Los afrodescendientes tienen más dificultades para hallar donantes de médula ósea en Brasil | AGÊNCIA FAPESP

Los afrodescendientes tienen más dificultades para hallar donantes de médula ósea en Brasil Es una conclusión que surge de un estudio publicado en la revista Frontiers in Immunology. Según sus autores, esta situación obedece a la alta heterogeneidad genética de las personas negras y a su baja representatividad en el registro nacional de donaciones (imagen: Arek Socha/Pixabay)

Los afrodescendientes tienen más dificultades para hallar donantes de médula ósea en Brasil

28 de enero de 2021

Por Karina Ninni  |  Agência FAPESP – Un equipo multidisciplinario de científicos vinculados a diversas instituciones de investigación brasileñas, entre ellas la Universidad de São Paulo (USP) y el Instituto Nacional del Cáncer, publicó un artículo en la revista Frontiers in Immunology en el cual comprueban que los afrodescendientes tienen menos oportunidades de encontrar donantes en el Registro Nacional de Donantes Voluntarios de Médula Ósea (REDOME) que las personas con ascendencia europea. 

Según dicho estudio, el hecho de poseer una ancestralidad genética mayoritariamente africana puede disminuir hasta un 60% las posibilidades de que una persona encuentre un donante. Y al tener copias africanas de los genes HLA, que deben ser compatibles con los del donante para hacer factible el trasplante, se llega una disminución del 75%.

De este modo, a medida que la ancestralidad africana aumenta, disminuyen las chances de que una persona encuentre alguna compatibilidad donante en el REDOME, que ocupa el tercer lugar entre los bancos de médulas óseas del mundo, con más de 5 millones de donantes voluntarios registrados. Este trabajo también aborda el tema de la baja correlación entre la autoidentificación, de acuerdo con las categorías del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), y la precisión de la ancestralidad genética que la misma preconiza, ya que la clasificación del IBGE explica tan solo una pequeña parte de la ancestralidad genética de las personas.

“La clasificación es imprecisa en lo atinente al pronóstico de los genes importantes para el trasplante, que son los genes de función inmunológica, y es a través de ella que se caracteriza a las personas en el REDOME, pues estas contestan un cuestionario al registrarse como donantes. Una persona puede ser africana o europea en los genes de función inmunológica, pero la capacidad de pronóstico de ello es muy baja con los identificadores ‘negro’ o ‘blanco’ o ‘pardo’”, resume Diogo Meyer, docente de la USP, quien trabaja con genética de poblaciones y coordina el estudio. En el referido trabajo se arriba a la conclusión de que las personas autoidentificadas como “negras” y “pardas” poseen hasta un 57% menos oportunidades de encontrar donantes que aquellas que se identifican como “blancas”.

Los genes de función inmunológica denominados HLA (Human Leucocyte Antigen) se unen a los antígenos, que son pequeños fragmentos de residuos del propio metabolismo celular o fragmentos de un patógeno que invadió el organismo. Los receptores de linfocitos T (células con funciones inmunológicas) poseen la capacidad de distinguir antígenos que son productos del propio organismo con respecto a aquellos que no lo son. Cuando las moléculas de HLA se unen a un antígeno no reconocido, se activan respuestas inmunes. De este modo, una combinación perfecta de HLA entre receptores y donantes resulta crítica para el éxito de un trasplante de células madre, so pena de que se produzca un rechazo.

En el caso de los afrodescendientes, la dificultad de hallar donantes compatibles no tiene que ver únicamente con su baja representatividad en el REDOME, lo que es una realidad, ni con las imprecisiones de las categorías étnicas a través de las cuales se divide a las personas en el IBGE (y se las recluta en el REDOME), lo que también es cierto. Las personas con ascendencia africana son más diversas y heterogéneas genéticamente que las no africanas, lo que dificulta desde el vamos el hallazgo de donantes, pues disminuyen las chances de que dos africanos sin parentesco cercano tengan HLA idénticos. Esto sucede debido a las migraciones humanas que partieron de África. En ese periplo, según explica Meyer, las personas que migraban cargaban solamente una parte de la variabilidad preexistente.

En el artículo, cuya primera autora es la bióloga y posdoctoranda en la USP Kelly Nunes, se afirma que la disminución más intensa de las chances de encontrar un donante (75%) está asociada a la existencia de una zona del MHC (el complejo mayor de histocompatibilidad) de ascendencia exclusivamente africana. El MHC es una región densa en genes que contiene los genes HLA, que deben ser idénticos entre el donante y paciente para que el trasplante tenga posibilidades de éxito.

“El hecho de autoidentificarse como ‘negra’ se erige como un predictor de que la persona posee una ancestralidad genética africana en su genoma, incluso en los genes de función inmunológica, que son los relevantes para el trasplante. Pero esto no constituye una regla rígida, sobre todo en un país como Brasil, de intenso mestizaje, donde no es raro que una persona que se autoidentifica como ‘negra’ tenga ancestralidad europea en genes HLA y viceversa. Tan es así que, comúnmente, en el REDOME, los donantes para los pacientes africanos pueden autoidentificarse como ‘blancos’. “Así y todo, a medida que vamos examinando a los pacientes genéticamente más africanos, va aumentando la proporción de donantes que son negros.”

Meyer insiste en que estos resultados no significan que una persona negra no tiene chances de encontrar donantes en el REDOME. “Nuestro objetivo consistió en comparar las posibilidades de hallar donantes compatibles para personas con distintas ancestralidades. En el caso real de un trasplante, se hace necesaria una tipificación de HLA más precisa, sin contar que el donante debe de estar en buenas condiciones de salud, y que debe analizarse su genotipo con mayor precisión para asegurarse la compatibilidad perfecta. Cada etapa disminuye las chances de que el trasplante se concrete.”

Este trabajo contó con el apoyo de la FAPESP mediante una Ayuda de Investigación Regular y una beca posdoctoral en Brasil. 

Combinaciones de cromosomas

Según el científico, quedan interrogantes abiertos aún. “Algo que no sabemos todavía es si lo que dificulta la tarea de los afrodescendientes a la hora de encontrar donantes es el hecho de que las personas portan cromosomas africanos o el hecho de cargar una mezcla de uno africano con un europeo. Porque es posible suponer que quizá la parte europea y la parte africana se encuentren allí representadas, quizá no sean tan ‘inéditas’ en el REDOME. Pero ambas juntas, en combinación, pueden ser más raras. Y estas combinaciones posibles pueden llegar a ser miles.”

De acuerdo con el investigador, el equipo aún no logra responder exactamente en qué medida la mezcla y el grado de ancestralidad africana dificultan la busca de un donante. “Esas dos cosas son un tanto distintas. Lo que sabemos es que, en promedio, las personas que poseen genes HLA africanos tienden a tener más dificultades que las de origen europeo. Pero resta dilucidar se existen combinaciones de cromosomas europeos y africanos que también pueden dificultar el proceso de hallazgo de un donante.”

Aparte de ello, en Brasil el término “africanos” se refiere a una mezcla de personas de regiones muy distintas de África. “Es posible que estemos trabajando con genotipos que solo existen en Brasil, una mezcla de ancestralidades oriundas de distintos lugares del continente africano. Pero todo esto dependerá de lo que está representado en el REDOME, pues no hemos caracterizado el repositorio desde el punto de vista genético. Contamos solamente con las etiquetas ‘negro’, ‘blanco’ o ‘pardo’.”

Metodología y muestreo

El grupo, integrado por científicos de las áreas de salud humana, biología, estadística y computación, utilizó como muestro dos cohortes brasileñas. De la primera (Recipient Epidemiology and Donor Evaluation - Brazil Sickle Cell Disease, o REDS-III Brazil SCD), seleccionó a 2.703 individuos portadores de anemia falciforme reclutados en cuatro centros de referencia: la Fundación Hemominas (Belo Horizonte, Juiz de Fora y Montes Claros), la Fundación Hemope (Recife), la Fundación Hemorio (Río de Janeiro) y el Instituto del Niño del Hospital de Clínicas (Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo). De la segunda, oriunda del EPIGEN-Brasil, una gran iniciativa latinoamericana de genómica poblacional y epidemiología genética, incluyó a 5.334 individuos de las ciudades Salvador (Bahía), Bambuí (Minas Gerais) y Pelotas (Rio Grande do Sul).

“La muestra no estaba compuesta por personas que se encontraban en la lista de espera de trasplantes de médula ósea. Fue una muestra conveniente al respecto de la cual conocíamos la ancestralidad”. Pero en el caso de la porción del muestreo portadora de anemia falciforme, es posible que los resultados anticipen situaciones futuras. “La enfermedad ocurre mayoritariamente entre afrodescendientes y existe la perspectiva de que se la trate mediante trasplantes de médula ósea. Por ende, son personas que, en el futuro, quizá se beneficien con este tipo de intervención.”

Para conocer el HLA de un muestreo de más de 8 mil personas sin hacer el análisis de laboratorio del genotipo de cada una (un proceso caro), el equipo echó mano de la predicción, es decir, el empleo de una variable para prever otra. “La estructura de nuestro genoma permite efectuar predicciones; la mutación que está en una posición del genoma puede prever otra, pues transmitimos nuestro material genético en forma de fragmentos de cromosomas. Esos fragmentos se recombinan, pero eso no sucede como en una licuadora: existe allí una cierta lógica, que permitió que estadísticos y genetistas desarrollaran un algoritmo con miras prever el HLA de las personas con base en mutaciones que están en los alrededores físicos del HLA.”

En tanto, para inferir la ancestralidad genética de los brasileños, el equipo se valió de distintos softwares que emplean información referente a la frecuencia en que se manifiestan las variantes genéticas en las poblaciones que dieron origen a la población brasileña.

Los próximos pasos

De acuerdo con el equipo, los resultados dan asidero a la idea de que, si el REDOME aspira a ser representativo y asegurarles a los afrodescendientes el mismo acceso que a los blancos, urge que cuente con más donantes de origen africano. “Pero es muy probable que para que los afrodescendientes encuentren tantos donantes compatibles como lo no afrodescendientes será necesario contar con una proporción mayor de africanos en el REDOME que aquella que se observa en la población brasileña, ya que son más ‘exigentes’ en el sentido de muestreo.”

Ahora, el equipo pretende investigar si la dificultad para que los afrodescendientes encuentren donantes se explica por el hecho de que los cromosomas africanos son más raros en el REDOME o porque el mestizaje con los blancos crea combinaciones difíciles de localizarse. “También queremos llevar a cabo un estudio evolutivo y cuantitativo para ver cómo es el parentesco en términos de MHC en distintas regiones del mundo: es decir, saber cuán más emparentados son dos europeos en promedio uno con otro que dos africanos”, adelanta.

 

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