Microagujas pueden aumentar la eficacia de la anestesia odontológica tópica | AGÊNCIA FAPESP

Microagujas pueden aumentar la eficacia de la anestesia odontológica tópica Entre los días 18 y 22 de septiembre, durante la FAPESP Week Nebraska-Texas, se dieron a conocer proyectos que llevan adelante científicos de Brasil y Estados Unidos (foto: dispositivo con 57 microagujas utilizado en el tratamiento odontológico/ divulgación)

Microagujas pueden aumentar la eficacia de la anestesia odontológica tópica

28 de septiembre de 2017

Por Karina Toledo, desde Lubbock (EE.UU.)  |  Agência FAPESP – Investigadores de Brasil y de Texas han empezado a probar en humanos una nueva estrategia tendiente a incrementar la eficacia de la anestesia odontológica tópica. 

Se trata de un pequeño dispositivo con 57 microagujas que, al disponérselo sobre la encía, sobre la mejilla o en cualquier otra área de la boca que deba anestesiarse, genera pequeños orificios por los cuales penetran sustancias anestésicas como la lidocaína que llegan a zonas un poco más profundas de la mucosa oral.

Este tema fue uno de los destacados durante la mañana del jueves 21 de septiembre en el marco del simposio FAPESP Week Nebraska-Texas, que se realizó entre los días 18 y 22 en Estados Unidos en las ciudades de Lincoln (en el estado de Nebraska) y Lubbock (Texas).

Tal como lo explicó Harvinder Gill, docente del Departamento de Ingeniería Química de la Texas Tech University (TTU), los odontólogos emplean la anestesia tópica para mitigar las molestias de sus pacientes durante la aplicación de la anestesia inyectable, necesaria para efectuar procedimientos más invasivos, tales como el tratamiento de caries, la extracción de dientes o las cirugías.

“Una inyección muy profunda es necesaria para dormir el área que se tratará o para bloquear un nervio. Y esa inyección suele ser dolorosa, pues los métodos convencionales de anestesia tópica tienen poca penetración y escasa eficacia”, dijo Gill.

A juicio del investigador, el miedo a las inyecciones es uno de los principales factores que llevan a los pacientes a desarrollar una fobia del dentista y a evitar los tratamientos odontológicos, lo cual impacta negativamente en la salud bucodental de la población. 

“Esta situación genera ansiedad tanto en los pacientes como en los odontólogos, y puede comprometer los resultados de los tratamientos”, afirmó.

En el marco de un proyecto financiado por la FAPESP y realizado en colaboración con la investigadora Michelle Leite, de la Facultad de Odontología de Piracicaba (FOP), de la Universidad de Campinas (Unicamp), en São Paulo, Brasil, se está analizando la factibilidad de esta nueva estrategia para la liberación de fármacos en la mucosa oral.

“Entre nuestros objetivos se encuentran el de medir el dolor causado por las microagujas –que tienen alrededor 700 micrones de longitud cada una– y el de determinar la eficacia de este sistema para aumentar la acción de la anestesia tópica”, dijo Gill.

Ya se ha probado este método en diez pacientes en un ensayo preliminar y, según Gill, ha sido bien tolerado por éstos.

Colaboraciones internacionales

La colaboración entre Gill y Leite se selló en el marco del SPRINT – São Paulo Researchers in International Collaboration, una modalidad de la FAPESP que ofrece financiación durante la etapa inicial de asociaciones internacionales en investigación científica (seed funding) con miras a afianzar proyectos conjuntos a mediano y largo plazo.

También se presentaron otros trabajos de este tipo durante la mañana del jueves 21 septiembre en el marco del simposio realizado en Estados Unidos. Entre ellos el que cuenta con la coordinación de Sonia Marli Zingaretti, de la Universidad de Ribeirão Preto (Unaerp), en el estado de São Paulo, y de Kameswara Rao Kottapalli, del Centro de Biotecnología y Genómica de la TTU. El objetivo del dúo consiste en identificar variables genéticas que hacen que ciertos cultivares de caña de azúcar se vuelvan más resistentes al estrés causado por la presencia de aluminio en el suelo.

“Las plantaciones de caña de azúcar se están propagando por Brasil, incluso en el Cerrado –la sabana brasileña–, en donde el suelo tiene bastante aluminio. Esas moléculas son tóxicas para la planta, pues interfieren en el desarrollo de las raíces y disminuyen la productividad”, explicó Zingaretti.

El grupo seleccionó variedades consideradas más y menos resistentes a este tipo de estrés y secuenció en dichas plantas todas las moléculas de ARN y de microARN que estaban expresándose. Ahora los investigadores están realizando análisis a los efectos de identificar qué genes son determinantes para proteger a la planta o volverla susceptible. 

Otro proyecto colaborativo presentado en el evento se enfoca en el estudio del impacto sobre la salud reproductiva de los peces causado por la interacción entre desreguladores endócrinos (sustancias capaces de interferir en la acción de diversas hormonas importantes para el organismo) y el calentamiento global.

Este trabajo cuenta con la coordinación de Ricardo Hattori, de la Agencia Paulista de Tecnología de Agronegocios (APTA), en el estado de São Paulo, y de Reynaldo Patiño, del Departamento de Manejo de Recursos Naturales de la TTU.

“Ya se sabe que alteraciones en la temperatura del agua pueden causar la reversión del sexo de los peces. El calentamiento, por ejemplo, puede inducir la conversión de un animal de sexo genéticamente femenino al sexo masculino. Por otra parte, diversos sistemas acuáticos están actualmente repletos de contaminantes con acciones similares a las de las hormonas sexuales, que también pueden influir en la determinación del sexo de los peces”, comentó Hattori. 

Según el científico de la APTA, aún no se sabe a ciencia cierta qué puede causar en los animales la combinación de estos dos factores (los disruptores o interruptores endócrinos y el calentamiento global). Es posible que uno potencie la acción del otro, como así también puede ocurrir una inhibición. Esto es lo que se pretende entender en el marco del proyecto.

Los insectos sociales pertenecientes a la familia de los membrácidos, que exhiben formas bastante insólitas, constituyen el tema del proyecto coordinado por Monica Tallarico Pupo, de la Facultad de Ciencias Farmacéuticas de Ribeirão Preto (FCFRP), de la Universidad de São Paulo (USP), y por Amanda Brown, del Departamento de Ciencias Biológicas de la TTU. Esta investigación apunta a conocer el complejo sistema de microorganismos que viven en simbiosis con esos invertebrados, que cuenta con hasta seis bacterias y hongos intracelulares distintos interactuando y realizando funciones metabólicas esenciales para el huésped.

Según Tallarico Pupo, el objetivo final consiste en identificar potenciales agentes terapéuticos para el tratamiento de enfermedades que afectan a humanos.

El profesor Chris Rock, del Departamento de Ciencias Biológicas de la TTU, presentó su proyecto realizado en colaboración con Ivan de Godoy Maia, de la Universidade Estadual Paulista (Unesp) con sede en la ciudad de Botucatu, en el estado de São Paulo. El dúo investiga genes implicados en la producción de compuestos bioactivos en plantas como las antocianinas.

Andrea Jackowski, de la Universidad Federal de São Paulo (Unifesp) y sus colaboradoras de la TTU, presentaron un proyecto colaborativo orientado al estudio de los efectos del estrés tóxico sobre el neurodesarrollo, la cognición y los aspectos socioemocionales en niños y adolescentes de Brasil y de Estados Unidos (más información en: agencia.fapesp.br/24641).

En tanto, Naima Moustaid-Moussa, del Grupo de Investigación sobre Obesidad de la TTU, y Theresa Ramalho, del Instituto de Ciencias Biomédicas de la USP, hicieron referencia a un estudio en el cual se apunta a entender los mecanismos por los cuales los ácidos grasos de tipo omega 3 protegen a animales de laboratorio sometidos a una dieta hiperlipídica contra el desarrollo de enfermedades metabólicas e inflamatorias. Este trabajo también cuenta con la coordinación de Sônia Jancar, docente del ICB-USP. 

 

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