Relacionan el riesgo malárico con la demanda de productos básicos agrícolas en áreas de deforestación | AGÊNCIA FAPESP

Relacionan el riesgo malárico con la demanda de productos básicos agrícolas en áreas de deforestación El comercio internacional de materias primas tales como madera, tabaco, cacao, café y algodón intensifica el riesgo del paludismo en los países exportadores, de acuerdo con una investigación colaborativa a cargo de científicos de Brasil y Australia publicada en un artículo en Nature Communications (foto: tierra Indígena Tenharim do Igarapé Preto, estado de Amazonas, Brasil / Vinícius Mendonça/ Ibama/ Wikimedia Commons)

Relacionan el riesgo malárico con la demanda de productos básicos agrícolas en áreas de deforestación

04 de junio de 2020

Por Karina Ninni  |  Agência FAPESP – Un estudio publicado recientemente en Nature Communications establece por primera vez una relación entre la demanda de commodities agrícolas de ciertos países desarrollados y el aumento del riesgo palúdico en países proveedores de tales productos. En dicho trabajo de investigación, a cargo de científicos de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de São Paulo (FSP-USP), en Brasil, y pares de la Universidad de Sídney, en Australia, se estima que alrededor del 20% del riesgo malárico en hotspots de deforestación cobra impulso debido al comercio internacional de productos básicos tales como madera y sus subproductos, tabaco, cacao, café y algodón. 

La referida investigación se extiende sobre el período comprendido entre los años 2000 y 2015 y se llevó a cabo en el marco del proyecto intitulado Genómica de paisajes en gradientes latitudinales y ecología de Anopheles darlingi, apoyado por la FAPESP. 

Para definir la referida metodología –en la cual se cruzaron rutas comerciales mundiales con datos de pérdida de cobertura forestal en países exportadores de commodities agrícolas en los cuales se registra la enfermedad–, Maria Anice Mureb Sallum, docente de la FSP-USP, y su alumno de doctorado Leonardo Suveges Moreira Chaves, primer autor del artículo, contaron con la colaboración de Manfred Lenzen, docente de la Universidad de Sidney, y de su equipo.

“Lenzen mantiene una base de datos sobre comercio internacional que abarca a 189 países y a fuentes tales como la Organización Mundial del Comercio y el Banco Mundial, entre otras. Existen datos que nos permiten saber quién vende, qué vende, adónde vende, quién compra, quién lo procesa y adónde se vende el producto procesado. Por ejemplo: un país que compra cacao, produce chocolate y lo exporta a todo el mundo. Se tuvieron en cuenta todos los eslabones de la cadena”, explica Mureb Sallum.

De acuerdo con Leonardo Suveges, mediante el empleo de la computación de alto rendimiento, el equipo de Lenzen examinó más de mil millones de rutas de suministros de productos básicos internacionales. “Como el paludismo está sumamente ligado a la alteración del paisaje debido al desmonte, que favorece la proliferación de los vectores y la exposición del hombre a esos insectos, logramos atribuir una parte de los casos de malaria a la deforestación, y a esa parte le damos el nombre de ‘riesgo palúdico’: cuántos casos habría con la existencia del desmonte y con la ausencia de intervenciones de control, tales como los mosquiteros impregnados con insecticidas y los tratamientos con medicamentos combinados con artemisina. Y una parte de ese riesgo está asociada al comercio de commodities”, resume. 

Los científicos seleccionaron entonces a los países con casos de paludismo en los cuales existen hotspots de desmonte y los cruzaron con los datos de la cadena de producción de commodities asociada al desmonte en esos lugares, verificando hacia dónde se exportan los productos. Y arribaron a la conclusión de que alrededor del 10% del riesgo palúdico relacionado con el desmonte está vinculado a solo diez naciones compradoras: Alemania, Estados Unidos, Japón, China, el Reino Unido, Francia, Italia, España, los Países Bajos y Bélgica, donde la demanda de determinados productos puede estar exacerbando el riesgo palúdico para 10,7 millones de personas que viven en países de bajos ingresos, fundamentalmente en países del África Subsahariana.

El riesgo en cifras
 
Nigeria sufre el mayor riesgo palúdico con conexiones relacionadas con el desmonte: fueron 5,98 millones de casos en 2015, en parte causados por la exportación de madera con destino en China (por un total de 332 millones de dólares en 2015), granos de cacao rumbo a los Países Bajos (334 millones de dólares), Alemania (72 millones de dólares), Bélgica, Francia, España e Italia (35 millones de dólares), y carbón hacia Europa (35 millones de dólares). 

Luego se ubica Tanzania, donde 5,66 millones de personas corren riesgo palúdico relacionado con el desmonte, en parte debido a las exportaciones de tabaco no procesado a Europa y Asia (344 millones de dólares), algodón crudo al sudeste de Asia (41 millones de dólares) y madera aserrada a India (20 millones de dólares). 

En Uganda, 5,49 millones de casos de riesgo de la enfermedad están asociados a la deforestación, potencialmente impulsada por la exportación de café no procesado a Italia (88 millones de dólares en 2015), Alemania (63 millones de dólares), Bélgica (40 millones de dólares) y EE.UU. y España (ambos países sumando 21 millones de dólares), y, en menor grado, de algodón crudo al sur y el sudeste asiático (15 millones de dólares).

En Camerún (también con 5.49 millones de casos), parte del riesgo palúdico supeditado al desmonte se relaciona con la exportación de cacao a los Países Bajos (300 millones de dólares), España, Bélgica, Francia y Alemania (que sumaron 79 millones de dólares en 2015), madera bruta a China (175 millones de dólares), y madera aserrada a dicho país, y también a Bélgica, Italia, EE.UU. y otros (sumando 440 millones de dólares). 

El artículo revela que los otros países con mayor riesgo referente a la malaria y ligado al desmonte, en orden decreciente, fueron la República Democrática del Congo, la India, Zambia, Myanmar, la República Centroafricana y Burundi. Estos tienen como su mayor socio comercial a China, país al cual le venden fundamentalmente productos madereros. 

En una nota complementaria al trabajo publicado, los autores calcularon también que las importaciones de commodities realizadas por China en 2015 respondieron por 1,7 millones de casos de paludismo en los países donde la deforestación está ligada a su producción y exportación. Alemania respondía por 1,5 millones de casos, seguida por Japón (986 mil), Estados Unidos (770 mil), el Reino Unido (815 mil), Italia (595 mil), los Países Bajos (581 mil), España (466 mil), Francia (463 mil) y Bélgica (361 mil). 

Una compensación insuficiente

“Llama la atención el hecho de que Estados Unidos, el Reino Unido, Francia, Alemania y Japón, algunos de los principales importadores mencionados como corresponsables del riesgo palúdico, son los mismos países que suministran apoyo económico a los programas de control de la enfermedad, especialmente en el África Subsahariana”, sostiene Suveges. 

Pero esa cuenta no cierra. En 2017, la inversión global para el control y la prevención de la malaria fue de aproximadamente 3.200 millones de dólares, con donadores de altos ingresos que aportaron el 72% de la financiación. Sin embargo, según afirman los científicos en el artículo, los países en donde el paludismo es endémico se hicieron cargo del 28% del costo y el nivel general de financiación fue menos de la mitad de lo necesario como para lograr una disminución de los niveles de morbilidad y mortalidad causados por la enfermedad, de acuerdo con la meta 3.3 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) fijó para el año 2030. 

Mureb Sallum remarca el hecho de que, durante todo el período estudiado, los países productores y exportadores de commodities se mantuvieron en esa posición. “Sabemos por estudios ya publicados que los efectos sociales del desarrollo económico tienen impactos sobre el paludismo, porque la gente logra vivir mejor y tener condiciones más dignas de manejo de la tierra, y todo eso las protege. De este modo, si el país productor de commodities se convirtiese en proveedor de productos manufacturados, podría agregarles un valor mayor a sus productos y posicionar a la sociedad en una situación más ventajosa, lo cual que podría disminuir la necesidad de deforestar y el riesgo palúdico. Pero no existe una variación de roles en esa cadena comercial, lo cual demuestra la desigualdad que impera en esas relaciones, teniendo en cuenta que los precios de los productos primarios se estipulan desde los países compradores.”

Puede leerse el artículo intitulado Global consumption and international trade in deforestation-associated commodities could influence malaria risk puede en el siguiente enlace www.nature.com/articles/s41467-020-14954-1
 

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