Los cambios climáticos causaron las inundaciones devastadoras de 2020 en Minas Gerais, Brasil | AGÊNCIA FAPESP

Los cambios climáticos causaron las inundaciones devastadoras de 2020 en Minas Gerais, Brasil Las fuertes lluvias provocaron pérdidas por al menos 1.300 millones de reales y la evacuación de más 90 mil personas en ese estado brasileño, donde la probabilidad de que ocurran precipitaciones en volúmenes muy por encima de los esperables aumentó un 70 % debido a la industrialización y al calentamiento global, estiman científicos (foto: Defensa Civil de Minas Gerais)

Los cambios climáticos causaron las inundaciones devastadoras de 2020 en Minas Gerais, Brasil

21 de octubre de 2021

Por Luciana Constantino  |  Agência FAPESP – Los cambios climáticos constituyeron la principal causa de las lluvias extremas que afectaron a varios municipios del estado de Minas Gerais, en Brasil, en enero de 2020, y que dejaron escenarios de devastación. Esta conclusión surge de un estudio publicado en la revista científica Climate Resilience and Sustainability.

Mediante la aplicación de modelado climático en la zona, la investigación demostró que los efectos de la industrialización y del calentamiento global aumentaron un 70 % la probabilidad de que ocurran precipitaciones en volúmenes muy por encima de los esperables cuando se efectúa la comparación con respecto a escenarios con una temperatura media entre 1 °C y 1,1 °C más baja.

En el trabajo también se cuantificaron los daños en ese estado brasileño: más de 90 mil personas fueron evacuadas temporalmente y se registraron al menos 1.300 millones de reales (240 millones de dólares) en pérdidas computadas tanto en el sector público como en el privado. Los mayores perjuicios fueron en infraestructura pública (484 millones de reales), viviendas (352 millones de reales) y comercio y servicios (290 millones de reales). Del referido total, el 41 % puede atribuírseles a los cambios climáticos inducidos por el hombre.

La publicación del artículo se concretó durante la semana siguiente de la divulgación del informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), que fue enfático: los impactos de las alteraciones del clima, con “inequívoca” influencia humana, ya están afectando a todas las regiones de la Tierra, con eventos extremos que ocurren más rápido, y de manera generalizada e intensificada.

A comienzos de 2020, la región sudeste de Brasil registró inundaciones y deslizamientos de tierra provocados por intensas lluvias que resultaron en daños en la infraestructura e incluso en muertes. Este evento fue producto de una combinación de la intensificación de la zona de convergencia del Atlántico Sur (SACZ) con el surgimiento de la tormenta subtropical Kurumí (KSC) también sobre el Atlántico, que contribuyó al aumento de la humedad en toda la región.

En Minas Gerais, su capital, Belo Horizonte, tuvo el enero más lluvioso de su historia. De acuerdo con el Instituto Nacional de Meteorología de Brasil (Inmet), ese municipio registró 935,2 milímetros (mm) de precipitación ese mes, lo que representa casi el triple del promedio esperable para el período. Del volumen total, 320,9 mm se acumularon en tan solo tres días. En ese momento, al menos 56 muertes estuvieron relacionadas con las inundaciones y los deslizamientos de tierra.

“Nuestro análisis aporta nuevos insights sobre la necesidad y la urgencia de implementar acciones referentes a los cambios climáticos, pues los mismos ya están teniendo impactos efectivos sobre la sociedad en la región sudeste de Brasil. (...) Esto demanda mejoras inmediatas en la planificación estratégica, con enfoque en la mitigación y en la adaptación. La gestión y las políticas públicas deben evolucionar con base en el modus operandi de respuesta a los desastres, con el fin de prevenir otros en el futuro”, escriben los investigadores en el trabajo, que contó con el apoyo de la FAPESP.

Esta investigación formó parte de un workshop realizado por la Asociación para Servicios de Ciencia del Clima (CSSP, por sus siglas en inglés), una organización encabezada por la científica Sarah Sparrow, de la Universidad de Oxford (Reino Unido).

Este proyecto es una colaboración entre instituciones del Reino Unido y de Brasil, en el cual están incluidos del lado brasileño el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe), el Centro Nacional de Monitoreo y Alertas de Desastres Naturales (Cemaden) y la Universidad de São Paulo (USP).

El workshop, organizado online entre los meses de noviembre y diciembre de 2020 en colaboración con la científica Liana Anderson, del Cemaden, abordó el método denominado “atribución de eventos”, que se vale de la ciencia para evaluar los eventos climáticos y adjudicarles sus causas.

Dos grupos de investigadores trabajaron en simultáneo en el análisis de las lluvias extremas en Minas Gerais: uno se concentró en el análisis de la influencia de los cambios climáticos sobre las lluvias, mientras que el otro cuantificó los impactos en la población. Por último, se aunaron los trabajos en el artículo publicado.

“La intensa colaboración con investigadores de áreas interdisciplinarias permitió que se realizase un trabajo de alto nivel en pocos meses, con resultados consistentes”, destaca Ricardo Dal’Agnol, investigador en la División de Observación de la Tierra y Geoinformática del Inpe y primer autor del artículo.

El modelado

El modelo climático utilizado para la atribución fue el Hadley Center Global Environmental Model versión 3-A (HadGEM3-A), con simulaciones de eventos extremos de tiempo y de clima.

Se realizaron dos experimentos para delinear los escenarios: uno utilizó únicamente fuerzas exteriores, tales como la variabilidad en la irradiación solar y las actividades volcánicas naturales, fijadas en niveles de 1850 (la era preindustrial), en tanto que el segundo consideró también la acción humana (antropogénica) con datos actuales, además de las causas naturales.

Según el último informe del IPCC, la temperatura media del planeta es actualmente 1,1 °C superior a la registrada durante el período 1850-1900. Esa etapa preindustrial se toma como base para representar la temperatura antes de la interferencia humana, que elevó las emisiones de gases de efecto invernadero, tales como el CO2 y el metano.

Para evaluar las precipitaciones, los investigadores emplearon el Clima Hazards Group InfraRed Precipitation with Station Data (CHIRPS), un banco de datos que incorpora desde imágenes satelitales hasta información proveniente de estaciones locales para crear series temporales de lluvias y efectuar análisis de tendencias y de monitoreo.

En tanto, la información sobre desastres, incluidos datos por municipios, tipos, causas y daños, se extrajeron del Sistema Integrado de Información sobre Desastres (S2iD). En ese sistema, miembros de Defensa Civil o de algún organismo gubernamental local completan un formulario específico con los episodios de desastres hasta diez días después de sus registros.

“Destacamos la importancia de contar con sistemas integrados de información de desastres, como el S2iD brasileño, que trasmite información valiosa y oportuna, y permite cuantificar los impactos de los eventos extremos”, destacan los autores.

El área del estudio se enfocó en el sudeste de Minas Gerais, subdividida en 12 mesorregiones, con 194 municipios. El estado tiene 853 ciudades en total. “Las mesorregiones más afectadas fueron el área metropolitana de Belo Horizonte, Vale do Rio Doce y Zona da Mata. Juntas, fueron responsables del 91 % de las pérdidas económicas públicas y del 93 % de las privadas, aparte de concentrar el 91 % de la población desplazada. También arrojaron las cifras más preocupantes con relación a las vulnerabilidades a los desastres de habitantes y viviendas situadas en áreas de riesgo”, culmina diciéndose en el estudio.

Los científicos destacan también que, si bien las lluvias han sido extremas con influencia de los cambios climáticos, la falta de planificación de la gestión urbana de riesgos, sin estrategias de mitigación y con inversiones deficitarias en infraestructura, puede ser clave y agravar los impactos sobre los habitantes.

“Este evento probablemente afectó de manera desproporcional a la población más pobre de la región, que vive en situaciones de alto riesgo, en áreas con topografía escarpada y malas condiciones de viviendas. Por ende, interpretamos los impactos de este evento como un desastre climático construido socialmente.”

Por tal motivo, los científicos sugieren que en estudios futuros se investiguen los efectos de los eventos climáticos extremos sobre las poblaciones pobres y vulnerables. “Las investigaciones futuras también pueden abordar las interacciones cada vez más complicadas de los aspectos humanos, económicos y políticos dentro de los sistemas ecológicos.”

Según Dal’Agnol, el modelado creado para analizar el caso de Minas Gerais puede aplicarse a otras regiones. “Utilizamos los escenarios del modelo y datos de las lluvias observados vía satélite, e identificamos las probabilidades. Siguiendo esta metodología, es posible hacerlo para otros eventos. Cuando investigamos, localizamos pocos estudios de eventos climáticos extremos en Brasil. Necesitamos más estudios como este para identificar las regiones más vulnerables a los cambios climáticos en el país, y para mostrarles esto a los gobernantes, para poder así implementar políticas públicas orientadas hacia la prevención de futuros desastres”, explica.

La FAPESP apoyó este trabajo mediante becas otorgadas a Dal’Agnol (19/21662-8), Carolina Barnez Gramcianinov (20/01416-0) y Márcia Marques (19/17304-9). 

Puede leerse el artículo intitulado Extreme rainfall and its impacts in the Brazilian Minas Gerais state in January 2020: Can we blame climate change? en el siguiente enlace: rmets.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/cli2.15.

 

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