Las personas vacunadas pueden infectarse y transmitir la variante alfa del nuevo coronavirus | AGÊNCIA FAPESP

Las personas vacunadas pueden infectarse y transmitir la variante alfa del nuevo coronavirus Los brotes constatados en dos geriátricos del estado de São Paulo, en Brasil, muestran que aun quienes están inmunizados con una dosis de la vacuna de AstraZeneca o con dos dosis de la vacuna CoronaVac pueden contaminar a otros individuos. Los casos fueron asintomáticos o leves y no requirieron internación, pero muestran la urgencia de implementar una vacunación rápida, aparte de alertar en lo que hace a mantener el distanciamiento social y el uso de mascarillas incluso entre los ya vacunados (imagen: CDC/Wikipedia)

Las personas vacunadas pueden infectarse y transmitir la variante alfa del nuevo coronavirus

05 de agosto de 2021

André Julião | Agência FAPESP – Dos brotes de transmisión de la variante alfa del nuevo coronavirus muestran que incluso las personas vacunadas pueden transmitir el virus y desarrollar el COVID-19, aunque la vacunación previene contra los casos graves. Esta conclusión surge de la secuenciación genética de las cepas que contaminaron a residentes y al personal de dos centros residenciales geriátricos de la localidad de Campinas, en el interior del estado de São Paulo, Brasil. A los infectados, con edad promedio superior a los 70 años, se les había aplicado una dosis de la vacuna de AstraZeneca o las dos de la vacuna CoronaVac. Se registró una sola muerte, de una persona de 84 años con la enfermedad de Alzheimer.

El estudio, apoyado por la FAPESP, salió publicado en la plataforma Preprints with The Lancet, aún sin revisión por pares. “Estos resultados muestran que las personas que están vacunadas pueden infectarse con la variante alfa e, independientemente de padecer o no la enfermedad, pueden transmitir el virus a quienes aún no han sido vacunados. Esto resulta preocupante, pues puede generar un cuello de botella de selección hacia linajes que pueden volver a causar la enfermedad incluso entre personas vacunadas. Y muestra la importancia de mantener las medidas de distanciamiento social y de uso de mascarillas”, comenta José Luiz Proença Módena, docente del Instituto de Biología de la Universidad de Campinas (IB-Unicamp), quien coordinó esta investigación.

En un trabajo anterior, el grupo de científicos había demostrado que el suero de la sangre de pacientes vacunados con la vacuna CoronaVac creaba menos anticuerpos para la variante gamma (P.1) que para el linaje original del virus, lo cual indicaba, por ende, que los vacunados potencialmente podrían infectarse (lea más en: https://agencia.fapesp.br/35430/). 

Un estudio publicado en abril pasado por investigadores de la Universidad de Oxford muestra que la variante alfa puede infectar incluso a las personas inmunizadas con las vacunas de Pfizer y de AstraZeneca.

“Nuestro trabajo constituye uno de los primeros informes de una dinámica de transmisión de una variante de preocupación del SARS-CoV-2 entre personas vacunadas. Al mismo tiempo, lo es con una tasa de agravamiento de la enfermedad muy baja, mucho menor que la que esperaríamos en una población con un promedio tan alto de edad. Por ende, muestra el efecto protector de la vacunación para el desarrollo del COVID-19”, explica Proença Módena.

Así y todo, este estudio pone de relieve una dinámica de transmisión sostenida del virus. Los brotes se detuvieron habida cuenta del rápido diagnóstico y el inmediato aislamiento de los infectados, a cargo del Departamento de Monitoreo Sanitario de la Secretaría Municipal de Salud de Campinas. De este modo, solamente poco más de la mitad de las poblaciones estudiadas se infectaron.

Los investigadores midieron la carga viral entre las personas vacunadas infectadas en ambos centros, pero no se registraron diferencias significativas entre las dos vacunas. Asimismo, analizaron la cantidad de anticuerpos neutralizantes para la variante alfa entre los que testearon positivo.

“No encontramos una correlación del cuadro de la enfermedad con el título [la cantidad] de anticuerpos neutralizantes. Quienes tuvieron síntomas tenían más anticuerpos que los asintomáticos, probablemente como una respuesta a la infección y no a las vacunas. Esto quiere decir que la protección no necesariamente depende únicamente de los anticuerpos, sino también de otros componentes de la respuesta inmune inducida por la vacunación”, explica el investigador.

Casos leves y asintomáticos

La variante alfa, anteriormente llamada B.1.1.7, se detectó por primera vez en el Reino Unido en septiembre de 2020, y fue la responsable de la segunda ola de la pandemia en ese país y en otros de Europa. En Brasil, fue reportada por primera vez en diciembre de 2020 y su presencia se comprobó en más de diez estados.

En el estudio actual, se secuenciaron genomas del nuevo coronavirus de residentes y trabajadores de geriátricos de Campinas. La secuenciación tuvo el patrocinio del Centro Brasil-Reino Unido para el Descubrimiento, el Diagnóstico, la Genómica y la Epidemiología de Arbovirus (CADDE), que cuenta con el apoyo de la FAPESP. 

En uno de los brotes, en un convento de monjas retiradas, 15 de las 18 residentes y siete de los ocho empleados habían sido vacunados con una dosis de la vacuna ChAdOx1, desarrollada por la farmacéutica AstraZeneca en colaboración con la Universidad de Oxford. El promedio de edad era de 73 años. Fueron 16 casos registrados, la mitad clasificados como leves y la otra mitad como asintomáticos. No hubo casos moderados o severos y ninguno requirió hospitalización.

En otro residencial, un geriátrico para varones y mujeres, 32 de los 36 residentes y diez de los 16 empleados tenían aplicadas ambas dosis de la vacuna CoronaVac, del laboratorio SinoVac en asociación con el Instituto Butantan de São Paulo. En 18 de los 22 casos (el 75 %) el cuadro fue asintomático y, en los otros cuatro, leve. La edad promedio de los pacientes era de 77 años.

En ese mismo geriátrico, días antes de las extracciones de muestras para el estudio, un residente de 84 años portador de la enfermedad de Alzheimer exhibió síntomas de COVID-19, después confirmado, 21 días después de que se le aplicara la segunda dosis de la vacuna. Y murió al cabo de unos 20 días internado.

Los autores hacen hincapié en que este resultado apunta efectivamente una protección de las vacunas contra los cuadros graves de COVID-19, pero también que es necesario vacunar a la mayor parte de la población lo más pronto posible. Otro mensaje que deja es que las personas que ya están vacunadas deben seguir adoptando medidas no farmacológicas, tales como el uso de mascarillas y el distanciamiento social.

Puede leerse el artículo intitulado Clusters of SARS-CoV-2 lineage B.1.1.7 infection after vaccination with adenovirus-vectored and inactivated vaccines: a cohort study en el siguiente enlace: https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=3883263
 

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