Antonio Bianco es profesor de medicina de la Universidad de Chicago (foto: Daniel Antônio/Agência FAPESP)

Difusión del conocimiento
La Tercera Conferencia FAPESP 2024 abordó la formación de los médicos científicos en Estados Unidos
09-05-2024
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El desarrollo del tema estuvo a cargo de Antonio Bianco, docente de medicina de la Universidad de Chicago con varios premios por sus estudios sobre la glándula tiroides

Difusión del conocimiento
La Tercera Conferencia FAPESP 2024 abordó la formación de los médicos científicos en Estados Unidos

El desarrollo del tema estuvo a cargo de Antonio Bianco, docente de medicina de la Universidad de Chicago con varios premios por sus estudios sobre la glándula tiroides

09-05-2024
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Antonio Bianco es profesor de medicina de la Universidad de Chicago (foto: Daniel Antônio/Agência FAPESP)

 

Por José Tadeu Arantes  |  Agência FAPESP – La formación de médicos científicos capaces de realizar investigaciones de laboratorio y traducir sus descubrimientos en tratamientos efectivos destinados a los pacientes se ha convertido en un componente sumamente importante en la estructuración de sistemas de salud consistentes. En Estados Unidos, país que es líder mundial en investigación médica, los National Institutes of Health (NIH), que conforman la principal agencia gubernamental de financiación de la investigación en biomedicina y salud pública del país, desembolsan anualmente casi 500 millones de dólares en becas que apuntan a ese objetivo.

El sistema es altamente selectivo y, para alcanzar la meta, la persona debe superar varias barreras. El médico científico y escritor Antonio Bianco realizó una exposición detallada sobre el tema durante la Tercera Conferencia FAPESP 2024: “Physician-scientists: Bridging the gap between bench and bedside” [Médicos científicos: para llenar la laguna existente entre los bancos de los laboratorios y las camas hospitalarias]. Bianco es profesor de medicina de la Universidad de Chicago, en Estados Unidos, y posee varios premios por sus estudios sobre la glándula tiroides.

El Medical Scientist Training Program (MSTP) –un programa de capacitación de médicos científicos de los NIH– se les ofrece a alrededor de 50 escuelas de medicina de Estados Unidos, concentradas fundamentalmente en la costa este del país. Y se destina principalmente a tres modalidades de apoyo: Beca de MD (Doctor of Medicine), Beca de PhD (Doctor of Philosophy) y un tipo de ayuda denominada K-Award (Career Development Award, Premio al Desarrollo de la Carrera). Cabe destacar que, pese a ser tan grande, el desembolso de casi 500 millones de dólares en el MSTP representa solamente un 1 % del gigantesco presupuesto de los NIH, que es del orden de los 50.000 millones de dólares.

El camino que el aspirante a médico científico debe recorrer es largo y lleno de cuellos de botella. “Tras cuatro años de College [un tipo de institución educativa terciaria para la cual no existe equivalente directo en Brasil], el estudiante debe entrar en la facultad de medicina, con una duración de otros cuatro años. Luego viene el período de residencia médica, que, dependiendo de la especialidad, puede extenderse de uno a cuatro años. Y luego el Fellowship, un programa de especialización con una duración de dos a tres años”, describió Bianco. Con todo esto, la persona obtiene su diploma de medicina y está entonces considerada apta para ejercer la clínica. Pero la posibilidad de hacer investigación científica aún se encuentra lejos.

La manera más convencional para lograrlo consiste en postularse para obtener una beca de MD-PhD tras culminar el segundo año de la facultad. De lograrla, el estudiante debe interrumpir su carrera de grado durante unos cuatro años para dedicarse íntegramente al MD-PhD. Bianco informó que, a diferencia del doctorado en Brasil, el PhD se lleva adelante en un área básica, como bioquímica, biología molecular, biología celular, etc. No existe en Estados Unidos PhD en áreas especializadas como la endocrinología o la oncología, por ejemplo. “La idea que dio origen a esto consistía precisamente en unir la ciencia básica con la ciencia clínica. Por eso a los alumnos se los entrena para ser realmente científicos básicos, de laboratorio, que operan con conceptos fundamentales”, dijo.

Tras defender la tesis y obtener su título, el estudiante regresa a la facultad con el objetivo de culminar la carrera y hacer la residencia y el fellowship. Alternativamente, el postulante puede buscar su habilitación como médico científico tras concluir toda la formación clínica. Para ello los NIH ofrecen otro mecanismo, que es el K-Award.

El hecho de que el Medical Scientist Training Program contemple únicamente a 50 programas de MD-PhD no significa que estos sean los únicos existentes en Estados Unidos. Hay probablemente otros 50 programas que son financiados por las propias facultades. “Pero el MSTP es sumamente importante, no solamente por el reconocimiento que el sello de los NIH le otorga al programa, sino también por el aporte de dinero que le llegan a las facultades”, ponderó Bianco.

El investigador se preguntó: ¿por qué las facultades desean tener programas de MD-PhD, pese a los gastos eventualmente implicados? Y contestó: “Porque como regla, los mejores alumnos son los que se inscriben en esos programas. Son alumnos que a menudo, antes incluso de ingresar a la facultad de medicina, ya han trabajado en algún laboratorio”. Las facultades tienen interés en atraer a esos alumnos, que les aportan prestigio a las instituciones.

Pero el título de PhD todavía no es el fin del camino. Una vez graduado, con PhD, residencia y fellowship, el interesado en trabajar en las facultades, hospitales académicos e instituciones de este tipo debe transformarse efectivamente en médico científico. Para ello deberá remitir un proyecto de investigación a ciertas fundaciones o a los NIH. Y entonces surge un importante cuello de botella. “Para obtener un grant [una ayuda], la persona ha de presentar ‘resultados preliminares’. Por eso ese aluno, que recién se ha graduado, deberá salir en busca de alguna facultad que le dé tiempo y dinero para que pueda obtener esos ‘resultados preliminares’. Y esto puede extenderse por otros dos o tres años. Esta es la gran barrera en la formación de los médicos científicos”, comentó Bianco.

El investigador informó que, tras obtener sus “resultados preliminares”, la mayoría de los MD-PhD obtiene grants de los NIH. Pero solamente el 14 % logra mantenerlos en el transcurso del tiempo. La ayuda de los NIH es el boleto para obtener empleos en alguna institución. “Los grants son sumamente importantes para proteger el tiempo del investigador, que, de lo contrario, tendría que dedicar cada vez más horas a la actividad clínica, comprometiendo su investigación. Ésta era la idea que llevó a la creación de este sistema hace más de cien años”, sostuvo.

Este sistema adquirió expresión en 1903, cuando el magnate John Davison Rockefeller (1839-1937), el primer multimillonario de la historia, fue convencido por un asistente a efectuar una gran donación para crear una institución de investigación médica sin actividad clínica. El fisiólogo Samuel Meltzer (1851-1920), fue invitado a dirigir esa institución. Nacido en Lituania, hijo de un rabino, Meltzer estudió medicina en Alemania antes de inmigrar a Nueva York. Bajo su dirección, se fundó la American Society for Clinical Investigation, que cumplió un rol fundamental en la modernización de la medicina y que existe hasta los días actuales. En su conferencia, Bianco describió en detalle este proceso, relacionándolo con un contexto global de acelerada transformación.

Antonio Bianco obtuvo su doctorado en medicina por la Facultad de Medicina del Hospital Santa Casa de São Paulo, en Brasil, y su doctorado en fisiología humana por el Instituto de Ciencias Biomédicas de la Universidad de São Paulo (ICB-USP). En Estados Unidos, ocupó diversos cargos académicos y administrativos y fue presidente de la American Thyroid Association en 2016. En la actualidad dirige un laboratorio financiado por los NIH. Y recientemente publicó el libro intitulado Rethinking Hypothyroidism: Why Treatment Must Change and What Patients Can Do, en el cual critica los abordajes tradicionales en el tratamiento del hipotiroidismo.

Durante la Tercera Conferencia FAPESP, fue presentado por Rui Monteiro de Barros Maciel, docente emérito de la Universidad Federal de São Paulo (EPM-Unifesp). El evento contó la participación en carácter de moderador de Carlos Alfredo Joly, profesor emérito de la Universidad de Campinas (Unicamp).

Puede accederse a la conferencia completa en el siguiente enlace: www.youtube.com/watch?v=MOrnfLh1wHU.

 

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