Debatiendo el período posterior a la COP30: el reconocimiento del multilateralismo es una “clave de esperanza” (Daniel Antônio/Agência FAPESP)
São Paulo necesita impulsar el proceso de sustitución gradual de los combustibles fósiles por fuentes de energía renovables en Brasil, señaló Gilberto Jannuzzi en una conferencia promovida por la FAPESP para debatir los caminos del país en el escenario posterior a la COP30
São Paulo necesita impulsar el proceso de sustitución gradual de los combustibles fósiles por fuentes de energía renovables en Brasil, señaló Gilberto Jannuzzi en una conferencia promovida por la FAPESP para debatir los caminos del país en el escenario posterior a la COP30
Debatiendo el período posterior a la COP30: el reconocimiento del multilateralismo es una “clave de esperanza” (Daniel Antônio/Agência FAPESP)
Por Elton Alisson | Agência FAPESP – Uno de los temas centrales de la 30ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30), la transición energética dependerá de la superación de una serie de desafíos para poder implementarse en Brasil y en diversos países cuyas economías aún se basan fuertemente en el petróleo.
La evaluación fue realizada por investigadores que participaron en una conferencia promovida por la FAPESP el 28 de noviembre para debatir los caminos de Brasil después de la COP30.
Durante el evento se discutió la ruta para acelerar la descarbonización, incluida la movilización de US$ 1,3 mil billones por año hasta 2035 y la creación de mecanismos financieros para apoyar a los países en desarrollo en sus transiciones energéticas.
“La transición energética no es algo simple. Una de las menciones que aparecieron en los documentos publicados en la COP30 es que puede acarrear tanto oportunidades como riesgos socioeconómicos. Países que dependen totalmente de la producción y exportación de petróleo y gas solicitaron incorporarse al pacto de pérdidas y daños, señalaron que van a perder mucho y cuestionaron quién va a pagar para que realicen la transición energética”, dijo Thelma Krug. La investigadora es presidenta del Consejo Científico —compuesto por 11 reconocidos especialistas, de los cuales seis son de Brasil y cinco proceden de Sudáfrica, Estados Unidos, Alemania, China e Inglaterra—, establecido como órgano consultivo por la presidencia de la COP30 (lea más en: agencia.fapesp.br/55946).
Krug evalúa que uno de los principales logros del evento en Belém fue reforzar el papel del multilateralismo en un momento geopolítico complicado. “El reconocimiento del multilateralismo, fundamentado en los principios y reglas de la Organización de las Naciones Unidas [ONU], representó, para mí, una clave de esperanza de que, a pesar de toda la situación política por la que estamos atravesando, seguimos unidos en torno a la causa de combatir el cambio climático”.
Por su parte, en la evaluación de Luiz Aragão, del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe) y miembro de la coordinación del Programa FAPESP de Investigación sobre el Cambio Climático Global (PFPMCG), a pesar de la falta de consenso para la aprobación del mapa de ruta para la eliminación del uso de combustibles fósiles, la COP30 presentó avances con el lanzamiento del Balance Global de Carbono 2025.
El documento señala que las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) derivadas de la quema de combustibles fósiles continúan aumentando a nivel mundial. “Solo tenemos un límite de 170 mil millones de toneladas de CO₂ para que el calentamiento global no alcance el umbral de 1,5 °C, que podría alcanzarse en cuatro años si continuamos con las tasas de emisiones registradas este año”, afirmó Aragão.
Otra revelación aportada por la COP30 fue el déficit de acción de los gobiernos en relación con los resultados presentados por la ciencia, evaluó Marcio Astrini, director de la red de organizaciones de la sociedad civil Observatorio del Clima.
“Durante prácticamente un mes y medio, los científicos realizaron una campaña permanente, con el lanzamiento de datos e informes con conclusiones contundentes para los gobiernos que participaron en la COP30. La ciencia hizo su parte, entregando estudios ya digeridos, con el diagnóstico de la situación”, evaluó.
La asesora técnica del Instituto de Investigaciones Ambientales de la Secretaría de Medio Ambiente, Infraestructura y Logística del Estado de São Paulo (Semil), Jussara de Lima Carvalho, subrayó que no existe COP sin ciencia. “La Convención del Clima de la ONU ya fue creada sobre la base de la ciencia. Fue la ciencia la que trajo la necesidad de crear la convención”, afirmó.
Comienzo en São Paulo
Los planes de transición energética del país deben iniciarse en São Paulo, evaluó Gilberto Jannuzzi, profesor de Sistemas Energéticos de la Facultad de Ingeniería Mecánica de la Universidad Estatal de Campinas (FEM-Unicamp). Fue moderador de una mesa redonda promovida por la FAPESP en la COP30, que reunió a especialistas de Sudáfrica, Brasil, China e India, en la que se debatieron los desafíos y oportunidades para la cooperación Sur-Sur en el escenario de descarbonización de la economía global hasta 2050 (lea más, en portugués, en: agencia.fapesp.br/56487).
A pesar de que São Paulo posee la matriz energética más limpia del país, con un 60 % de participación de fuentes renovables, frente al 50 % en Brasil y al 15 % en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el estado es el mayor emisor nacional de gases de efecto invernadero (GEI) en los sectores de transporte, energía y de residuos y saneamiento, ponderó el investigador.
“La transición energética en Brasil tiene que comenzar en São Paulo, cuyas emisiones de gases de efecto invernadero se diluyen en el país, pero son equivalentes a las de un país industrializado. Por eso, muchas de nuestras soluciones deberán ser discutidas con países como Alemania. Tenemos mucha tarea pendiente”, evaluó el investigador.

Jannuzzi: las estimaciones indican que el estado de São Paulo puede asumir menos del 30 % de los costos previstos en su plan de acción climática, por lo que será necesario involucrar al sector privado con formas atractivas de cofinanciamiento (foto: Daniel Antônio/Agência FAPESP)
Según Jannuzzi, São Paulo ya cuenta con un Plan de Acción Climática (PAC 2050) orientado a llevar a cero las emisiones de GEI del estado hasta 2050, además de otros planes de adaptación y resiliencia climática dirigidos a los segmentos de logística, transporte, residuos y recursos hídricos. El problema, sin embargo, es que estos planes aún no dialogan entre sí, ponderó el investigador.
“El Plan de Acción Climática, en cuya elaboración participé, propuso la creación de un consejo sobre cambio climático que ayude a integrar elementos de los planes de logística, transporte y otros, y ahora estamos discutiendo con la Semil una segunda etapa del PAC 2050 que incorpore elementos de los planes de adaptación climática y de energía”, relató.
De acuerdo con datos del PAC 2050, el sector del transporte es la mayor fuente de emisiones de GEI del estado de São Paulo, con el 29 % de las emisiones totales inventariadas en 2022, frente al 12 % de las emisiones a nivel nacional. En cambio, las actividades vinculadas a la agropecuaria, los bosques y el uso del suelo, que lideran el escenario nacional con el 62 % de las contribuciones, en São Paulo corresponden al 28 %.
“Las fuentes de emisión de gases de efecto invernadero en el estado de São Paulo no están muy dispersas. Por eso, es posible resolverlas con una cierta homogeneidad de acciones dentro del plan climático”, evaluó Jannuzzi.
La buena noticia aportada por el PAC 2050 es que el estado de São Paulo puede alcanzar la neutralidad en las emisiones de GEI del sector energético hasta 2050 mediante el aumento de la eficiencia energética tanto en el uso de la electricidad como de los combustibles, y con acciones como la introducción de combustibles avanzados a partir de biomasa y el uso de hidrógeno, señaló el investigador.
El principal cuello de botella, sin embargo, se encuentra en el sector de la agropecuaria, los bosques y el uso del suelo, subrayó Jannuzzi. “Las proyecciones indican que, en 2050, el estado de São Paulo seguirá siendo un emisor neto global de GEI, debido al metano emitido por el ganado, además del carbono de la propia agricultura y del uso del suelo”, afirmó.
“Con la reforestación es posible compensar una parte, pero no es posible llevar las emisiones a cero”, ponderó.
Financiamiento de la transición energética
Otra fragilidad para promover la transición energética en São Paulo es el financiamiento, que será mucho más importante para alcanzar las metas que el desarrollo de tecnologías, evaluó Jannuzzi. Según estimaciones del PAC 2050, los recursos públicos que el Estado podrá aportar para promover las acciones del plan no alcanzan el 30 % del valor necesario.
“La mayor parte de los recursos tendrá que provenir del sector privado. Y, para que eso ocurra, será necesario crear formas atractivas de financiamiento del plan de acción climática del Estado. Eso ya está empezando a surgir. Ya existen varios esquemas muy interesantes, a nivel federal e internacional, de cofinanciamiento de acciones climáticas”, dijo.
Algunas de las fuentes que podrían utilizarse para financiar la transición energética en São Paulo y en el país son la recaudación de regalías del petróleo y el gas —compensaciones financieras pagadas por la explotación de recursos naturales no renovables— y la cláusula de I+D+i, una obligación contractual que determina la inversión de un porcentaje de los ingresos brutos de las petroleras en investigación, desarrollo e innovación, señaló Jannuzzi.
“Tenemos un ecosistema de financiamiento para la investigación, el desarrollo y la innovación en energía fantástico en el estado de São Paulo, en el que se inserta la FAPESP. Es necesario estimular que estas investigaciones converjan hacia la transición energética.”
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