Los resultados de la investigación refuerzan la necesidad de mirar el sueño de forma más integrada en la práctica clínica: cada vez crece más, en la formación de profesionales de la salud, el reconocimiento de la influencia de los trastornos del sueño en enfermedades y alteraciones fisiológicas (foto de Polina/Pexels)
Investigación realizada con habitantes de la ciudad de São Paulo (Brasil) sugiere una relación bidireccional entre ambas condiciones e indica beneficios del tratamiento hormonal para la calidad del sueño
Investigación realizada con habitantes de la ciudad de São Paulo (Brasil) sugiere una relación bidireccional entre ambas condiciones e indica beneficios del tratamiento hormonal para la calidad del sueño
Los resultados de la investigación refuerzan la necesidad de mirar el sueño de forma más integrada en la práctica clínica: cada vez crece más, en la formación de profesionales de la salud, el reconocimiento de la influencia de los trastornos del sueño en enfermedades y alteraciones fisiológicas (foto de Polina/Pexels)
Por Fernanda Bassette | Agência FAPESP – Las personas con hipotiroidismo presentan una mayor frecuencia y gravedad de apnea obstructiva del sueño (AOS), según un estudio realizado en Brasil por investigadores de la Universidad Federal de São Paulo (Unifesp) con participantes del Estudio Epidemiológico del Sueño de São Paulo (EPISONO 2018). Los resultados también mostraron que los pacientes que recibían terapia de reemplazo hormonal para tratar la disfunción de la tiroides dormían durante más tiempo y permanecían más tiempo en sueño profundo.
Para obtener estos resultados, los investigadores del Departamento de Psicobiología de la Unifesp analizaron datos de 761 habitantes de la ciudad de São Paulo que fueron sometidos a análisis de laboratorio y a una polisomnografía, el examen considerado el estándar de referencia para monitorear distintos parámetros del sueño durante una noche completa. El hipotiroidismo se identificó en el 12,6 % de la muestra y, entre estas personas, casi la mitad (49,5 %) presentaba apnea obstructiva del sueño. El estudio, apoyado por la FAPESP (proyectos 20/13467-8 y 21/13004-0), publicó sus resultados en mayo en la revista científica Sleep.
“Esperábamos que la prevalencia de apnea del sueño fuera considerable entre las personas con hipotiroidismo, pero el resultado fue más alto de lo que imaginábamos. En la literatura, los estudios suelen reportar valores variables, en promedio entre el 30 % y el 40 %, y nosotros encontramos que prácticamente la mitad de los participantes presentaba ambas condiciones”, afirma la investigadora Ellen Maria Sampaio Xerfan, primera autora del estudio.
El hipotiroidismo es una afección caracterizada por una producción insuficiente de hormonas por parte de la glándula tiroides, ubicada en la región del cuello y responsable de regular funciones como el metabolismo, la temperatura corporal, la frecuencia cardíaca y el gasto energético. La causa más común es la tiroiditis de Hashimoto, una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunológico comienza a atacar las células de la propia glándula. Entre los síntomas más frecuentes se encuentran el cansancio, la somnolencia, el aumento de peso, la caída del cabello, la piel seca, el estreñimiento y la dificultad para concentrarse. La prevalencia del hipotiroidismo varía según la población, pero las estimaciones indican que entre el 4 % y el 8 % de las personas padecen esta condición.
Por su parte, la apnea obstructiva del sueño se produce cuando ocurren interrupciones repetidas de la respiración durante el sueño debido al bloqueo parcial o total de las vías respiratorias. Esta condición provoca una disminución de los niveles de oxígeno y la fragmentación del sueño, lo que puede ocasionar ronquidos, somnolencia diurna y dificultades de concentración. También se asocia con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares y metabólicas.
Según Xerfan, la relación entre la tiroides y el sueño ha despertado el interés de los investigadores porque ambos participan en el mantenimiento del equilibrio del organismo (homeostasis). La tiroides forma parte de un sistema hormonal encargado de regular diversas funciones del cuerpo, mientras que el sueño desempeña un papel fundamental en la recuperación física y en la regulación hormonal. “El sueño y la tiroides están vinculados a mecanismos fundamentales de la homeostasis. Existe una interacción compleja entre ambos sistemas, y tanto las alteraciones del sueño pueden influir en la regulación hormonal como las disfunciones de la tiroides pueden afectar la calidad del sueño”, explica.
Los resultados del estudio refuerzan esta hipótesis. En comparación con los demás participantes, las personas con hipotiroidismo presentaron noches de sueño más fragmentadas, se despertaron con mayor frecuencia durante la noche y registraron una mayor incidencia de apnea obstructiva del sueño. El estudio también mostró que, cuanto más elevados eran los niveles de TSH (la hormona utilizada para evaluar el funcionamiento de la tiroides), mayor era la probabilidad de que la persona presentara formas más graves de apnea.
El análisis también reveló la relación en sentido inverso. Las características asociadas con una peor calidad del sueño y una mayor gravedad de la apnea estuvieron relacionadas con una mayor probabilidad de presentar hipotiroidismo. Para los investigadores, este fue uno de los hallazgos más relevantes del trabajo, ya que sugiere una posible relación bidireccional entre ambas condiciones.
Para la profesora Monica Levy Andersen, directora del estudio, los resultados refuerzan la necesidad de abordar el sueño de una manera más integral en la práctica clínica. “Hoy en día, cuando un paciente acude a consulta, el sueño rara vez se investiga de forma exhaustiva. Muchas veces la persona refiere cansancio, alteraciones metabólicas u otros síntomas, pero no siempre se considera que un trastorno del sueño pueda estar contribuyendo a ese cuadro”, afirma.
Según Andersen, esta situación es el resultado de un cambio relativamente reciente en la medicina. Hasta hace pocas décadas, los trastornos del sueño apenas se abordaban durante la formación de los profesionales de la salud. Sin embargo, actualmente existe un reconocimiento cada vez mayor de que los problemas relacionados con el sueño pueden influir en enfermedades cardiovasculares y metabólicas, así como en alteraciones hormonales, inmunológicas y cognitivas.
Para la investigadora, aunque todavía no es posible afirmar cuál de las dos condiciones aparece primero, los resultados indican que las alteraciones de la tiroides y los trastornos del sueño pueden influirse mutuamente. “El principal mensaje es la importancia de investigar esta interacción. Muchas veces el profesional está atento a un problema, pero no considera la posibilidad de que el otro también esté presente al mismo tiempo”, concluye Andersen.
Importancia del tratamiento
El estudio también investigó el impacto del tratamiento del hipotiroidismo sobre el sueño. Entre los participantes diagnosticados con la enfermedad, quienes recibían terapia de reemplazo hormonal dormían, en promedio, alrededor de 49 minutos más por noche que aquellos que no recibían tratamiento. Además, permanecían aproximadamente 22 minutos adicionales en la fase N3, conocida como sueño profundo. “Esta etapa del sueño está relacionada con procesos de reparación del organismo, consolidación de la memoria y recuperación de los tejidos. El hecho de que los pacientes tratados permanezcan más tiempo en esta fase sugiere un efecto positivo de la terapia de reemplazo hormonal sobre la arquitectura del sueño”, explica Xerfan.
Para Andersen, los resultados refuerzan la importancia de un tratamiento adecuado del hipotiroidismo. “La terapia de reemplazo con levotiroxina ayuda a normalizar los niveles de las hormonas tiroideas y se asoció con una mejora en la duración total del sueño y en la organización de su arquitectura. Esto puede contribuir no solo al control de la enfermedad, sino también a una mejor calidad de vida”, afirma.
Las investigadoras destacan que tanto la apnea del sueño como el hipotiroidismo se asocian con un mayor riesgo cardiovascular cuando no reciben un tratamiento adecuado. La apnea provoca descensos repetidos en los niveles de oxígeno durante la noche y aumenta la sobrecarga sobre el sistema cardiovascular. Por su parte, el hipotiroidismo favorece alteraciones metabólicas y aumento de peso, factores que también incrementan el riesgo de complicaciones. Cuando ambas condiciones coexisten, sus efectos pueden potenciarse.
Por ello, según Andersen, el tratamiento de una de estas afecciones no sustituye necesariamente el tratamiento de la otra. “La evidencia sugiere que tratar el hipotiroidismo puede contribuir a mejorar algunos parámetros del sueño, pero eso no elimina la necesidad de evaluar y tratar específicamente la apnea del sueño. Se trata de dos condiciones distintas que pueden interactuar y aumentar los riesgos cardiovasculares”, señala.
Aunque todavía se requieren nuevos estudios para esclarecer los mecanismos involucrados, los autores ya planean analizar los datos de seguimiento de los participantes del EPISONO para investigar, por ejemplo, si las intervenciones dirigidas a tratar la apnea del sueño se asocian con cambios en los parámetros de la función tiroidea.
“La principal conclusión es que los profesionales que atienden a pacientes con apnea del sueño deben considerar la evaluación de la función tiroidea. Del mismo modo, las personas con hipotiroidismo pueden beneficiarse de una evaluación para detectar posibles trastornos del sueño. El diagnóstico precoz y el tratamiento adecuado de ambas condiciones tienen el potencial de mejorar la calidad de vida y reducir los riesgos para la salud”, concluye Xerfan.
El artículo 1040 sleep traits and obstructive sleep apnea in hypothyroidism: Findings from the EPISONO database está disponible en: academic.oup.com/sleep/article/49/Supplement_1/A463/8674319.
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