Filipe Lima, primer autor del artículo: “El nuevo examen analiza no solo una, sino tres clases diferentes de anticuerpos, lo que amplía la sensibilidad y ayuda a diferenciar la exposición al bacilo, la infección activa y el contacto previo” (foto: archivo personal)
Investigadores de la Universidad de São Paulo analizaron una molécula capaz de identificar nuevos casos de la enfermedad antes de la aparición de lesiones más graves
Investigadores de la Universidad de São Paulo analizaron una molécula capaz de identificar nuevos casos de la enfermedad antes de la aparición de lesiones más graves
Filipe Lima, primer autor del artículo: “El nuevo examen analiza no solo una, sino tres clases diferentes de anticuerpos, lo que amplía la sensibilidad y ayuda a diferenciar la exposición al bacilo, la infección activa y el contacto previo” (foto: archivo personal)
Por Fernanda Bassette | Agência FAPESP – Un examen de sangre, combinado con un cuestionario estándar y el uso de una herramienta de inteligencia artificial, puede ayudar a cambiar la forma en que se diagnostica la hanseniasis en Brasil. El nuevo examen fue probado en el país por investigadores de la Universidad de São Paulo (USP) a partir de muestras de sangre recolectadas durante una encuesta poblacional de COVID-19, y el método mostró potencial para identificar la enfermedad de forma más precoz, en etapas iniciales, cuando los síntomas aún son sutiles y los exámenes de laboratorio tradicionales suelen fallar.
El nuevo método diagnóstico fue evaluado en un estudio realizado por investigadores de los Departamentos de Clínica Médica, Bioquímica, Inmunología y Medicina Social de la Facultad de Medicina de Ribeirão Preto de la Universidad de São Paulo (FMRP-USP), con apoyo de la FAPESP. Coordinado por el investigador Marco Andrey Frade, el trabajo fue publicado en la revista BMC Infectious Diseases.
“La hanseniasis es una enfermedad milenaria, pero aún enfrenta desafíos típicos de problemas de salud poco priorizados. Todavía faltan tecnologías de laboratorio sensibles para el diagnóstico precoz y muchos profesionales de la salud no están debidamente preparados para reconocer las formas iniciales de la enfermedad”, explica el biomédico Filipe Lima, uno de los autores del estudio. Además, el tratamiento estándar utilizado actualmente es básicamente el mismo desde hace más de cuatro décadas, lo que contribuye a casos de falla terapéutica y resistencia bacteriana.
Fue precisamente para enfrentar este cuello de botella que los investigadores buscaron identificar nuevos biomarcadores y pruebas para el diagnóstico precoz. Para ello, aprovecharon muestras de sangre recolectadas durante una encuesta serológica realizada durante la pandemia de COVID-19 en Ribeirão Preto. La idea fue utilizar este material ya existente para identificar posibles personas expuestas al bacilo de la hanseniasis y, de este modo, detectar nuevos casos de manera más temprana.
Tamizaje
El estudio combinó dos herramientas de tamizaje. La primera fue la aplicación de un cuestionario clínico de sospecha de hanseniasis, llamado QSH, compuesto por 14 preguntas centradas principalmente en signos y síntomas neurológicos. Este cuestionario fue mejorado con un sistema de inteligencia artificial llamado MaLeSQs.
La segunda herramienta utilizada por los investigadores fue la realización de un análisis de sangre que detecta la presencia de anticuerpos contra el antígeno Mce1A, una proteína clave de Mycobacterium leprae, que facilita la invasión y supervivencia de la bacteria en las células humanas. Actualmente, el antígeno utilizado en los análisis de sangre es el PGL-I, una molécula que también facilita la entrada de la bacteria en el nervio, pero con menor sensibilidad técnica.
“A diferencia del test tradicional [anti-PGL-I], que evalúa la presencia de un solo tipo de anticuerpo, el nuevo examen [anti-Mce1A] analiza tres clases diferentes de anticuerpos [IgA, IgM e IgG], lo que aumenta la sensibilidad y ayuda a diferenciar la exposición al bacilo, la infección activa y el contacto previo”, explica Lima. Según el investigador, el test tradicional suele dar positivo solo en las formas más graves de la enfermedad, cuando el bacilo ya se ha multiplicado y las lesiones ya están presentes. “El Mce1A permite identificar el contacto con el bacilo y la enfermedad activa de forma mucho más precoz”, añade.
Convocatoria, cuestionario y análisis
Para obtener los resultados, los investigadores invitaron a cerca de 700 personas incluidas en la encuesta poblacional sobre COVID-19 a participar en el estudio sobre hanseniasis. En total, 224 aceptaron participar y respondieron el cuestionario digital, y 195 tuvieron muestras de sangre analizadas. Todas fueron invitadas a someterse a una evaluación clínica presencial con médicos especialistas, etapa fundamental para la confirmación diagnóstica.
De ellas, 37 acudieron a la consulta presencial. Al cruzar los datos del cuestionario, el análisis y la evaluación clínica, el resultado llamó la atención: se diagnosticaron 12 nuevos casos de hanseniasis, lo que equivale a aproximadamente un tercio de los individuos evaluados. “Se trata de personas que no tenían síntomas evidentes, no sospechaban que estaban enfermas y fueron diagnosticadas gracias al proyecto”, destaca Lima.
Según el investigador, entre las pruebas de laboratorio, el anticuerpo IgM contra el antígeno Mce1A mostró el mejor desempeño, identificando dos tercios de los nuevos casos confirmados. Cuando los investigadores combinaron el análisis de laboratorio con la herramienta de inteligencia artificial, el método alcanzó un 100 % de sensibilidad, es decir, logró señalar todos los casos sospechosos de hanseniasis confirmados en la consulta presencial.
“El análisis de sangre, por sí solo, no confirma el diagnóstico de hanseniasis, pero es una herramienta importante para indicar quién realmente necesita ser evaluado por un especialista”, explica el investigador. Según Lima, la prueba puede fortalecer el tamizaje diagnóstico en la red pública de salud y, en términos de costo, la diferencia con respecto a los exámenes ya utilizados es mínima. “Desde el punto de vista de laboratorio, son técnicas muy similares, de bajo costo y fácil ejecución. Cualquier laboratorio de análisis clínicos tiene la capacidad técnica para realizarlas. En la práctica, lo único que cambia es la molécula analizada.”
Además del diagnóstico precoz de la hanseniasis, el estudio también utilizó un mapa de georreferenciación y analizó la distribución espacial de los casos identificados. El mapeo reveló un patrón difuso de exposición al bacilo. “Esto puede explicarse porque no pudimos evaluar clínicamente a todos los participantes. Pero nuestros resultados muestran que la hanseniasis está distribuida de forma aleatoria en la ciudad; no existe una región específica con mayor concentración. Hoy vemos la enfermedad diagnosticada en pacientes de diferentes perfiles socioeconómicos”, afirma Lima.
Problema de salud pública
La hanseniasis es una enfermedad infecciosa que afecta principalmente la piel y los nervios periféricos, pudiendo provocar manchas claras o rojizas, pérdida de sensibilidad y debilidad muscular. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se registran más de 200 mil nuevos casos cada año, especialmente en países de ingresos medios y bajos.
Brasil ocupa el segundo lugar a nivel mundial en número de casos, solo por detrás de India, y concentra cerca del 90 % de las notificaciones en las Américas. Entre los síntomas más comunes se encuentran hormigueo, calambres, entumecimiento y áreas de la piel con sensibilidad reducida. En esta fase inicial, los exámenes de laboratorio más utilizados, como la baciloscopía –que intenta identificar directamente la bacteria en la piel–, suelen dar negativo porque la carga bacteriana aún es muy baja. “Más del 60 % de nuestros pacientes pueden tener exámenes negativos, aun estando enfermos”, afirma Lima.
El tratamiento implica el uso de antibióticos durante períodos de seis meses a un año, dependiendo de la etapa de la enfermedad, que actualmente se clasifica como una enfermedad determinada socialmente (DDS), término que está sustituyendo la expresión “enfermedad desatendida” en Brasil.
El siguiente paso es avanzar en la validación de estas herramientas para su uso a gran escala, con el objetivo de incorporarlas a la red nacional de salud pública brasileña (el SUS, sigla de “Sistema Único de Saúde”) y a la atención primaria. Paralelamente, el investigador trabaja en una nueva etapa del proyecto orientada a aumentar la especificidad del marcador Mce1A. “Hoy, el examen utiliza la proteína completa de la bacteria. Ahora estamos estudiando pequeñas partes de esa misma proteína para evaluar si es posible desarrollar una prueba aún más sensible y con mayor precisión”, concluye.
El artículo Serum geoepidemiology of leprosy biomarkers in a city-wide COVID-19 survey in Brazil puede leerse en: link.springer.com/article/10.1186/s12879-025-12483-0.
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