Craig Calhoun, director de la London School of Economics, se refiere a la responsabilidad del área como instrumento para la comprensión crítica de la realidad y para la intervención en la esfera pública (foto: Leandro Negro/ Agência FAPESP)

El rol de las Ciencias Sociales en un mundo que cambia aceleradamente
04-09-2014

Craig Calhoun, director de la London School of Economics, se refiere a la responsabilidad del área como instrumento para la comprensión crítica de la realidad y para la intervención en la esfera pública

El rol de las Ciencias Sociales en un mundo que cambia aceleradamente

Craig Calhoun, director de la London School of Economics, se refiere a la responsabilidad del área como instrumento para la comprensión crítica de la realidad y para la intervención en la esfera pública

04-09-2014

Craig Calhoun, director de la London School of Economics, se refiere a la responsabilidad del área como instrumento para la comprensión crítica de la realidad y para la intervención en la esfera pública (foto: Leandro Negro/ Agência FAPESP)

 

Por José Tadeu Arantes

Agência FAPESP – ¿Cuáles rasgos caracterizan mejor al mundo contemporáneo? Entre los grandes cambios acaecidos en el escenario global, ¿cuáles son los que de manera más completa definen el tiempo presente? ¿Cómo transitar de la perplejidad que esos cambios inspiran hacia su inteligibilidad en grandes cuadros interpretativos? Sintéticamente, éstas fueron las principales indagaciones que el sociólogo Craig Calhoun procuró responder durante una conferencia dictada en julio en la sede de la FAPESP, en São Paulo.

El estadounidense Calhoun, nacido en 1952, se convirtió en director de la prestigiosa London School of Economics and Political Science (LSE) en septiembre de 2012. Antes, entre diversas actividades, se desempeñó en Estados Unidos como profesor de Ciencias Sociales en la New York University y como presidente del Social Science Research Council (SSRC), una organización independiente dedicada al avance de la investigación en las Ciencias Sociales y áreas afines.

Al margen de haber nacido y haberse graduado en Estados Unidos, Calhoun mantiene lazos antiguos con el Reino Unido, pues hizo su maestría en Antropología Social en la University of Manchester y su doctorado en Sociología e Historia Económica y Social Moderna en la University of Oxford. Igualmente determinantes en su trayectoria intelectual fueron los trabajos que realizó en otros países, especialmente en la conturbada región del Cuerno de África.

Aun con el importante cargo que ocupa actualmente, Calhoun insiste en mantener su postura como intelectual crítico y su trato personal informal y afable (véase su blog, en: http://blogs.lse.ac.uk/craig-calhoun/).

La conferencia que dictó en la FAPESP se rigió por un texto que elaboró recientemente en colaboración con el sociólogo Michel Wieviorka, de la École des Hautes Études en Sciences Sociales de Francia, intitulado “Manifiesto por las Ciencias Sociales” (la versión completa del mismo puede leerse en francés, en: http://socio.hypotheses.org/147).

La pregunta formulada al comienzo de esta presentación fue respondida así por Calhoun y Wieviorka en su manifiesto: “Entre los cambios que obligan a las Ciencias Sociales a transformar sus modos de aproximación, las más espectaculares pueden resumirse en dos expresiones: globalización e individualismo. Son dos lógicas que juntas delimitan el espacio en el interior del cual se convoca a cada vez más a que la investigación se mueva.”

“La palabra ‘globalización’, en un sentido amplio, abarca dimensiones económicas pero también culturales, religiosas, jurídicas, etc. En la actualidad, numerosos fenómenos que abordan las Ciencias Sociales son ‘globales’ o pasibles de observación desde esa óptica”, prosigue el texto más adelante.

En cuanto al individualismo, el manifiesto lo caracteriza como “un segundo fenómeno, que no es menor pero sí más difuso”. Y afirma: “Su impulso se tradujo tempranamente en la investigación como un interés sostenido en las teorías de la elección racional, pero también y fundamentalmente, en tiempos más recientes, como la consideración cada vez más frecuente, de la subjetividad de los individuos.”

Tras su conferencia, Calhoun le concedió la siguiente entrevista a Agência FAPESP:

Agência FAPESP – La nueva realidad global es muy diferente a aquéllas en las cuales surgieron y se desarrollaron las teorías sociales clásicas, en los siglos XIX y XX, un hecho enfatizado en su conferencia. ¿Cuáles son las diferencias más significativas?
Craig Calhoun – Algunas de las principales diferencias entre el período histórico actual y los períodos anteriores tienen que ver con la intensificación de la globalización, y en esa intensificación, con el mayor rol que desempeñan las finanzas. Se trata no solamente de una nueva configuración del capitalismo en general, sino específicamente del capitalismo financiero. Otro tema es el retorno de la geopolítica. Vemos en los conflictos mundiales una mezcla de cuestiones geográficas, políticas, culturales y civilizatorias que exhiben modos diferentes a aquéllos que caracterizaban al período de la Guerra Fría. De cierta forma, la Guerra Fría bloqueaba este tipo de geopolítica que vemos hoy en día en las crisis de Siria, de Irak, de Ucrania y tantas otras.

Otra diferencia es la emergencia de un capitalismo informal en gran escala. Cuando pensamos en el sector informal, generalmente pensamos en pequeñas unidades productivas ubicadas en residencias, favelas etc. Pero la economía informal actualmente ha alcanzado una escala gigantesca, incomparablemente mayor que la que tenía antes. En ese segmento se ubican el narcotráfico y la trata de personas, pero no solamente eso. Hay muchas otras actividades que mueven grandes sumas de dinero.

El mundo contemporáneo también está moldeado por cuestiones ambientales en un grado que nunca habíamos visto: los cambios climáticos globales, la cuestión de los recursos hídricos y de otros recursos, la polución atmosférica y la degradación de las periferias de las grandes ciudades; cuestiones relacionadas con la justicia ambiental, con quién gana y quién pierde con relación al medio ambiente.

Por último, haría hincapié en el tema del déficit institucional. Muchas instituciones que ayudaban a la gente a manejar riesgos en su vida común fueron corroídas o perdieron financiación, o afrontan problemas. La construcción y el fortalecimiento de instituciones que ayuden a la gente a resolver los problemas de sus vidas constituyen grandes cuestiones en todo el mundo.

Agência FAPESP – Con relación a las cuestiones ambientales, usted ha estudiado la influencia del contexto social en el agravamiento de los daños ocasionados por los desastres naturales. Es bastante conocido su estudio de esa contextualización en el caso del huracán Katrina, de 2005. Eventos extremos como ése tienden a ocurrir con una frecuencia cada vez mayor debido a los cambios climáticos globales. ¿Qué lecciones deja su estudio del Katrina para enfrentar nuevos episodios análogos?
Calhoun – Efectivamente, sabemos que los cambios climáticos tienden a provocar más eventos extremos, con huracanes y otros desastres. Existe una geografía de esos eventos que muestra que las áreas costeras y otras regiones específicas son particularmente vulnerables. Un importante aspecto de esa geografía se refiere a la planificación urbana. En la gran mayoría de los casos, no construimos ciudades teniendo en cuenta cómo podrían afrontar eventos de esta índole.

Después del Katrina, tuvimos el huracán Sandy en 2012, que impactó fuertemente sobre la costa de Nueva York. Eso llevó a que la gente se percatase de que el desarrollo futuro de la ciudad de Nueva York debe contemplar la preparación para eventos de este tipo. Algunos recaudos, tales como la instalación de generadores alternativos para producir electricidad, no se relacionan directamente con las Ciencias Sociales. Pero otros, como la creación de sistemas de evacuación o sistemas de atención de los evacuados, sí son cuestiones de las Ciencias Sociales.

Trabajos como los que realizan entidades humanitarias en diversas partes del mundo, suministrando asistencia a los refugiados de guerras o de desastres naturales, tienden a volverse cada vez más importantes, incluso en los países ricos.

Aprendimos con esos eventos que la pobreza y la desigualdad constituyen factores que definen los impactos de huracanes u otros desastres. Cuando hay agua por todos lados, ¿quiénes viven en las áreas más bajas y anegadizas? Los pobres. Cuando viene viento de todos lados, ¿quiénes viven en construcciones más vulnerables y pasibles de derrumbes? Los pobres. La importancia de las desigualdades quedó claramente en evidencia en Nueva Orleans por ocasión del huracán Katrina.

Existe otra importante cuestión social que se refiere a las personas que viven solas. En la sociedad contemporánea hay más personas que viven solas que en cualquier época anterior. Y estas personas se encuentran especialmente vulnerables en contextos de desastres.

Agência FAPESP – Usted trabajó en el Cuerno de África, en el nordeste del continente africano. ¿En qué medida esa experiencia influyó en sus concepciones sobre los cambios que plantea en las Ciencias Sociales?
Calhoun – Mis concepciones realmente se basan en diversas experiencias internacionales. En el caso del Cuerno de África, la experiencia directa me enseñó algo que yo no había aprendido en los libros. Por ejemplo, cuando estuve por primera vez en Sudán, a comienzos de la década de 1980, una de las lecciones que aprendí fue sobre la importancia de la infraestructura física. Las Ciencias Sociales normalmente no le prestaban mucha atención a la infraestructura física, a cosas tales como carreteras y electricidad. Pero eso cambia la vida social, determina la interconexión entre las distintas partes de un país, define si la gente puede trabajar o no. En esa época, Sudán contaba con una sola carretera intermunicipal asfaltada.

También entendí la relatividad de datos estadísticos tales como el Producto Interno Bruto (PIB). A comienzos de la década de 1980, Sudán tenía un PIB muy similar al de Malasia, y Egipto ostentaba un PIB casi igual al de China. El PIB es un número groseramente engañoso. Incluso en aquella época, Egipto no estaba en una posición cómoda comparado con China. Eso se debe en parte a que el PIB no computa las herencias históricas, como la que indica que China contaba con una red de trabajadores en todo el país, que el nivel de educación era mejor en China, que el nivel de salud era mejor en China. Entendí que los indicadores superficiales, tales como la “baja renta” o la “mediana renta”, son sumamente engañosos. El nivel de ingresos no informa sobre la verdadera riqueza de un país.

El último punto que querría subrayar sobre el Cuerno de África, especialmente sobre Sudán y Eritrea, apunta hacia la importancia de las comunidades y las sociedades situadas bajo el nivel del Estado nacional y a través del Estado nacional. Toda la región constituye un complejo de interrelaciones en el cual cada país está determinado en parte por sus vecinos, donde refugiados e incursiones militares atraviesan las fronteras nacionales y quebrantan fuertemente una situación en la cual los grupos tribales y las comunidades originarias y lingüísticas son muy fuertes, y por eso no queda muy claro de qué manera se identifican las personas.

Doy un ejemplo de Sudán. Una comisión constitucional propuso que debería haber varias lenguas nacionales que reconociesen a las principales nacionalidades existentes en el país. Y hubo un protesto del pueblo hablante del saho contra la inclusión de su lengua en el sistema educativo. Eso era extraño. ¿Por qué? La respuesta fue que, si sus niños fuesen educados en saho, sus oportunidades se verían bloqueadas sobremanera, lo que los mantendría siempre en estado de subdesarrollo. Por eso ellos pedían educación en árabe. Es tan sólo un ejemplo, pero permite hacerse una idea de cuán complicada es la relación entre distintas identidades y en diferentes escalas.

Agência FAPESP – Eso viene al encuentro de uno de los importantes subtemas abordados en su conferencia: la relación entre sociedad y sociedades. Sociedades, con sus características propias, incluidas en la sociedad mayor, supuestamente representada por el Estado nacional. ¿Cuál es el peso de este tipo de relación en el actual conflicto de Medio Oriente?
Calhoun – Temo que ese conflicto se torne cada vez peor. Hay muchas cosas distintas que convergen allí. En parte, el tema tiene que ver con los conflictos religiosos. Cabe recordar que no son únicamente conflictos que involucren al islamismo, al cristianismo y al judaísmo, sino también conflictos entre chiitas y suníes y grupos aún más específicos en el interior del islamismo. Por eso Occidente no entiende muy claramente qué está sucediendo.

Hay también una cuestión de Estados. Consideremos el caso de Irán, por ejemplo. Existen intereses propios, no por el hecho de que Irán es chiita, sino por ser un Estado específico. Hay también intereses de pueblos que no tienen un Estado, como los kurdos. Uno de los pocos ganadores en la actual situación son los kurdos, quienes por primera vez quizá puedan formar su Estado, en el norte de Irak.

Existe una vulnerabilidad de las poblaciones minoritarias. A los Estados nacionales a menudo se los acusa de genocidio, de intentar imponer la supremacía de la población mayoritaria. Pese a ello, en ocasiones son capaces de proteger a las minorías y de lograr una paz relativa. Ciertas intervenciones, como la que llevó adelante Estados Unidos con la Guerra de Irak, desestabilizando al Estado, también ponen a las minorías en riesgo. Y no debemos creer que los Estados nacionales constituyan la única fuente de genocidas. La desestabilización en situaciones en que existen muchos pueblos distintos que intentan vivir en paz unos con los otros también constituye un factor de genocidios.

La guerra de Irak fue un desastre no mitigable para la región. Tal vez algunas personas hayan tenido buenas intenciones, pero fue un desastre que puso en movimiento una serie de eventos. Esos eventos también tienen otras causas, pero ahora se ha generado una situación muy difícil de pacificar y estabilizar. Y una situación en la cual es imposible ver justicia. Si al menos se lograse la paz, ya sería un gran paso al frente. Pero no habrá justicia para la mayoría de los refugiados que se vieron forzados a abandonar sus hogares.

Agência FAPESP – Durante su conferencia usted criticó el concepto de “Tina”, actualmente bastante difundido (acrónimo de “There is no alternative” – “No hay alternativa”). La situación actual del capitalismo surge como algo tan natural que nos engañamos pensando que nunca podrá cambiar.
Calhoun – A mi juicio, una de las primeras condiciones para las Ciencias Sociales, especialmente para las Ciencias Sociales críticas, que yo creo que son las ciencias reales en este caso, consiste en reconocer que “Tina” no es verdad. Casi siempre existen alternativas, algunas mejores, otras peores. Si creemos que aquello que existe actualmente es natural, necesario, inevitable, seremos incapaces de entenderlo. No solamente no entenderemos los futuros posibles, sino que tampoco entenderemos la realidad corriente, pues no entenderemos por qué ese conjunto específico de condiciones existe y no otros. Yo considero que este punto de vista crítico no es propiedad de ninguna corriente de pensamiento específica. Pero debemos reconocer que aquello que existe es tan sólo una parte de lo posible, si es que pretendemos entender tanto la realidad corriente como las realidades futuras.
 

Video - Entrevista con Craig Calhoun (en inglés).

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