Los pacientes con Síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño (SAOS) pueden tratar la condición con el uso nocturno de CPAP, que mantiene las vías aéreas abiertas, así como con la adopción de hábitos saludables que contribuyan a reducir el tejido adiposo en regiones críticas de las vías aéreas (foto: rawpixel.com/Freepik)
Investigación con 44 pacientes muestra que la combinación de ambas enfermedades reduce la fuerza y el rendimiento físico, con impacto directo en la calidad de vida
Investigación con 44 pacientes muestra que la combinación de ambas enfermedades reduce la fuerza y el rendimiento físico, con impacto directo en la calidad de vida
Los pacientes con Síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño (SAOS) pueden tratar la condición con el uso nocturno de CPAP, que mantiene las vías aéreas abiertas, así como con la adopción de hábitos saludables que contribuyan a reducir el tejido adiposo en regiones críticas de las vías aéreas (foto: rawpixel.com/Freepik)
Por Maria Fernanda Ziegler | Agência FAPESP – La Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) es conocida por la dificultad para respirar y por las limitaciones en actividades simples del día a día. El Síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño (SAOS), por su parte, suele asociarse con ronquidos intensos y somnolencia diurna. Sin embargo, un estudio publicado en la revista Scientific Reports, muestra que la combinación de ambas condiciones provoca un impacto aún más profundo en la fuerza y en la calidad muscular de los pacientes.
“Aunque generalmente se asocia solo con la función pulmonar, la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica es sistémica y tiene múltiples impactos. Cuando se combina con la Síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño, el daño muscular se agrava, lo que lleva a pérdida de fuerza y a desenlaces clínicos más graves, como hospitalizaciones y mayor riesgo de muerte, en comparación con pacientes que solo presentan EPOC. Por eso, advertimos que es fundamental investigar la calidad del sueño en todos los pacientes con EPOC”, afirma Audrey Borghi Silva, coordinadora del Laboratorio de Fisioterapia Cardiopulmonar de la Universidad Federal de São Carlos (UFSCar), en el estado de São Paulo, Brasil, y autora del estudio apoyado por la FAPESP.
En el trabajo, los investigadores evaluaron a 44 individuos, distribuidos equitativamente entre pacientes con EPOC asociada a SAOS y pacientes con EPOC aislada. Los resultados muestran diferencias estadísticamente significativas en el desempeño funcional entre ambos grupos.
La fuerza de prensión manual, reconocida como un indicador de la fuerza muscular, fue significativamente menor en el grupo con superposición de las enfermedades, con un promedio de 26 kgf, frente a 30 kgf en el grupo con EPOC aislada. De forma similar, en la prueba de caminata de seis minutos (ampliamente utilizada para evaluar la capacidad funcional), los pacientes con ambas condiciones recorrieron en promedio 300 metros, mientras que aquellos con solo EPOC alcanzaron 364 metros. Cabe destacar que distancias inferiores a 350 metros en esta prueba se asocian con mayor riesgo de hospitalizaciones y mortalidad, lo que refuerza el impacto funcional negativo de la coexistencia entre EPOC y SAOS.
La gravedad de la apnea del sueño suele medirse mediante el Índice de Apnea e Hipopnea (IAH), que contabiliza cuántas veces la persona deja de respirar por hora de sueño. Sin embargo, los investigadores descubrieron que el factor más fuertemente asociado con la pérdida de calidad muscular no fue el IAH, sino el Índice de Desaturación de Oxígeno (IDO), que mide la frecuencia de las caídas en los niveles de oxígeno en la sangre durante el sueño.
“Más que el bajo rendimiento en las pruebas, los resultados del estudio indican que la magnitud de la desaturación nocturna de oxígeno durante el sueño está más fuertemente asociada con la calidad muscular y el desempeño funcional que la frecuencia de los eventos respiratorios propiamente dicha. Esto sugiere que la hipoxia nocturna intermitente, al comprometer la oxigenación de los tejidos, puede ser un mecanismo fisiopatológico central en la pérdida de masa y función muscular en pacientes con EPOC y SAOS, posiblemente mediante estrés oxidativo, inflamación sistémica y disfunción metabólica muscular”, explica Patrícia Faria Camargo, investigadora principal del estudio. El trabajo es resultado del doctorado de Camargo.

Paciente voluntario realiza la prueba de caminata de seis minutos, utilizada para evaluar la capacidad funcional (foto: archivo de los investigadores)
El papel de la inflamación sistémica
Camargo explica que tanto la EPOC como la apnea del sueño están asociadas con inflamación sistémica y aumento del estrés oxidativo cuando ocurren de forma aislada. “Cuando se combinan, estas condiciones pueden agravar el daño a las mitocondrias, conocidas como las centrales energéticas de las células, comprometiendo la contracción y la regeneración muscular. El resultado es un ciclo de debilitamiento progresivo y limitación funcional que requiere seguimiento continuo”, afirma.
El estudio advierte sobre la necesidad de acompañar a las personas que presentan ambas condiciones. “Los resultados refuerzan la necesidad de rastrear los trastornos respiratorios del sueño en la población con EPOC. El hallazgo impacta directamente en las políticas de salud pública, en los protocolos clínicos y en los programas de rehabilitación, evidenciando el papel fundamental del sueño en la calidad de vida”, señala.
Camargo explica que, aunque la EPOC no es reversible, es una condición que puede controlarse con medicamentos, abandono del tabaquismo e intervenciones en el estilo de vida, como ejercicio regular y alimentación equilibrada, preservando así la masa muscular y la función cardiorrespiratoria. En el caso de la SAOS, el uso nocturno de dispositivos como la presión positiva continua en las vías aéreas (CPAP) mantiene las vías respiratorias abiertas, mientras que la actividad física y una alimentación equilibrada contribuyen a reducir el tejido adiposo en regiones críticas de las vías aéreas y ayudan a disminuir la obstrucción.
“Además, medidas conductuales, como evitar el alcohol y los sedantes antes de dormir y mantener una adecuada higiene del sueño, contribuyen a un equilibrio respiratorio nocturno”, añade.
El artículo Impact of obstructive sleep apnea on functional performance and muscle quality of patients with COPD puede leerse en: www.nature.com/articles/s41598-025-32126-3.
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