Sale al mercado un nuevo análisis serológico para el diagnóstico más preciso del zika | AGÊNCIA FAPESP

Sale al mercado un nuevo análisis serológico para el diagnóstico más preciso del zika Es un producto desarrollado con el apoyo de la FAPESP y habilitado por la agencia sanitaria brasileña tras la realización de ensayos con más de 3 mil mujeres. Se trata de un método con el cual se pueden detectar infecciones de larga data, incluso en pacientes que ya tuvieron dengue o fiebre amarilla (foto: Sumaia Villela/ Agencia Brasil)

Sale al mercado un nuevo análisis serológico para el diagnóstico más preciso del zika

22 de noviembre de 2019

Por Maria Fernanda Ziegler  |  Agência FAPESP – En Brasil ha sido aprobado para su comercialización un nuevo test serológico que detecta la presencia de anticuerpos contra el virus del Zika en muestras de sangre. Este análisis constituye un avance con relación a los que se encuentran disponibles en el mercado, debido a su capacidad de detectar si el individuo se infectó incluso pasada la fase aguda de la enfermedad. Asimismo, exhibe una alta precisión aun en personas que ya tuvieron dengue o fiebre amarilla.

El desarrollo de este método, que se puso a prueba con más de 3 mil mujeres de distintos estados de Brasil, estuvo a cargo de la empresa AdvaGen Biotech, en colaboración con científicos del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Universidad de São Paulo (ICB-USP) y del Instituto Butantan, también de São Paulo. El proyecto contó con el apoyo de la FAPESP y se encuadró también en el Programa PAPPE/ PIPE Subvención, una colaboración entre el programa de la FAPESP de Investigación Innovadora en Pequeñas Empresas (PIPE) y la Financiadora de Innovación e Investigación Científica (Finep), una agencia ligada al gobierno federal brasileño. 

La empresa titular de la patente tiene su sede en la localidad de Itu (estado de São Paulo) y posee capacidad para producir 40 mil unidades del test por día. Con la habilitación de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) de Brasil para su uso comercial, la empresa está concretando ahora la validación del kit de análisis ante los Laboratorios Centrales de Salud Pública (Lacen) en Brasilia (la capital federal brasileña), para su participación en el Proyecto Cigüeña, una estrategia del SUS (el Sistema Único de Salud, tal como se la conoce a la red nacional de salud pública brasileña) para el seguimiento de gestantes en todo el país.

Asimismo, se le está haciendo llegar dicho kit también a cuatro laboratorios privados de Brasil, que se encuentra a su vez en fase de validación en Argentina y en Colombia.

El objetivo de la empresa es que este test de bajo costo ingrese en la lista de análisis prenatales del ministerio de Salud de Brasil y de las secretarias de Salud de las gobernaciones. Aparte de determinar qué personas han estado expuestas al virus, este producto apunta a detectar casos de mujeres que se infectaron con el patógeno durante el embarazo y cuyos bebés nacieron sin microcefalia. Esos niños pueden posteriormente padecer complicaciones de desarrollo, tales como déficits cognitivos y dificultades motoras.

“Nuestro enfoque consistió en atender a las gestantes fundamentalmente. El test logra detectar quién está inmunizado [que ya se infectó con el virus del Zika alguna vez en la vida], incluso en casos de personas que también tuvieron dengue o fiebre amarilla. Con este nuevo examen, las embarazadas que nunca se infectaron pueden tener otros cuidados, tales como usar repelentes y evitar ir a áreas de riesgo. En tanto, en los casos de detección del virus durante el embarazo, deberán someterse a un seguimiento durante un tiempo más prolongado, aun cuando los bebés nazcan sin microcefalia”, dijo Edison Luiz Durigon, investigador del ICB-USP y uno de los responsables del desarrollo del nuevo test.

Para Durigon, este análisis puede ser estratégico para la formulación de políticas públicas. Sucede que los bebés expuestos al virus durante la gestación pueden nacer con pequeñas lesiones en el cerebro inicialmente indetectables, pero que en el futuro pueden desencadenar déficits cognitivos y otros tipos de problemas.

“La microcefalia es tan solo la punta del iceberg. La enfermedad es a menudo asintomática y hasta ahora no conocemos la dimensión de la epidemia, debido a la carencia de datos. Creemos que alrededor del 90% de las embarazadas que tuvieron zika no informaron acerca de la enfermedad porque no se percataron de la infección. Por este motivo, muchos de los niños que nacieron sin microcefalia pueden llegar a padecer disfunciones que solo se notarán a partir de la edad escolar”, dijo.

Según Durigon, con este nuevo test es posible la detección de esos casos específicos, que requieren la realización de exámenes más sofisticados, tales como tomografías y resonancias para localizar esas lesiones en el cerebro.

“Actualmente tenemos alrededor de 3.800 niños institucionalizados a causa del virus del Zika. Es de por sí una cantidad grande y se refiere únicamente a los niños con microcefalia. Pero no sabemos todavía cuántos fueron afectados en total, pues existe una sombra en esa epidemia que no nos permite ver. El peligro reside en que puedan percibirse nuevas consecuencias en los próximos años, como por ejemplo el aumento de casos de dificultades de aprendizaje en las escuelas. Puede ser una de esas consecuencias, y por supuesto que es no tan grave como la microcefalia, pero es también muy seria”, dijo.

Bajo costo y alta especificidad

La gran ventaja del test con relación a los que se encuentran disponibles en el mercado reside en su capacidad para medir anticuerpos sumamente específicos, a los efectos de detectar la existencia de la infección por el virus del Zika en el suero sanguíneo incluso en muestras de personas que han tenido contacto con patógenos emparentados como el virus del dengue.

“El primer brote de la enfermedad en Brasil se registró en diciembre de 2015, y en julio de 2016 salieron al mercado unos tres test serológicos. No obstante, los mismos son poco específicos y pueden dar resultados falsos positivos en caso de que el individuo que se los aplique ya haya tenido dengue u otra enfermedad cuyo patógeno pertenece a la misma familia de los flavivirus. Y esto era sumamente común en varias regiones de Brasil donde el dengue es endémico”, dijo Danielle Bruna Leal de Oliveira, investigadora del Laboratorio de Virología Clínica y Molecular del ICB-USP y coordinadora del proyecto.

Por eso el equipo de investigadores desarrolló el test serológico para la detección de la proteína viral a la cual los anticuerpos de tipo IgG (inmunoglobulina G) se adhieren durante la infección. De esta forma, es posible detectar si la persona está inmunizada, pues las proteínas permanecen en el organismo años después de la infección.

Sin embargo, la dificultad de esta técnica residía en el hecho de que la proteína viral NS1 es sumamente parecida en todos los miembros de la familia de los flavivirus, que incluye al virus del dengue, al virus del Zika y al de la fiebre amarilla, entre otros. Para solucionar este problema, los investigadores de la USP emplearon una versión editada de la proteína, solamente con el fragmento de la molécula que es específico para el virus del Zika.

“Era de suma importancia que no hubiese reacción cruzada en quienes ya se hubiesen infectado con al menos uno de los cuatro tipos de dengue. Por eso efectuamos más de 3 mil ensayos hasta validar el producto. Buscamos poblaciones de áreas endémicas de dengue, tales como São Paulo, Bahía, Goiás y otros estados”, dijo Durigon.

El test se basa en la metodología conocida como ELISA (ensayo por inmunoabsorción ligado a enzimas, por sus siglas en inglés), precisamente para que tenga bajo costo y amplio alcance entre la población. La plataforma está compuesta por una placa con 96 pequeños pozos en los cuales queda adherida una proteína viral que el sistema inmunológico humano puede reconocer.

Esos pozos se rellenan con suero sanguíneo de hasta 94 pacientes simultáneamente, en tanto que otros dos se emplean como grupo de control. En los casos en que hubo contacto previo con el virus del Zika, los anticuerpos IgG quedan adheridos a la proteína viral, cosa que posteriormente se detecta mediante ensayos colorimétricos (las muestras positivas y negativas adquieren coloraciones distintas).

De acuerdo con Durigon, es posible saber si la infección es más reciente o más antigua según la cantidad de anticuerpos. “Si bien ese no es el objetivo del análisis, se puede saber si la persona tiene más o menos anticuerpos. Si la cantidad ha disminuido bastante, es probable que la infección se haya producido hace un año, por ejemplo”, dijo Durigon.

“Los anticuerpos no desaparecen totalmente del organismo, pero decaen mucho con el correr del tiempo. La parte buena de esto reside en que, aunque la persona posea un nivel bajo de anticuerpos [infección antigua], al entrar en contacto nuevamente con el virus, los niveles de inmunidad rápidamente se recuperan. Es posible confiar en el sistema inmunológico”, culminó diciendo el investigador.
 

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