A diferencia de los antiinflamatorios tradicionales, que actúan bloqueando ciertas vías inflamatorias, el omega-3 participa en la producción de moléculas involucradas en la resolución natural de la inflamación y en la reparación de los tejidos; mientras que el AAS potencia la formación de estos mediadores (foto: Fitnessrezepte.net/Wikimedia Commons)
Un estudio muestra que la combinación de ambos compuestos, asociada al tratamiento convencional, puede ser una alternativa prometedora al reducir la necesidad del uso de antibióticos
Un estudio muestra que la combinación de ambos compuestos, asociada al tratamiento convencional, puede ser una alternativa prometedora al reducir la necesidad del uso de antibióticos
A diferencia de los antiinflamatorios tradicionales, que actúan bloqueando ciertas vías inflamatorias, el omega-3 participa en la producción de moléculas involucradas en la resolución natural de la inflamación y en la reparación de los tejidos; mientras que el AAS potencia la formación de estos mediadores (foto: Fitnessrezepte.net/Wikimedia Commons)
Por Fernanda Bassette | Agência FAPESP – La combinación de omega-3 y ácido acetilsalicílico (AAS) en dosis bajas mostró resultados similares a los obtenidos con antibióticos en el tratamiento de la periodontitis severa. Esta es la conclusión de un estudio realizado por investigadores afiliados al Hospital Israelita Albert Einstein, la Universidad Guarulhos (UNG), la Universidad de Taubaté (Unitau) y la Facultad de Odontología de Ribeirão Preto de la Universidad de São Paulo (FORP-USP), en Brasil, así como a la Universidad de Harvard, en Estados Unidos. Los hallazgos, publicados en mayo en el Journal of Periodontology, sugieren una alternativa terapéutica prometedora para determinados pacientes, al reducir la necesidad de utilizar antibióticos, y cobran especial relevancia en un contexto mundial de creciente preocupación por la resistencia bacteriana.
La investigación, apoyada por la FAPESP (proyectos 20/05874-2 y 20/05875-9), siguió durante un año a 109 pacientes con periodontitis en estadio avanzado. La enfermedad consiste en una inflamación crónica causada por la acumulación de bacterias debajo de la encía que afecta los tejidos de soporte de los dientes. Cuando no se controla, puede provocar movilidad dental, pérdida ósea e incluso la pérdida de las piezas dentales.
“Los pacientes con enfermedad severa presentan bolsas periodontales muy profundas, que funcionan como reservorios para las bacterias asociadas con la enfermedad. Se trata de un cuadro particularmente difícil de tratar”, afirma la cirujana dentista Nídia Cristina Castro dos Santos, primera autora del estudio, profesora e investigadora del Hospital Israelita Albert Einstein.
En el estudio, los participantes fueron distribuidos aleatoriamente en cuatro grupos. Todos fueron sometidos a instrumentación subgingival (procedimiento conocido popularmente como raspado, considerado el tratamiento estándar de la periodontitis), pero recibieron diferentes terapias complementarias.
El grupo de control recibió placebo tanto para los antibióticos como para el omega-3 y el AAS, mediante cápsulas idénticas a las de los tratamientos activos. Un segundo grupo recibió la combinación de los antibióticos metronidazol y amoxicilina, considerada la terapia con mayor respaldo científico para los casos graves de la enfermedad, administrada tres veces al día durante 14 días. El tercer grupo tomó 3 gramos diarios de omega-3, además de una dosis diaria de AAS durante seis meses. El cuarto grupo recibió simultáneamente ambas estrategias: antibióticos durante dos semanas y el protocolo con omega-3 y AAS durante seis meses. Los participantes fueron reevaluados a los tres meses, a los seis meses y al año de seguimiento.
Al finalizar el estudio, alrededor del 58 % de los pacientes tratados con antibióticos alcanzó la meta clínica establecida por los investigadores, definida como la presencia de un máximo de cuatro bolsas periodontales profundas remanentes. Entre quienes recibieron omega-3 y AAS, el porcentaje fue prácticamente el mismo: 57,7 %. En cambio, en el grupo tratado únicamente con raspado y placebo, la proporción fue del 23,1 %. La combinación de ambas estrategias —antibióticos y suplementación— tampoco aportó beneficios adicionales.
“El uso de antibióticos no se considera el tratamiento de referencia. Aunque la combinación de metronidazol y amoxicilina ofrece buenos resultados en los casos más severos, su utilización debe evaluarse de manera individual debido a los riesgos relacionados con la resistencia bacteriana y a los posibles efectos adversos”, explica Castro dos Santos.
Los resultados refuerzan una línea de investigación que viene desarrollándose desde hace tiempo. En un estudio anterior, también apoyado por la FAPESP y publicado en la revista Scientific Reports, los investigadores observaron que, en ratas con enfermedad periodontal, la suplementación con omega-3, especialmente cuando se combinaba con ejercicio físico, reducía la inflamación y la pérdida ósea provocadas por la infección. Aunque ese trabajo se realizó en un modelo animal, ya señalaba el potencial de este nutriente en los procesos inflamatorios relacionados con la salud bucal (más información en: agencia.fapesp.br/55003).
Según Castro, a diferencia de los antiinflamatorios tradicionales, que actúan bloqueando determinadas vías inflamatorias, el omega-3 participa en la producción de moléculas involucradas en la resolución natural de la inflamación y en la reparación de los tejidos. Por su parte, el AAS en dosis bajas se utilizó porque potencia la formación de esos mediadores. La hipótesis de los investigadores era que esta estrategia ayudaría al organismo a controlar de manera más eficaz el proceso inflamatorio crónico característico de la periodontitis.
“Pensábamos que la combinación de antibióticos y omega-3 ofrecería el mejor desempeño en el control de la periodontitis de estos pacientes. También creíamos que el grupo tratado con omega-3 y AAS obtendría resultados ligeramente inferiores a los del grupo tratado con antibióticos. El resultado fue sorprendente, porque ambas terapias tuvieron un desempeño muy similar, lo que abre la posibilidad de que esta estrategia se convierta en una opción terapéutica para estos pacientes”, señala Castro.
Otro hallazgo que llamó la atención de los investigadores fue la persistencia de los beneficios observados. Incluso seis meses después de finalizar la suplementación, los pacientes seguían presentando resultados similares a los registrados al término del tratamiento. Según Castro, esto sugiere que la modulación de la respuesta inflamatoria puede producir efectos duraderos, aunque los mecanismos implicados todavía se encuentran en estudio.
Para la cirujana dentista Magda Feres, autora principal del estudio, profesora titular de la Harvard School of Dental Medicine y del Programa de Posgrado en Odontología de la UNG, los resultados indican que la modulación de la respuesta inflamatoria puede representar una alternativa viable para determinados pacientes. “La combinación de omega-3 y aspirina en dosis bajas logró beneficios clínicos comparables a los del protocolo con metronidazol y amoxicilina, lo que constituye una alternativa real para quienes no pueden utilizar antibióticos, especialmente pacientes con alergia o intolerancia a estos medicamentos”, afirma.
Según la investigadora, estos resultados adquieren especial importancia ante la creciente preocupación por la resistencia a los antibióticos, considerada una de las principales amenazas para la salud pública mundial. “Demostrar que es posible tratar la periodontitis grave modulando la respuesta del propio organismo constituye una información nueva y relevante, que contribuye a preservar los antibióticos para cuando realmente sean indispensables”, sostiene Feres.
No obstante, las autoras destacan que estos resultados no implican un cambio inmediato en la práctica clínica. El estudio se realizó en pacientes sin enfermedades sistémicas importantes, por lo que aún serán necesarios nuevos trabajos para confirmar los hallazgos en diferentes poblaciones e identificar qué grupos pueden beneficiarse realmente de cada enfoque terapéutico.
Según Feres, parte de esa respuesta podría provenir de los análisis microbiológicos que actualmente se encuentran en curso, los cuales investigan cómo las distintas terapias influyen en la composición de las bacterias presentes en las bolsas periodontales. Los datos preliminares ya sugieren una reducción de las especies asociadas con la enfermedad y un aumento de microorganismos relacionados con la salud gingival. “Se trata de un avance importante, pero no de un punto final. El mensaje, por lo tanto, es de optimismo cauteloso: contamos con una alternativa prometedora y científicamente plausible a los antibióticos para casos seleccionados. La sustitución rutinaria llegará cuando dispongamos de más evidencia”, concluye.
El artículo Immunomodulators, associated or not with systemic antibiotics, to treat periodontitis: A 1-year multicenter, placebo-controlled, double-blind, randomized clinical trial puede leerse en: aap.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/jper.70081.
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