Se analizaron 49 pacientes diagnosticados con trastorno de pánico; los síntomas fueron medidos por psiquiatras entrenados, utilizando métodos adoptados en este tipo de estudio (imagen: Johnny Gunn/Pixabay)

Salud mental
Pequeña dosis de antibiótico muestra buenos resultados en el tratamiento de ataques de pánico
30-04-2026
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Estudio con animales y humanos mostró que la minociclina, en dosis menores que las administradas contra infecciones bacterianas, tiene acción antiinflamatoria en las microglías, células del cerebro que se vuelven más inflamadas en personas con el trastorno

Salud mental
Pequeña dosis de antibiótico muestra buenos resultados en el tratamiento de ataques de pánico

Estudio con animales y humanos mostró que la minociclina, en dosis menores que las administradas contra infecciones bacterianas, tiene acción antiinflamatoria en las microglías, células del cerebro que se vuelven más inflamadas en personas con el trastorno

30-04-2026
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Se analizaron 49 pacientes diagnosticados con trastorno de pánico; los síntomas fueron medidos por psiquiatras entrenados, utilizando métodos adoptados en este tipo de estudio (imagen: Johnny Gunn/Pixabay)

 

Por André Julião  |  Agência FAPESP – Un estudio apoyado por la FAPESP muestra que pequeñas dosis de un antibiótico pueden ayudar a tratar el trastorno de pánico. Los experimentos en ratones, realizados en la Universidad Estatal Paulista (Unesp), y en humanos, en la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), mostraron que la minociclina tiene un efecto similar al del clonazepam, el antipanicogénico más recetado en estos casos y más conocido por el nombre comercial Rivotril.

El trabajo fue publicado en la revista Translational Psychiatry.

Las dosis de antibiótico necesarias para tratar los ataques de pánico en el estudio fueron menores que las utilizadas para tratar infecciones bacterianas, lo que reduce las probabilidades de desarrollo de resistencia bacteriana.

“En nuestro modelo experimental, que utiliza la inhalación de dióxido de carbono [CO2] para inducir un ataque de pánico, los ratones tratados con minociclina durante 14 días antes del experimento redujeron una de las respuestas panicogénicas. En humanos, el tratamiento redujo la intensidad de las crisis de pánico provocadas por la inhalación de CO2”, explica Beatriz de Oliveira, primera autora del estudio, realizado durante su iniciación científica con beca de la FAPESP en la Facultad de Ciencias Agrarias y Veterinarias (FCAV) de la Unesp, en Jaboticabal.

El estudio forma parte del proyecto “Fisiopatología de la sensibilidad al CO2: papel del locus coeruleus, apoyado por la FAPESP y coordinado por Luciane Gargaglioni, profesora de la FCAV-Unesp.

“Se sabe que algunas condiciones psiquiátricas son resultado de la inflamación de células nerviosas. Como la minociclina, en bajas dosis, tiene un efecto antiinflamatorio y no necesariamente antibiótico, la mejora de los síntomas probablemente ocurre mediante la reducción de esa inflamación. Es una vía diferente de la utilizada por el clonazepam, que actúa inhibiendo receptores específicos en el cerebro”, explica Gargaglioni.

Aunque en el tratamiento con antibiótico algunas respuestas no sean iguales a las del clonazepam, utilizado como control en el estudio con humanos, la minociclina puede ser una alternativa para pacientes que no responden al medicamento psiquiátrico, que son cerca del 50 % del total.

“El clonazepam potencia la acción del GABA [ácido gamma-aminobutírico, un neurotransmisor] al unirse al receptor del mismo nombre. Estos receptores están presentes en todo el encéfalo. Por lo tanto, el uso de clonazepam también reduce las frecuencias cardíaca y respiratoria, disminuye la capacidad de decisión y provoca otros efectos secundarios, como la dependencia, lo que lo convierte en un medicamento de uso controlado”, explica Gargaglioni.

Dado que la minociclina ya se utiliza para otros fines y, por lo tanto, es segura para humanos, los estudios clínicos podrían avanzar directamente a la fase 2, con el aumento del número de pacientes, pruebas de diferentes dosis y evaluación de posibles efectos secundarios, entre otros análisis realizados en este tipo de estudio.

La investigación también abre camino a la búsqueda de otros fármacos con acción antiinflamatoria en las microglías que podrían tener un efecto similar o incluso más satisfactorio que la minociclina en el tratamiento del trastorno de pánico.

Experimentos

Los investigadores observaron, en la sangre de los pacientes analizados, que aquellos que tomaron minociclina presentaron niveles reducidos de citocinas proinflamatorias, como la interleucina (IL) 2sRα e IL-6, además de un aumento de la IL-10, que favorece la respuesta frente a la inflamación. Asimismo, se registró una disminución de la citocina TNFα, vinculada a diversos procesos inflamatorios.

Se analizaron 49 pacientes diagnosticados con trastorno de pánico. Inhalaron aire enriquecido con un 35 % de dióxido de carbono al inicio del estudio y después de siete días tomando clonazepam o minociclina. En ambas ocasiones, los síntomas de ansiedad fueron evaluados por psiquiatras entrenados, utilizando métodos adoptados en este tipo de estudio.

“Tanto esta concentración de CO2 como la utilizada en los ratones, del 20 %, no se encuentran en la naturaleza. Sin embargo, el exceso de dióxido de carbono provoca la misma sensación de asfixia que el ataque de pánico. Dado que es una sensación muy desagradable, el grupo de control fue el que tomó clonazepam. No sería ético tener un grupo que tomara placebo en este caso”, afirma Gargaglioni.

Aunque la literatura científica ya ha reportado diferencias en los niveles de citocinas en ratones sometidos a distintos tratamientos, en el estudio actual no se detectaron esas diferencias, probablemente debido a limitaciones metodológicas.

No obstante, tras el tratamiento con minociclina, se observaron respuestas conductuales significativas en los animales, con reducción de los saltos, una de las respuestas tras la inducción del ataque de pánico mediante el enriquecimiento del aire con un 20 % de CO2.

Análisis del locus coeruleus, región del cerebro sensible al CO2, mostraron una disminución de la densidad de microglías en los ratones seis horas después de la exposición al gas, lo que refuerza el papel de esta parte del cerebro en los ataques de pánico.

“Probamos diferentes intervalos en los que las alteraciones en el cerebro podían observarse y concluimos que seis horas después de 15 minutos de exposición al CO2 es el momento ideal, lo que constituye un resultado importante para futuros estudios”, señala Oliveira.

La adopción de la minociclina para este fin aún depende de nuevos estudios. Sin embargo, el actual abre un horizonte para una nueva forma de tratar esta y otras condiciones psiquiátricas que puedan estar relacionadas con el aumento de la inflamación en células nerviosas.

El artículo Minocycline attenuates panicogenic responses in a CO2-induced panic attack model: a translational approach puede leerse en: nature.com/articles/s41398-026-03836-7.

 

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