Los fósiles con marcas de enfermedad ósea pertenecían a saurópodos, del mismo orden que el Tambatitanis (ilustración: Palaeotaku/Wikimmedia Commons)
Investigadores encontraron huesos de saurópodos con marcas de osteomielitis, una enfermedad infecciosa que puede ser causada por virus, bacterias, hongos o protozoos y que mató a los animales en poco tiempo. El hallazgo apunta a la existencia de condiciones favorables para la patología en la región hace unos 80 millones de años
Investigadores encontraron huesos de saurópodos con marcas de osteomielitis, una enfermedad infecciosa que puede ser causada por virus, bacterias, hongos o protozoos y que mató a los animales en poco tiempo. El hallazgo apunta a la existencia de condiciones favorables para la patología en la región hace unos 80 millones de años
Los fósiles con marcas de enfermedad ósea pertenecían a saurópodos, del mismo orden que el Tambatitanis (ilustración: Palaeotaku/Wikimmedia Commons)
Por André Julião | Agência FAPESP – Un conjunto de huesos de saurópodos, como se conoce a los dinosaurios de cuello largo, hallado en el municipio de Ibirá (estado de São Paulo, Brasil) revela que la región favoreció una enfermedad ósea mortal para estos animales.
Investigadores apoyados por la FAPESP encontraron en fósiles de seis individuos del Cretácico, de hace unos 80 millones de años, marcas de osteomielitis, una enfermedad ósea que puede ser causada por bacterias, virus, hongos o protozoos.
Los huesos no presentan señales de regeneración, lo que indica que los animales murieron con la enfermedad aún en curso, probablemente a causa de ella. El estudio fue publicado en la revista The Anatomical Record.
“Existían pocos registros de enfermedades infecciosas en saurópodos, el primero de los cuales fue publicado recientemente. Los huesos que analizamos son muy próximos entre sí en el tiempo y proceden de un mismo yacimiento paleontológico, lo que sugiere que la región ofreció condiciones para que los patógenos infectaran a muchos individuos en aquel período”, explica Tito Aureliano, primer autor del estudio e investigador de la Universidad Regional de Cariri (Urca), en Crato, estado brasileño de Ceará.
Una de las lesiones quedó restringida a la médula. Los otros huesos, también encontrados entre 2006 y 2023 en el yacimiento Vaca Morta, presentan marcas de lesiones que van desde la médula hasta la parte externa. Las lesiones tienen una textura esponjosa, que indica vascularización en la región y las diferencia de otras patologías que pueden detectarse en los huesos, como el osteosarcoma y la neoplasia ósea, dos tipos de cáncer que afectan a este tejido.
Tampoco se encontraron señales de cicatrización, cuando el tejido óseo perdido en la lesión es reemplazado por uno nuevo. En el registro fósil, ese signo de regeneración es bastante común en huesos afectados por mordeduras de otros dinosaurios, por ejemplo.
En el hueso fosilizado de unos 80 millones de años, las flechas indicadas por BL señalan la lesión causada por osteomielitis. HB corresponde a la parte no lesionada y MB a la médula ósea (imagen: Tito Aureliano et al./The Anatomical Record)
Análisis
El estudio contó con el apoyo del Instituto de Estudios de los Himenópteros Parasitoides de la Región Sudeste Brasileña (IEHYPA-Sudeste), un Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología (INCT) respaldado por el Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq) y por la FAPESP.
En el IEHYPA-Sudeste, coordinado por Angélica Maria Penteado Martins Dias, profesora de la Universidad Federal de São Carlos (UFSCar), los investigadores analizaron los huesos mediante microscopio electrónico de barrido (SEM) y estereomicroscopio.
Tres manifestaciones de osteomielitis aún desconocidas fueron identificadas en los fósiles. Un conjunto presentaba pequeñas protuberancias, elevaciones del hueso o “bultos”, en forma circular.
Otras protuberancias mostraban un patrón semejante al de huellas digitales, en forma de elipse. Por último, un tercer conjunto exhibía marcas redondas y anchas, mayores que todas las demás. “Estas lesiones podían conectarse con músculos y piel y quedar expuestas, supurando sangre o pus”, explica Aureliano.
No fue posible identificar con exactitud qué huesos habían sido analizados, salvo que uno era una costilla y los otros pertenecían a la parte inferior de las extremidades, tanto de especies pequeñas como de gigantes. Tampoco fue posible determinar una posible causa para las infecciones.
En un trabajo publicado en 2021 en Cretaceous Research, los investigadores habían descrito el primer caso de infección ósea causada por un parásito sanguíneo que también resultó en osteomielitis. Los huesos, en ese caso, pertenecían a un pequeño saurópodo, Ibirania parva, hallado en el mismo lugar que los fósiles analizados ahora.
La región, conocida como Formación São José do Rio Preto —que abarca municipios como el que lleva ese mismo nombre—, tenía un clima árido, con ríos poco profundos y lentos, además de grandes charcas de agua estancada. En esos ambientes, muchos dinosaurios quedaban atrapados y morían, lo que dio origen a los fósiles.
“Ese ambiente probablemente favoreció a los patógenos, que pudieron haber sido transmitidos por mosquitos o por el propio consumo de agua de la fauna, que incluía dinosaurios, tortugas y animales similares a los cocodrilos actuales”, señala Aureliano.
El autor agrega que las evidencias aportadas por el estudio pueden resultar útiles tanto en futuros trabajos de paleontología como de arqueología, al mostrar las diferentes manifestaciones de una misma enfermedad en los huesos y diferenciarlas de otras.
Un video sobre el trabajo puede verse en el canal Colecionadores de Ossos, de los autores Tito Aureliano y Aline Ghilardi: youtu.be/hhMsNxo2_VA.
El artículo Several occurrences of osteomyelitis in dinosaurs from a site in the Bauru Group, Cretaceous of Southeast Brazil puede ser leído en: anatomypubs.onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1002/ar.70003.
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