La investigadora Isabella Coelho de Oliveira enseñando a miembros del grupo de guardianes a utilizar la aplicación para el levantamiento de datos espaciales (foto: Matheus S. Barros Mawanaya Waurá)

Conservación
Tierra indígena mantiene estabilidad ecológica en medio de la expansión agropecuaria en la sabana brasileña

Estudio que combinó teledetección, ciencia de datos geoespaciales e investigación de campo muestra que el territorio Xavante preservó su configuración ambiental, mientras que las áreas vecinas fueron convertidas para el cultivo de soja y la ganadería a gran escala

30-07-2026
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Conservación
Tierra indígena mantiene estabilidad ecológica en medio de la expansión agropecuaria en la sabana brasileña

Estudio que combinó teledetección, ciencia de datos geoespaciales e investigación de campo muestra que el territorio Xavante preservó su configuración ambiental, mientras que las áreas vecinas fueron convertidas para el cultivo de soja y la ganadería a gran escala

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La investigadora Isabella Coelho de Oliveira enseñando a miembros del grupo de guardianes a utilizar la aplicación para el levantamiento de datos espaciales (foto: Matheus S. Barros Mawanaya Waurá)

 

Por José Tadeu Arantes  |  Agência FAPESP – “Una isla de biodiversidad en un mar de monocultivos”: así fue caracterizada, por un estudio reciente, la Tierra Indígena Pimentel Barbosa (TIPB), ubicada en el noreste del estado de Mato Grosso, en la región Centro-Oeste de Brasil. La investigación mostró que su proceso de ocupación humana y cobertura vegetal permaneció sustancialmente inalterado a lo largo de cuatro décadas, mientras que su entorno fue transformado por el avance de la ganadería, el cultivo de soja y la infraestructura creada para la expansión de la frontera agrícola brasileña, como ocurrió con la construcción de los grandes corredores viales BR-158 y BR-163. Con una superficie de 329 mil hectáreas, la TIPB estaba habitada en 2022 por una población de 2.369 personas, según el censo del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).

El pueblo, perteneciente a la etnia A’uwẽ Xavante, obtuvo la homologación de su territorio mediante el Decreto 93.147, de 1986. “Desde entonces, a lo largo de estos 40 años, el paisaje de la TIPB ha permanecido prácticamente inalterado, dominado por la vegetación natural característica del Cerrado, con formaciones de sabana, fragmentos de bosque y áreas húmedas. En cambio, en el entorno se produjo una transformación continua y dirigida. Las formaciones naturales casi desaparecieron, dando paso a pastizales y cultivos agrícolas, principalmente de soja”, afirma Isabella Coelho de Oliveira, autora principal del estudio.

La investigación recibió en 2024 el Premio al Mérito Científico en el 32.º Congreso de Iniciación Científica de la Universidad Estatal de Campinas (Unicamp) y fue publicada en mayo en el periódico Geocarto International.

El estudio analizó la evolución del uso del suelo entre 1985 y 2024 dentro de la TIPB y en una franja de 50 kilómetros alrededor del territorio. El trabajo utilizó datos anuales de la Colección 10 del Proyecto MapBiomas – una red colaborativa integrada por organizaciones no gubernamentales, universidades y startups de tecnología que cartografía la cobertura y el uso del suelo en Brasil, además de técnicas estadísticas multivariadas para identificar los patrones temporales de transformación del paisaje. Este análisis a gran escala fue complementado con el mantenimiento del diálogo remoto con la comunidad Xavante y con investigación de campo, mediante cuatro estancias de la investigadora en la tierra indígena, que incluyeron trabajos de cartografía, la participación en los Warã, asambleas diarias y la convivencia con la población local.

“Cuando Isabella me habló del ‘aislamiento territorial’, le dije: ‘Ese término no existe en la literatura. Tienes entre manos un gran estudio’. Y me entusiasmé en participar”, afirma Anderson Targino Ferreira, investigador del Centro de Láseres y Aplicaciones (Celap) del Instituto de Investigaciones Energéticas y Nucleares (Ipen) y del Instituto de Geociencias (IG) de la Unicamp, quien trabajó en la parte de geotecnologías y análisis estadístico. Según él, los datos de MapBiomas permitieron seguir casi cuatro décadas de transformación del paisaje. “Inicialmente existía una continuidad ecológica entre el interior y el exterior de la tierra indígena, pero, con el paso del tiempo, el entorno fue fragmentándose por la expansión agropecuaria, mientras que el interior permaneció relativamente preservado”.

Los participantes de la investigación identificaron tres grandes fases en este proceso: una “fase basal”, entre 1985 y 1995, todavía dominada por la vegetación nativa; una “fase de transición”, entre 1996 y 2012, marcada por la deforestación y la expansión de los pastizales; y una “fase de consolidación”, entre 2013 y 2024, caracterizada por el predominio de los usos agroindustriales del suelo, principalmente para el cultivo de soja y la ganadería a gran escala. “Fue un proceso de eliminación muy intensa de la biodiversidad local, quedando justamente ese territorio aislado que configura la TIPB”, resume Ferreira.

“Este contraste sustenta el concepto de ‘aislamiento territorial’ (territorial islanding), utilizado en el estudio para describir territorios socioecológicos relativamente preservados que persisten como ‘islas’ en medio de paisajes profundamente transformados por el avance económico”, comenta Vicente Eudes Lemos Alves, profesor del IG-Unicamp y director del trabajo de Oliveira.

“Basta recorrer de sur a norte la BR-158 para percibir este contraste. De un lado se encuentra la tierra indígena conservada, con el bosque en pie; del otro, áreas completamente deforestadas para el cultivo de soja y la ganadería”, relata la investigadora. Según ella, el trabajo de campo fue decisivo para comprender la situación territorial. “A lo largo de mis cuatro estancias en la TIPB, una de ellas con el apoyo de mi director y de compañeros del curso, los líderes de la comunidad me informaron qué actividades del entorno estaban ejerciendo presión sobre la tierra indígena y cómo se expandían mediante la deforestación. Me pidieron que orientara a un grupo de jóvenes para elaborar su propio mapeo, con el fin de producir material cartográfico que pudiera utilizarse como herramienta de defensa y monitoreo del territorio”.


En primer plano, el terreno deforestado para la actividad agropecuaria. Al fondo, la biodiversidad preservada en la Tierra Indígena Pimentel Barbosa (foto: Isabella Coelho de Oliveira)

Intercambio de conocimientos

En colaboración con la Asociación de los Xavante de Pimentel Barbosa, Oliveira organizó talleres para identificar qué áreas debían ser cartografiadas y enseñar a la población local a utilizar una aplicación basada en GPS destinada a la recopilación de datos. “Las personas aprendieron a utilizar la aplicación y a exportar los puntos registrados, el primer paso para elaborar el mapeo. Aunque este proceso implica etapas técnicas posteriores, como el manejo de programas de geoprocesamiento, lograron su objetivo, marcando el inicio de una autonomía para producir su propia cartografía. Fue un intercambio de conocimientos muy enriquecedor: yo aprendí con ellos a comprender el espacio y el territorio, el Ró, desde la perspectiva indígena Xavante; y ellos aprendieron conmigo a utilizar el conocimiento científico disponible en la universidad y los recursos tecnológicos contemporáneos para defender su territorio y preservar el medio ambiente”, relata.

La investigadora Maria Carolina Ribeiro, del Centro Paulista de Estudios de la Transición Energética (CPTEn), quien también participó en el estudio, destaca que el trabajo dialoga directamente con diversos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). “El estudio contribuye especialmente al ODS 10 (Reducción de las Desigualdades), al ODS 13 (Acción por el Clima), al ODS 15 (Vida de Ecosistemas Terrestres) y al ODS 16 (Paz, Justicia e Instituciones Sólidas). Además, creemos que esta investigación puede contribuir al reconocimiento del ODS 18, orientado a la igualdad étnico-racial, una propuesta impulsada por el actual Gobierno brasileño en foros internacionales”, señala.

Baluartes de la preservación socioambiental

El estudio contextualiza las transformaciones observadas dentro de procesos históricos más amplios de concentración de la tierra y cambio del uso del suelo en Brasil. Según los autores, las políticas estatales implementadas a lo largo del siglo XX, incluidos los incentivos para la ocupación de la región Centro-Oeste, la integración logística y la expansión de la infraestructura, contribuyeron a acelerar la incorporación del Cerrado a las cadenas globales de productos agrícolas básicos (commodities). Como resultado, el Cerrado, fundamental por su biodiversidad y por la conservación de los recursos hídricos continentales, se ha convertido en uno de los biomas más amenazados de Brasil (más información en: agencia.fapesp.br/52346).

El trabajo llama la atención sobre los impactos hidrológicos y climáticos asociados con la conversión de la vegetación nativa. La sustitución del Cerrado por monocultivos mecanizados y pastizales extensivos reduce la infiltración de agua en el suelo, compromete la recarga de los acuíferos y altera los flujos atmosféricos de humedad. Según los autores, estos procesos afectan incluso a los llamados “ríos voladores”, sistemas atmosféricos que transportan vapor de agua desde la Amazonia y el Cerrado hacia otras regiones de América del Sur. La reducción de la evapotranspiración provocada por la deforestación tiende a disminuir la disponibilidad de humedad para la formación de lluvias, aumentando la vulnerabilidad a las sequías y a los fenómenos climáticos extremos.

“En este contexto, las tierras indígenas se han convertido en verdaderos baluartes de la preservación socioambiental. El estudio demuestra que la estabilidad observada en la TIPB no se debe únicamente a su demarcación oficial, sino principalmente a la continuidad de los sistemas indígenas de gobernanza territorial. Hoy, cuando observamos el entorno, vemos que prácticamente toda la vegetación original ha desaparecido. Lo que permaneció preservado fue precisamente aquello que las tierras indígenas protegieron”, enfatiza Alves.

Los autores destacan que, para el pueblo A’uwẽ Xavante, el Cerrado —denominado Ró— no constituye únicamente una base material de subsistencia, sino un elemento central de su identidad cultural, articulando prácticas de caza, pesca, recolección, agricultura tradicional, rituales y formas propias de organización social. “Para los A’uwẽ Xavante, el territorio no se limita al área oficialmente delimitada. También comprende el Cerrado, el bosque, los ríos, la flora, la fauna, los espíritus y toda una concepción cosmológica del mundo”, señala Oliveira.

La investigadora desarrolló este trabajo con becas de Iniciación Científica y de Pasantía de Investigación en el Exterior ambas financiadas por la FAPESP.

El artículo Revealing indigenous territorial islanding in an agricultural frontier through land-use trajectories and multivariate analysis puede leerse en: www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/10106049.2026.2670932.

 

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