El mapeo genético refuerza el carácter sistémico de la enfermedad y abre camino al desarrollo de análisis de sangre capaces de detectarla
El mapeo genético refuerza el carácter sistémico de la enfermedad y abre camino al desarrollo de análisis de sangre capaces de detectarla
Por Maria Fernanda Ziegler | Agência FAPESP – Las neuronas y los glóbulos blancos son células muy diferentes en forma, función e incluso en su localización en el organismo. Pero investigadores de la Universidad de São Paulo (USP), en Brasil, descubrieron que, en personas con depresión, algunos genes aparecen igualmente desregulados en ambos tipos celulares.
Además de reforzar el carácter sistémico de la depresión, con repercusiones que van más allá de la salud mental, el hallazgo, publicado en la revista Scientific Reports, posibilita el desarrollo, en el futuro, de análisis de sangre capaces de identificar el tipo y el grado de depresión.
La investigación fue apoyada por la FAPESP mediante cuatro proyectos (18/18886-9, 24/21635-9, 23/07806-2 y 23/06086-6).
“Mapeamos esta red de genes que da la dinámica de interacción entre los sistemas inmunológico y nervioso. La depresión es un fenómeno sistémico, es decir, que se expande por todo el cuerpo. Y el sistema inmune es uno de los sistemas que descentralizan esta condición, propagándola más allá del sistema nervioso central. Incluso por eso, no es raro que una persona con depresión pueda presentar otras manifestaciones, como inflamaciones cutáneas o pérdida de apetito, por ejemplo”, afirma Otávio Cabral-Marques, profesor de la Facultad de Medicina (FM) de la USP y coordinador de la investigación.
Para llegar a este mapeo de genes, los científicos analizaron datos de más de 3 mil muestras de sangre provenientes de bancos públicos de Estados Unidos, Alemania y Francia. A partir de los datos, identificaron cambios en la expresión de genes en los glóbulos blancos (células de defensa) de pacientes con trastorno depresivo mayor.
De los 1.383 genes alterados, 73 también están tradicionalmente asociados con la conexión entre neuronas (sinapsis), como la transmisión de neurotransmisores y la formación de conexiones neuronales. En el caso de los glóbulos blancos, estos genes participan en vías inmunológicas e inflamatorias en todo el organismo. Dieciocho de estos genes permiten distinguir de forma consistente a pacientes con depresión de individuos sin el trastorno.
Cada individuo tiene un genoma único con la secuencia de todo el material genético del organismo. Lo que diferencia una neurona de un leucocito, o una célula de la piel de una cardíaca, es la activación genética, es decir, los genes que son “encendidos” o “apagados” según la función, condición o ambiente en el que esa célula está insertada.
“Es un estudio de ciencia de datos que aún necesita ser confirmado biológicamente, pero abre posibilidades interesantes para el desarrollo futuro de un panel para identificar genes presentes en células del sistema inmune circulantes en la sangre y que están involucrados con la depresión. Como la sangre es más accesible que el tejido cerebral, los genes identificados sirven como indicadores biológicos de la presencia y severidad de la depresión”, explica Anny Silva Adri, quien desarrolló el estudio como parte de su investigación doctoral.
Una enfermedad sistémica
El grupo de investigadores ha estado investigando la relación entre el sistema inmunológico y el neurológico. En un estudio reciente, demostraron en un modelo animal el papel de un único gen (PAX-6), presente tanto en neuronas como en glóbulos blancos, como predictor de depresión.
“Lo que hemos visto en estos estudios es que existe una conexión muy grande entre el sistema inmunológico y el neurológico creada por esta red de genes que estamos investigando. Todo está muy conectado y la división entre estos sistemas es solo con fines didácticos”, evalúa Cabral-Marques.
El investigador resalta que la conexión entre la inflamación periférica (en la sangre) y los síntomas centrales (en el cerebro) abre camino para tratamientos que aborden la inflamación con el fin de aliviar los síntomas depresivos.
El mapeo de genes mostró una fuerte conexión entre la depresión y otras enfermedades. “El análisis sugiere que estos mismos genes están involucrados en comorbilidades vasculares e inflamatorias comunes a la depresión. La depresión no está localizada solo en el cerebro, sino que afecta al organismo de forma integrada y molecular”, explica Adri.
Los mismos genes asociados al trastorno están vinculados a otras enfermedades, como bipolaridad, psicosis, ansiedad, hipertensión, enfermedades arteriales e inflamatorias, incluida la psoriasis. El mapeo también señaló conexiones con manifestaciones gastrointestinales, disfunción eréctil y complicaciones relacionadas con el coronavirus.
“La inflamación y la desregulación molecular no afectan solo al cerebro, sino que se propagan por diferentes órganos y sistemas, ampliando el impacto de la enfermedad y sugiriendo nuevos enfoques para el diagnóstico y el tratamiento”, afirma la investigadora.
El artículo Systems-level transcriptomic analysis reveals synapse-related gene dysregulation in peripheral leukocytes of MDD patients puede leerse en: nature.com/articles/s41598-026-39284-y.
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