Un sensor que detecta monóxido de carbono podrá evitar casos de intoxicación | AGÊNCIA FAPESP

Un sensor que detecta monóxido de carbono podrá evitar casos de intoxicación El empleo de un dispositivo creado en el Centro de Desarrollo de Materiales Funcionales de Brasil puede volverse obligatorio en Argentina, donde se registran más de 250 muertes anuales por inhalación de este gas (foto: CDMF)

Un sensor que detecta monóxido de carbono podrá evitar casos de intoxicación

27 de junio de 2019

Por Elton Alisson, desde São Carlos (São Paulo, Brasil)  |  Agência FAPESP – Un sensor desarrollado por científicos brasileños en el Centro de Desarrollo de Materiales Funcionales (CDMF) puede ayudar a evitar casos de intoxicación con monóxido de carbono (CO).

Este tipo de accidentes es común en diversos países en los cuales se utiliza la calefacción o el calentamiento de agua para bañarse con gas, en Brasil inclusive. En Argentina, por ejemplo, se registran 250 muertes y 2.000 casos de intoxicación con este gas tóxico todos los años. Recientemente, el pasado 22 de mayo, seis turistas brasileños fueron hallados muertos en la ciudad de Santiago, en Chile, en el departamento que alquilaban: el informe médico que emitieron las autoridades chilenas confirmó que el envenenamiento con CO fue la causa de tales muertes.

El día 24 de mayo, en la localidad de São Carlos (en el estado de São Paulo, Brasil), se dio a conocer este sensor durante el Simposio de Investigación e Innovación en Materiales Funcionales, realizado en las dependencias de la Universidad Federal de São Carlos (UFSCar) por el CDMF, un Centro de Investigación, Innovación y Difusión (CEPID) que cuenta con el apoyo de la FAPESP.

Durante las próximas semanas, el Congreso Nacional de Argentina votará un proyecto de ley que vuelve obligatoria en dicho país la inclusión de este sensor en todos los aparatos alimentados con gas de uso domiciliario. En una carta remitida el mes de mayo a Marco Antonio Zago, presidente de la FAPESP, los diputados argentinos Eduardo Bucca y Fernanda Raverta, autores de la referida norma legal, hicieron hincapié en la importancia de este proyecto en el combate contra las intoxicaciones con CO y agradecieron el apoyo de la FAPESP.

“Este sensor puede ayudar a evitar muertes por inhalación de monóxido de carbono tanto en los países vecinos como en Brasil, donde este tipo de accidentes se registran principalmente en la región sur y, más recientemente, en el nordeste, debido al uso del calentamiento con gas”, dijo Elson Longo, director del CDMF y uno de los autores del dispositivo, a Agência FAPESP. El proyecto cuenta con la participación de investigadores de la UFSCar y de las universidades Estadual Paulista (Unesp), en su campus de la localidad de Guaratinguetá, de Mar del Plata, Argentina, Jaime I, de España, y de Ferrara, en Italia.

El dispositivo consiste en un circuito integrado, del tamaño de un chip, con un sensor electrónico de CO y otro de metano, ya desarrollados y patentados por los investigadores.

Los sensores están compuestos por óxidos semiconductores como el cerio a escala nanométrica (de la milmillonésima parte de un metro). En contacto con el CO y con otros gases, esos óxidos sufren una alteración en su resistencia, que es procesada e interpretada por el circuito electrónico como una señal para interrumpir el flujo de gas en el aparato en el cual este sistema se encuentra instalado, tal como un calefón o calentador de agua de ducha.

“El monóxido de carbono es producido por la combustión incompleta del gas natural debido a la falta de oxígeno en el ambiente. Por este motivo, al detectar la presencia de CO superior al límite de seguridad, el sensor interrumpe el flujo de gas natural hacia el quemador”, explicó Miguel Adolfo Ponce, docente de la Universidad de Mar del Plata y uno de los mentores del proyecto.

De acuerdo con el investigador, la exposición a una concentración de 0,02 partes por millón (ppm) de CO no causa efectos nocivos a la salud. Arriba de ese nivel, empieza a provocar síntomas perceptibles, tales como somnolencia y dolor de cabeza. La exposición a 1.400 ppm de CO durante una hora puede llevar a la muerte.

Algunos factores dificultan la detección de CO en el ambiente. Este gas es incoloro, insípido, inodoro y no irrita las mucosas. La única forma de percibírselo es por la coloración de la llama del quemador: de no estar azulada, característica de la combustión completa del gas natural con la cantidad correcta de oxígeno, esto puede ser un indicio de emisión de CO, afirmó Ponce.

Los aparatos alimentados con gas responsables de la mayor cantidad de accidentes domésticos por inhalación de CO son los calefones o calentadores de agua para bañarse, causantes del 87% de los accidentes, seguidos por los calefactores (8%) y las cocinas (5%), dijo el investigador.

“El sistema que hemos desarrollado puede instalarse fácilmente en esos artefactos de combustión de gases tanto residenciales como comerciales”, afirmó Ponce.

Este dispositivo ya ha generado dos patentes y ha suscitado el interés de una empresa argentina y otra brasileña, dispuestas a fabricarlo juntas.

Con base en esta tecnología, los investigadores desarrollaron otro tipo de sensor que puede acoplarse a un smartphone y es capaz de detectar e indicar la presencia de CO no sólo mediante la alteración de la resistencia eléctrica, sino también por el color, y apuntar el peligro a través de una aplicación.

“Este sistema de monitoreo puede emplearse en minas, donde también se registran muertes por intoxicación con monóxido de carbono”, dijo Longo.

 

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