El estudio investigó la presencia de ADN de Bartonella spp. en 297 especímenes de hembras de los mosquitos de la arena, recolectados en el Parque Nacional de la Amazonía, en el estado de Pará (imagen: ICMBio/Archivo)
Enfermedad desatendida, también conocida como verruga peruana y fiebre de Oroya, es causada por bacterias del género Bartonella y transmitida por el mosquito de la arena. El ADN encontrado en insectos de un área protegida en Brasil es semejante al de especies patógenas presentes en Perú. Aún no hay indicios de que la nueva bacteria cause enfermedades, pero los científicos alertan que el monitoreo debe continuar
Enfermedad desatendida, también conocida como verruga peruana y fiebre de Oroya, es causada por bacterias del género Bartonella y transmitida por el mosquito de la arena. El ADN encontrado en insectos de un área protegida en Brasil es semejante al de especies patógenas presentes en Perú. Aún no hay indicios de que la nueva bacteria cause enfermedades, pero los científicos alertan que el monitoreo debe continuar
El estudio investigó la presencia de ADN de Bartonella spp. en 297 especímenes de hembras de los mosquitos de la arena, recolectados en el Parque Nacional de la Amazonía, en el estado de Pará (imagen: ICMBio/Archivo)
Por Cristiane Paião | Agência FAPESP – Una nueva especie de bacteria del género Bartonella fue encontrada en el Parque Nacional de la Amazonía, en el estado de Pará, Brasil, en insectos flebotomíneos, también conocidos como mosquitos de la arena (mosquito-palha). Generalmente, este tipo de insecto está asociado a la transmisión de la leishmaniasis, pero según los investigadores, el ADN del microorganismo recién descubierto mostró semejanza con patógenos de otras dos especies de bacterias de los Andes, B. bacilliformis y B. ancashensis, que causan la enfermedad de Carrión, llamada también verruga peruana y fiebre de Oroya, ambas transmitidas por flebotomíneos.
En Brasil aún no hay indicios de que esta nueva especie de bacteria pueda causar alguna enfermedad, pero dado que especies del género Bartonella son responsables de diversas enfermedades en otros países, es necesario que los estudios tengan continuidad.
La investigación fue conducida por Marcos Rogério André en colaboración con Eunice Aparecida Bianchi Galati, investigadores afiliados respectivamente a la Facultad de Ciencias Agrarias y Veterinarias de la Universidad Estadual Paulista (FCAV-Unesp) – campus de Jaboticabal, y a la Facultad de Salud Pública de la Universidad de São Paulo (FSP-USP), ambas instituciones brasileñas. El estudio recibió apoyo de la FAPESP a través de dos proyectos (22/08543-2 y 22/16085-4).
El trabajo fue publicado en la revista científica Acta Tropica y contó con la participación de los investigadores Paulo Vitor Cadina Arantes, Israel de Souza Pinto, Daniel Antônio Braga Lee, Anna Cláudia Baumel Mongruel y Rosângela Zacarias Machado.
¿Qué es la enfermedad?
El término “bartonelosis” se refiere a un grupo de enfermedades causadas por bacterias del género Bartonella, transmitidas por diversos vectores. Además del mosquito de la arena, también pueden ser transmitidas por pulgas y piojos.
Generalmente, los síntomas incluyen infecciones persistentes, tanto en humanos como en animales. Como estas bacterias permanecen por un largo período en el organismo sin ser detectadas, terminan afectando a los pacientes que ya tienen problemas de inmunidad.
“Las bartonelosis son enfermedades desatendidas. La más conocida por los profesionales de la salud es la enfermedad por arañazo de gato, causada por Bartonella henselae. Es importante comprender la verdadera prevalencia de estas enfermedades, principalmente en regiones aisladas y con bajo índice de desarrollo humano, donde las poblaciones no tienen fácil acceso a los servicios de salud”, explica André.
El objetivo de la investigación fue identificar la presencia de ADN de Bartonella spp. en 297 especímenes de hembras de flebotomíneos, o mosquitos de la arena (Diptera: Psychodidae), recolectados en el Parque Nacional de la Amazonía, en el estado de Pará. “Este parque posee cuevas y recibe muchos visitantes, por lo que es importante estudiarlo”, destaca el investigador.
Las recolecciones de flebotomíneos se realizaron entre febrero de 2022 y febrero de 2023. Cada mes, los investigadores recogían muestras a lo largo de dos senderos cercanos a las bases de los ríos Uruá y Tracoá, dentro de la unidad de conservación.
“El hallazgo de especies de Bartonella en flebotomíneos de Brasil puede ser un indicio de que B. bacilliformis y B. ancashensis, que causan la enfermedad de Carrión o verruga peruana, podrían adaptarse a especies no andinas y transmitirse en áreas fuera de los Andes. No es una gran extrapolación, pues dos especies señaladas como vectores de B. bacilliformis, Pintomyia robusta y Pintomyia maranonensis en Perú, están muy próximas a especies que ocurren en Brasil, respectivamente Pintomyia serrana y Pintomyia nevesi”, explica Galati.
En los últimos años, el grupo ha intentado estudiar la diversidad de bacterias encontradas en este género y las enfermedades que causan, tanto en humanos como en animales. Según los científicos, las secuencias halladas en la Amazonía son diferentes de las encontradas en Perú, pero los resultados corroboran datos de un estudio previo.
De acuerdo con André, este segundo artículo del grupo de investigación confirma indicios hallados en otros estudios, como nuevas especies de Bartonella en Acre, otro estado amazónico de Brasil. Por ello, decidieron ampliar la investigación para analizar muestras de Pará y de otros lugares.
“Estamos detectando una línea aquí en Brasil que nunca había sido descrita y que es muy cercana a dos especies del género Bartonella que causan enfermedades en países andinos. A pesar de esta proximidad, aún no tenemos información sobre si puede causar enfermedad con un cuadro distinto. Por eso necesitamos estudiarlas más a fondo”, señala el profesor.
Para continuar mapeando los insectos y las bacterias con las que podrían estar infectados, los investigadores están recolectando muestras en diversos biomas.
“Los próximos pasos son continuar las investigaciones incluyendo más poblaciones de flebotomíneos y otros dípteros de diferentes biomas, en busca de esas líneas encontradas, además de identificar otras”, adelanta Galati.
Según la investigadora, un paso siguiente sería investigar de qué animales se alimentan estos insectos, con el fin de identificar “reservorios”.
“Cuento con un proyecto financiado por la FAPESP en el cual logré almacenar muchos especímenes de flebotomíneos de la Mata Atlántica de São Paulo, y la idea es explorar ese material en colaboración con el profesor André”, revela Galati.
Para los investigadores, aunque los resultados son preliminares, el proyecto ayudó a abrir la posibilidad de identificar agentes de enfermedades que aún no habían sido detectados.
Según André, al tratarse de algo nuevo, sería muy interesante que médicos e investigadores se unieran para investigar este grupo de bacterias en personas que presentan fiebre de origen desconocido.
“¿Será que personas con fiebre, que muchas veces son enviadas a casa, y que presentan episodios febriles recurrentes, no estarían infectadas con este patógeno? ¿Será que pacientes con Leishmania no estarían también coinfectados con esta nueva especie de Bartonella?”, cuestiona el profesor.
El artículo Molecular evidence of Bartonella spp. in sand flies (Diptera: Psychodidae) from the Brazilian Amazon puede leerse en: www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0001706X25001585.
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