El estado de São Paulo es el mayor productor de etanol y azúcar de Brasil (foto: Léo Ramos Chaves/Pesquisa FAPESP)
Iniciativa con una inversión estimada de R$ 30 millones reúne a la FAPESP, la Universidad de São Paulo, la Secretaría Estatal de Medio Ambiente y el sector productivo
Iniciativa con una inversión estimada de R$ 30 millones reúne a la FAPESP, la Universidad de São Paulo, la Secretaría Estatal de Medio Ambiente y el sector productivo
El estado de São Paulo es el mayor productor de etanol y azúcar de Brasil (foto: Léo Ramos Chaves/Pesquisa FAPESP)
Por Maria Fernanda Ziegler | Agência FAPESP – El estado de São Paulo construirá la primera planta brasileña para la captura y almacenamiento de carbono emitido por la producción de etanol de caña de azúcar. El anuncio fue realizado por el gobernador Tarcísio de Freitas durante un evento celebrado el 10 de junio, en conmemoración de la Semana del Medio Ambiente. En la ocasión, se firmó el acuerdo de creación del Centro de Tecnologías para la Captura y Almacenamiento de Carbono Biogénico (CTCCSBio).
Se trata de un nuevo Centro de Ciencia para el Desarrollo (CCD), financiado por la FAPESP, con sede en la Escuela Politécnica de la Universidad de São Paulo (Poli-USP) e implementado en asociación con la Secretaría Estatal de Medio Ambiente (Semil), Petrobras, el Grupo São Martinho y el estudio jurídico Rolim Goulart Cardoso Advogados. La misión del equipo será estudiar la viabilidad y planificar la implementación de la nueva planta.
El estado de São Paulo es el mayor productor de etanol y azúcar del país, y la tecnología conocida como BECCS (sigla en inglés de Bioenergía con Captura y Almacenamiento de Carbono) permite, en teoría, que este etanol paulista llegue a convertirse en un combustible de “carbono negativo”; es decir, que retire de la atmósfera más carbono del que añade. Esto se debe a que el proceso de captura del CO₂ liberado durante la producción de etanol y su almacenamiento en el subsuelo revertiría el balance de emisiones de gases de efecto invernadero.
“La producción de etanol a partir de la caña de azúcar ya se considera una alternativa más sostenible en comparación con los combustibles fósiles, ya que emite menos dióxido de carbono. Por lo tanto, al capturar este gas e inyectarlo en el subsuelo, estamos eliminando activamente el carbono que ya circulaba en el ciclo de vida de la planta. Actualmente, el etanol todavía tiene una huella de carbono positiva, pero, con esta eliminación, puede llegar a tener una huella de carbono negativa. Algo extremadamente interesante para el sector sucroenergético y para el país”, evalúa Bruno Souza Carmo, profesor de la Poli-USP y director del CTCCSBio.
Monetización
Según Carmo, la tecnología para realizar esta captura y almacenamiento de carbono ya existe y, por lo tanto, el mayor desafío del nuevo centro será hacerla viable en el contexto paulista y del sector sucroenergético. “El almacenamiento de carbono no genera ingresos directos. Estudiaremos mecanismos de monetización, como el mercado de carbono, las compensaciones ambientales y las políticas de incentivos”, afirma.
El centro tendrá una actuación multidisciplinaria, reuniendo especialistas en ingeniería, geología, economía, derecho y psicología. Entre las principales líneas de trabajo se encuentran la evaluación de la viabilidad económica y el análisis del marco regulatorio para viabilizar los créditos de carbono. En esta etapa, los investigadores también identificarán, mediante estudios geológicos, los lugares más adecuados para instalar la planta y almacenar el CO₂ capturado. Según Carmo, la instalación debe estar próxima a reservorios salinos profundos, formaciones ubicadas a más de mil metros de profundidad y compuestas por rocas porosas rellenas de agua altamente salina, es decir, sin utilidad para el abastecimiento humano.

El anuncio fue realizado durante un evento celebrado el 10 de junio, en conmemoración de la Semana del Medio Ambiente (foto: Daniel Antônio/Agência FAPESP)
Desarrollo en dos fases
El proyecto tendrá una duración de cinco años, una inversión total estimada en R$ 30 millones y será implementado en dos fases. En la primera, con una duración de dos años, el equipo prospectará lugares para la instalación de la planta y analizará el potencial de São Paulo para el uso de esta tecnología. Para ello, se considerarán factores como la geología, la proximidad a las plantas industriales, la infraestructura, los costos, el impacto ambiental y la percepción social. En la segunda fase, el proyecto deberá avanzar hacia la implementación y operación de la nueva planta.
Actualmente, Brasil cuenta con una sola planta de captura y almacenamiento de carbono en el estado de Mato Grosso, destinada al etanol de maíz. La planta paulista será la primera dedicada al etanol de caña de azúcar.
Durante el lanzamiento del nuevo centro, el gobernador Tarcísio de Freitas destacó la relevancia de la FAPESP para el avance científico del estado. “Se creó un instrumento poderoso, que fomenta la investigación, el desarrollo y la ciencia. Es un instrumento que funciona y que seguirá funcionando”, afirmó el gobernador. “São Paulo es un estado que ha crecido en productividad, ha crecido en el agro, pero también ha crecido en sostenibilidad”, añadió.
La secretaria de la Semil, Natália Resende, afirmó en un comunicado difundido por la cartera que el proyecto está alineado con el Plan de Acción Climática 2050 y con el Plan Estatal de Energía. “El BECCS es esencial para descarbonizar el sector agroindustrial paulista y mantener su competitividad internacional frente a las crecientes exigencias ambientales globales”, señala el texto.
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