La caída de árboles durante las sequías en São Paulo está relacionada con su manejo inadecuado | AGÊNCIA FAPESP

La caída de árboles durante las sequías en São Paulo está relacionada con su manejo inadecuado Esta conclusión aparece en la revista Trees, Structure and Function y se basa en el estudio de 7.000 casos registrados en el transcurso de tres años en la capital paulista, en Brasil. Durante la estación lluviosa, la pérdida de la vegetación en las calles de la megalópolis se ve afectada fundamentalmente por factores climáticos tales como las lluvias, la temperatura y las ráfagas de viento (foto: División de Arborización Urbana de la Secretaría Municipal Verde y de Medio Ambiente)

La caída de árboles durante las sequías en São Paulo está relacionada con su manejo inadecuado

12 de agosto de 2021

Luciana Constantino | Agência FAPESP – En la ciudad de São Paulo, en Brasil, la más grande y la más populosa de Latinoamérica, se registran diariamente caídas de árboles, que se concentran durante los meses de lluvias, y que son provocadas fundamentalmente por los efectos de la temperatura, las ráfagas de viento y las precipitaciones. Sin embargo, durante el período seco, esos incidentes no tienen relación directa con los efectos climáticos, sino con la falta de manejo y de condiciones adecuadas para la supervivencia de la vegetación en las calles.

Estas constataciones aparecen en un estudio publicado por un grupo de investigadores brasileños en la edición especial Urban Trees de la revista científica Trees, Structure and Function. La referida investigación contó con el apoyo de la FAPESP através de dos proyectos (19/08783-0 y 20/09251-0).

Los científicos analizaron por primera vez datos diarios de caídas de árboles en la ciudad y registraron alrededor de 7.000 episodios a lo largo de tres años. En otras palabras: São Paulo perdió el 1 % de sus árboles callejeros durante ese lapso de tiempo, lo que representa un promedio de poco más de 6,2 caídas diarias. La mayor concentración de casos se concretó el día 29 de diciembre de 2014, cuando se registraron 337 caídas en 24 horas en el municipio, que llevaron al inédito cierre del Parque Ibirapuera como consecuencia del tumbo de árboles provocado por la lluvia.

Los árboles, considerados piezas claves en el proceso de recuperación de la calidad ambiental en los grandes centros urbanos, cumplen un importante papel, y no solamente en el secuestro de carbono, al ayudar a mitigar los efectos del calentamiento global y de la polución del aire, sino que también contribuyen a reducir los impactos negativos de las inundaciones y los anegamientos, ya sea por la vía el aumento del área de suelo más permeable o por su capacidad de interceptar parte del volumen de las lluvias, disminuyendo así la velocidad y la cantidad de aguas que se escurren superficialmente.

“De los 652 mil árboles existentes en las calles de São Paulo, 7.034 se cayeron entre 2013 y 2016. Los análisis revelaron que las caídas son impulsadas por la temperatura, las precipitaciones y las ráfagas de viento, y estos dos últimos factores pueden generar efectos retroactivos, al provocar el vuelco de las especies los días posteriores al registro de un evento climático. Con todo, tales asociaciones con el clima no se observaron durante la estación seca, pese a que se registró la presencia de árboles caídos durante ese período, lo cual confirma los problemas de manejo y la existencia de condiciones inadecuadas”, resumen los investigadores en el artículo.

Los datos utilizados en el estudio se obtuvieron en el Centro de Gestión de Emergencias de la Municipalidad de São Paulo. No obstante, no existe información acerca de la localización exacta de los casos. Los investigadores efectuaron un análisis de la relación entre el clima y la caída diaria de árboles en el municipio, evaluando no solamente el efecto inmediato, sino también el impacto de las lluvias y los vientos algunos días después de los registros.

“Cuando el volumen de lluvias es grande, los árboles retienen mucha más agua, cosa que aumenta su peso. Agréguesele a esto el hecho de que grandes cantidades de agua en el suelo reducen el rozamiento con las raíces, con lo cual aumentan las probabilidades de caída. Con todo, si la tierra está muy anegada, el aumento del peso del suelo compensa la pérdida de rozamiento y los árboles pueden no caerse en el momento de la lluvia. A medida que va secándose, el peso del suelo disminuye, sin que aumente el rozamiento, y los árboles pueden entonces caerse”, explica Giuliano Locosselli, investigador del Instituto de Botánica y coautor del artículo.

Este trabajo contó también con la participación del profesor Marcos Silveira Buckeridge, del Instituto de Biociencias de la Universidad de São Paulo (IB-USP), y de la ingeniera agrónoma Priscilla Cerqueira, directora de la División de Arborización Urbana de la Secretaria Municipal Verde y de Medio Ambiente.

Según Locosselli, estos resultados muestran que el efecto del clima se concentra durante la estación lluviosa. “En la estación seca, existen árboles que se caen sin causa climática aparente. Esto constituye una señal indicativa de que padecen debido a la falta de cuidado y a los problemas estructurales que existen desde hace ya algún tiempo”, afirma en entrevista concedida a Agência FAPESP.

Entre estos problemas, el investigador apunta hacia las podas realizadas de manera incorrecta, con efectos sobre la estructura y el equilibrio de los árboles, a las aceras que estrangulan y dificultan el desarrollo de las raíces y a la falta de espacio para el crecimiento de las especies, por ejemplo.

“Los árboles con una gestión deficiente son vulnerables y pueden caer, aun sin ninguna causa climática aparente. En tanto, la vegetación senescente (en proceso de envejecimiento) puede caerse debido a su escasa capacidad de fotosíntesis, de arraigo y de crecimiento, y a su poca resistencia a la acción de los patógenos, que aprovechan las condiciones del clima urbano para su reproducción y su desarrollo. Por ende, no resulta extraño encontrar árboles en malas condiciones que pueden caerse sin razones aparentes”, escriben los investigadores.

Para Cerqueira, uno de los resultados importantes de este trabajo consistió en apuntar el papel del efecto tardío de las lluvias y las ráfagas de viento en las caídas. “Quienes están en la primera línea de acción de la municipalidad y siguen de cerca la situación en el día a día saben que existen registros de caídas durante todo el año, pero considerábamos que el período seco se ubicaba dentro de la normalidad. Es importante que el resultado de este estudio apunte ese efecto tardío de las condiciones climáticas. Ahora debemos que pensar en acciones que han de implementarse inmediatamente después de los días de lluvias fuertes y de vientos para minimizar los riesgos de caídas y, en caso de que se concreten, estar preparados para actuar”, dice la directora de la División de Arborización Urbana.

En la investigación no se evaluó el impacto directo de la edad ni de la polución ambiental sobre la salud de los árboles. Con todo, Locosselli afirma que el hecho de que una gran cantidad de ejemplares en São Paulo se hayan plantado en las décadas de 1950 y 1960 contribuye para la vulnerabilidad y la probabilidad de que se produzcan caídas.

En tanto, con relación a la polución del aire, un artículo publicado en 2019, que contó también con la participación del investigador, apuntó que los contaminantes atmosféricos restringen el desarrollo de tipuanas, tipas o palos rosa (Tipuana tipu), una de las especies más comunes en la capital paulista, interfiriendo en los servicios ambientales que estos árboles brindan (lea más en: agencia.fapesp.br/30565/).

Sugerencias

En el estudio se consigna que entre las acciones necesarias para preservar los árboles de las calles de São Paulo se encuentra la implementación de planes de manejo para el plantío que tengan en cuenta la biología de las distintas especies, su resiliencia a las condiciones climáticas extremas y las características de la infraestructura local.
Se sugiere también la instauración de programas de monitoreo de las condiciones de los árboles con base en indicadores y la elaboración de proyectos educativos para que las decisiones las tomen las autoridades con el apoyo de la población, y con base en datos técnicos y científicos.

La Municipalidad de São Paulo tiene la incumbencia legal del manejo de los árboles de las calles, lo que comprende el plantío, la garantía de la salud fitosanitaria, la poda y el reemplazo en los casos necesarios. De acuerdo con la Ordenanza Municipal 10.365/87, el manejo de los árboles en las calles está a cargo de empresas contratistas bajo el mando del poder público. La compañía de electricidad también está habilitada para adaptar las copas de los árboles a la presencia de los cables de energía.

Según Cerqueira, la Alcaldía de São Paulo presentó en septiembre de 2020 el Plan Municipal de Arborización Urbana, un instrumento que “define la planificación y la gestión de la arborización en el municipio para los próximos 20 años con la mira puesta en el aumento de la resiliencia de la ciudad a los cambios climáticos, en la cualificación del paisaje y en la satisfacción de la población”.

“Varios puntos destacados en el estudio con relación a los aspectos del manejo y del plantío convergen con los problemas que se diagnostican en el Plan Municipal. Por cada uno de ellos, el documento municipal detalla los programas y las acciones previstas para los próximos años”, explica la directora de la División de Arborización Urbana.

En el lapso de cinco años, cuando el plan pasará por la primera revisión, existen acciones prioritarias, tales como la elaboración de un protocolo de análisis de riesgo de caídas y un proyecto de emergencia destinado al manejo, que incluye la revisión de los planes contratados con las empresas tercerizadas y del convenio municipal con la compañía concesionaria de energía eléctrica para intentar disminuir la cantidad de podas, evitando así la acumulación de daños en los árboles.

“La población está más atenta a la arborización y ha venido participando cada vez más. Cuando se cae un árbol, fundamentalmente después de las lluvias, el aumento de los llamados telefónicos es considerable. Pretendemos perfeccionar el material técnico destinado a la población”, dice Cerqueira.

Con más de 12 millones de habitantes, São Paulo posee un área de 1.521 kilómetros cuadrados y clima subtropical. Alrededor del 75 % de las calles de la ciudad cuenta con árboles de diversas especies autóctonas, lo que incluye a algunas del Bosque Atlántico, y también exóticas; pero se encuentran concentrados en los barrios centrales. La ampliación de los barrios con arborización también constituye uno de los enfoques del Plan Municipal.

Los próximos pasos

Locosselli afirmó que ya ha puesto en marcha un nuevo trabajo con Cerqueira y otros colegas, en el cual están analizando datos disponibles a partir de 2012 referentes a 30 mil árboles de la ciudad de São Paulo, y geolocalizados.

“Ahora estudiaremos el lugar de cada árbol para entender de qué manera ambiente y el entorno influyen sobre las caídas. Son 19 variables que contemplan la polución atmosférica, el ancho y la inclinación de las veredas, las características climáticas y la altura de las edificaciones, por ejemplo. Para el segundo semestre estará listo”, añade.
Puede leerse el artículo intitulado Climate drivers of tree fall on the streets of São Paulo, Brazil, de los investigadores Giuliano Maselli Locosselli, Augusto Akio Lucchezi Miyahara, Priscilla Cerqueira y Marcos Silveira Buckeridge, en el siguiente enlace: https://link.springer.com/article/10.1007/s00468-021-02145-4.

  Republicar
 

Republicar

Agência FAPESP licencia sus noticias y otros tipos de materiales vía Creative Commons CC-BY-NC-ND, para que se los pueda reproducir gratuitamente y de manera sencilla en otros medios de comunicación digitales o impresos. Debe adjudicarse la autoría (el nombre del reportero), como así también la fuente (Agência FAPESP). El uso del botón HTML permite contemplar estas normas, cuyos detalles pueden leerse en la Política de Reproducción Digital de Agência FAPESP.


Los temas más populares