadas en la naturaleza
La implementación de soluciones basadas en la naturaleza (SbN) puede contribuir al enfriamiento del aire a escala local, señaló el investigador.
A partir del análisis de datos obtenidos por estaciones meteorológicas, los investigadores del CCD evaluaron la relación entre la temperatura media del aire a nivel de calle en el Gran São Paulo y las condiciones de sombreado vegetal en experimentos urbanos. Los resultados corroboraron la eficacia de la cobertura vegetal para promover el “efecto oasis”, que proporcionó un enfriamiento local pronunciado, de hasta 7 °C, en comparación con las calles urbanizadas.
“Tenemos varios indicios de que la revegetación urbana en la Región Metropolitana y, de forma general, en el estado de São Paulo no solo representa una oportunidad potencial, sino que también es viable para el enfriamiento urbano durante eventos extremos”, afirmó.
Alianza con los Países Bajos
El evento selló el compromiso de más de una década de cooperación entre la FAPESP y la NWO. El presidente de la FAPESP, Marco Antonio Zago, destacó que los Países Bajos se encuentran entre los diez principales colaboradores científicos de São Paulo.
“Una de las características de esta cooperación es que no es tan grande en número de proyectos, pero siempre son de alta calidad y seleccionados con extremo cuidado, dando origen a artículos y soluciones ampliamente referenciados por la literatura científica”, evaluó Zago.
Por el lado neerlandés, Lilianne Sweere, oficial de políticas de la NWO, celebró la sinergia encontrada en los cinco proyectos seleccionados para los próximos cinco años. “Quedamos muy satisfechos con las discusiones y con la actitud positiva de trabajar más allá de sus propios proyectos, buscando oportunidades que van más allá del cronograma actual”, afirmó.
En el mismo sentido, Julia Rather, también de la NWO, expresó el honor de una colaboración que ya suma 12 años. “Es magnífico ver a los investigadores dialogando y colaborando tanto”, dijo Rather, anticipando la invitación para la FAPESP Week que tendrá lugar en el país europeo en octubre de 2027.
Raul Machado, gerente de Relaciones Institucionales de la FAPESP, reforzó que el objetivo del evento conjunto es multiplicar los resultados y las alianzas entre investigadores de Brasil y los Países Bajos en los próximos años.
“Estamos muy satisfechos de implementar esta iniciativa porque la FAPESP Week no es solo una ocasión para la presentación de proyectos científicos; es una oportunidad para crear alianzas. Nuestro objetivo es que este número consistente de relaciones se multiplique por tres”, afirmó.
El evento también contó con la participación de Thelma Krug, vicepresidenta del IPCC entre 2015 y 2022 y miembro del Consejo Superior de la FAPESP, quien reforzó la urgencia de preparar a las ciudades para escenarios que podrían superar un calentamiento de 1,5 °C aún en este siglo.
“La influencia humana en el calentamiento es inequívoca y rápida. Sin ella, no podríamos explicar los cambios observados desde 1950”, señaló Krug, destacando que el IPCC publicará en 2027 un informe especial centrado exclusivamente en las ciudades, dado su potencial crítico de mitigación.
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