Un estudio brasileño apunta a obtener un aceite de soja más sano | AGÊNCIA FAPESP

Un estudio brasileño apunta a obtener un aceite de soja más sano Investigadores buscan marcadores genéticos que permitan aumentar el tenor de ácido oleico en el producto mediante la selección genómica, lo que también sería útil en la elaboración de biodiésel (foto: United Soybean Board/ Wikimedia)

Un estudio brasileño apunta a obtener un aceite de soja más sano

16 de noviembre de 2017

Por Karina Toledo, desde Campos do Jordão (Brasil)  |  Agência FAPESP – Uno de los factores que le granjearon al aceite de oliva la fama de “grasa buena” fue su alta concentración de ácido oleico (hasta un 84% del total de ácidos grasos del producto). También conocido como omega 9, se trata de un ácido graso monoinsaturado al cual se le han atribuido propiedades antiinflamatorias y la capacidad de reducir el colesterol malo (LDL).

En el aceite de soja, este nutriente también está presente, pero en cantidades más modestas: en promedio, suma un 23% del total de ácidos grasos del producto. Pero este porcentaje podrá volverse significativamente mayor en el futuro en lo que depende de los esfuerzos de investigadores de Universidade Santa Cecília (Unisanta), institución con sede en la ciudad de Santos, y de la Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiroz (Esalq) de la Universidad de São Paulo (USP), con sede en la localidad de Piracicaba, ambas en el estado São Paulo, Brasil.

“El aumento del tenor de ácido oleico en el aceite de soja sería interesante no sólo para el consumo humano sino también para la producción de biodiésel. Por este motivo, nuestro proyecto apunta a la búsqueda de marcadores genéticos que permitan modificar el perfil de ácidos grasos del aceite de soja mediante la selección genómica”, dijo Regina Priolli, docente de Unisanta.

Esta investigación cuenta con el apoyo de la FAPESP y se lleva a cabo en el ámbito del Programa FAPESP de Investigaciones en Bioenergía (BIOEN). Resultados recientes de la misma se dieron a conocer durante la tercera edición de la Brazilian BioEnergy Science and Technology Conference (BBEST), realizada en la localidad paulista de Campos do Jordão, en Brasil.

Tal como explicó Priolli, aparte del ácido oleico, existen otros cuatro ácidos grasos en el aceite de soja. El ácido palmítico (un 11% en promedio) y el ácido esteárico (un 4%) son grasas saturadas, y se las considera malas para el sistema cardiovascular. En tanto, el ácido linoleico u omega 6 (un 54%) y el ácido linolénico u omega 3 pertenecen al grupo de las grasas poliinsaturadas –también se las considera buenas para la salud– y están asociados a las características de sabor del producto.

“Mediante el mejoramiento genético, podríamos disminuir el tenor de ácido palmítico y aumentar el de ácido oleico, por ejemplo. Pero es necesario hallar la proporción ideal, pues tenores desbalanceados de estos ácidos grasos harían que el aceite se endureciese a bajas temperaturas”, dijo.

Mapeo genómico

Con el objetivo de hallar las regiones del genoma de la soja que controlan la producción de los cinco ácidos grasos hallados en la planta, el grupo que Priolli coordina llevó a cabo un estudio de asociación del genoma (GWAS, por sus siglas en inglés).

Para ello, los investigadores buscaron en bancos de germoplasma –plataformas dedicadas a la conservación del patrimonio genético de las especies– de Brasil y del exterior material de 96 accesos distintos (linajes), con un tenor total de aceite que variaba del 10% al 30%.

“Para este tipo de análisis necesitamos contar con el material genético más diverso posible. Por este motivo, también trajimos 56 accesos del exterior. Se le denomina acceso a cada ejemplar de una especie registrado en el banco de germoplasma. Puede ser una variedad seleccionada o un linaje no mejorado”, explicó Priolli.

Estas plantas se cultivaron durante dos años en la Esalq-USP, en el transcurso del posdoctorado de Priolli. Luego de la cosecha, los investigadores analizaron el tenor de aceite y el perfil de ácidos grasos de cada uno de los 96 accesos mediante el empleo de un método conocido como cromatografía gaseosa.

El paso siguiente consistió en comparar los datos obtenidos en el campo con datos de marcadores moleculares de tipo polimorfismo de nucleótido único (SNPs, por sus siglas en inglés).

Este análisis reveló 54 SNPs asociados a la síntesis de ácido palmítico, 14 SNPs para ácido oleico, 2 SNPs para ácido linoleico y 2 SNPs asociados al tenor total de aceite del grano.

“Luego de este mapeo, comparamos los resultados con datos de bancos genómicos públicos de soja. El objetivo consistía en ver si los marcadores que encontramos estaban cerca de algún gen o si ya contaban con alguna asociación descrita con el ácido oleico”, dijo Priolli.

De acuerdo con la investigadora, aparte de alterar el perfil de ácidos grasos, el proyecto apunta a aumentar el tenor total de aceite presente en el grano de soja. Con todo, las técnicas de mejoramiento convencionales demostraron que cuando se aumenta el tenor de aceite en el grano (que en promedio es del 20%), se registra una disminución de la cantidad de proteína (un 40% en promedio), lo cual no es deseable.

“La soja es una de las principales fuentes de proteínas y de aceite vegetal existente en el mundo. La correlación negativa entre estos dos nutrientes en el grano dificulta el aumento simultáneo de ambos. Por este motivo, el incremento de la calidad del aceite modulando la composición de los ácidos grasos puede constituir una salida para el mejoramiento de la soja”, afirmó Priolli.

 

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