Los incentivos para la producción de bioenergía deben mantenerse tras la pandemia | AGÊNCIA FAPESP

Los incentivos para la producción de bioenergía deben mantenerse tras la pandemia Los gobernantes deben asegurar la continuidad de las políticas orientadas hacia la producción de biocombustibles y bioproductos que han tenido éxito. Este fue el tema de un webinario de la BBEST, una conferencia que cuenta con el apoyo del programa de la FAPESP para el sector (foto: Léo Ramos Chaves/ Pesquisa FAPESP)

Los incentivos para la producción de bioenergía deben mantenerse tras la pandemia

10 de septiembre de 2020

Por André Julião  |  Agência FAPESP – El contexto actual de pandemia no debe desestimular la continuidad de las medidas que se han venido tomando con relación a la bioenergía durante los últimos años. Con la caída de la demanda de combustibles, el sector puede afrontar dificultades durante los próximos meses y los incentivos son esenciales para mantener la producción, que contribuye incluso en lo concerniente al cumplimiento de las metas de emisiones de gases de efecto invernadero. Esta fue una de las conclusiones del webinario intitulado “The Biofuture Principles for post-COVID Recovery: an Agenda for Brazil”, realizado el pasado 13 de agosto y disponible en YouTube.

Este seminario online integra la programación de la Brazilian Bioenergy Science and Technology Conference (BBEST) 2020.

“La idea consiste en poner en marcha los debates de la conferencia BBEST que realizamos todos los años. Definimos debatir ahora la recuperación de la economía tras el COVID y cómo hacerlo de manera sostenible, con bioenergía. La economía se ha desacelerado, pero los cambios climáticos no”, dijo Gláucia Mendes Souza, docente del Instituto de Química de la USP y coordinadora del Programa FAPESP de Investigaciones en Bioenergía (BIOEN), durante la apertura del evento.

“Debemos incrementar nuestros esfuerzos y hacer crecer la producción de biocombustibles para cumplir nuestras metas de emisiones de gases de efecto invernadero. No podemos recuperar nuestras economías con emisiones mayores”, añadió.

Carlos Henrique de Brito Cruz, docente del Instituto de Física Gleb Wataghin de la Universidad de Campinas (Unicamp), quien ocupó el cargo de director científico de la FAPESP desde 2005 hasta abril de 2020, recordó que más del 40% de todo el suministro de energía de Brasil en 2019 provino de fuentes renovables. De dicho porcentaje, la mayor parte, un 16%, salió de la energía generada con base en la caña de azúcar.

“Un 40% del suministro primario de energía oriundo de fuentes renovables constituye un gran logro de Brasil. Es algo sumamente singular, muy especial y beneficioso para el país y para el mundo. Aparte de generar energía con menores emisiones de gases de efecto invernadero, el programa de bioenergía brasileño genera y mantiene 594 mil puestos de trabajo. La energía renovable en general mantiene 893 mil empleos, lo que es mucho, especialmente en el mundo de actual. Por ende, es una iniciativa que ha generado sostenibilidad para el país, autosuficiencia energética y empleos para los brasileños”, dijo De Brito Cruz.

Principios

Durante el webinario, los participantes comentaron la presentación, el pasado día 12 de agosto, de los Cinco Principios para la Recuperación y la Aceleración de la Bioeconomía Después del COVID, de la Plataforma para el Biofuturo. Esta iniciativa, fundada en 2016 e integrada por 20 países bajo el liderazgo de Brasil, tiene por objeto promover la bioeconomía sostenible.

Estos cinco principios comprenden la continuidad de los proyectos existentes, el apoyo a corto plazo a los productores, la revaluación de la necesidad de mantener los subsidios concedidos a los combustibles fósiles, la integración del sector de la bioeconomía a los planes más amplios de reanudación de la actividad económica y la creación de mecanismos tendientes a incentivar la producción sostenible de biocombustibles, bioenergía y bioproductos.

Según Renato Godinho, del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil, estas medidas son importantes ante un panorama en el cual la producción de biocombustibles destinados al transporte caería un 13% este año, según la Agencia Internacional de Energía, como consecuencia de la disminución de las actividades ocasionada por la pandemia.

“Aun cuando existen políticas por las cuales se hace obligatoria la inserción de una parte de biocombustibles entre los combustibles utilizados, si el total del consumo se reduce, el de biocombustibles cae también, obviamente. Un segundo impacto consiste en que los precios bajos del gasoil y de la gasolina también influyen sobre la competitividad de los combustibles renovables. Un productor de alcohol está vendiendo actualmente menos y por un precio menor. Esto es lo que sucede generalmente y que preocupa al sector”, dijo Godinho.

Plinio Nastari, presidente de la consultora Datagro, recordó que incentivos tales como la certificación Renovabio, que entró en operación este año, constituyen un ejemplo de los principios de la Plataforma para el Biofuturo que Brasil ya sigue. Actualmente, 229 productores de biocombustible y uno de biometano están certificados. Las empresas deben cumplir criterios tales como no poseer plantaciones en áreas deforestadas y seguir el Código Forestal brasileño, visto como uno de los más rigurosos del mundo.

Más información en el sitio web del evento: bbest-biofuture.org/webinar/

El webinario se encuentra disponible también en YouTube: youtu.be/tr5O38Jzlcc.
 

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