La acción humana amplía la incidencia del hantavirus | AGÊNCIA FAPESP

La acción humana amplía la incidencia del hantavirus Un estudio muestra que factores tales como el desmonte y el aumento de la temperatura están asociados con la prevalencia de hantavirosis. Investigadores elaboran un mapa de riesgo que puede ayudar en el combate contra la enfermedad (foto: Oligoryzomys nigripes/ Erica Carmo)

La acción humana amplía la incidencia del hantavirus

12 de enero de 2017

Por Peter Moon  |  Agência FAPESP – El hantavirus, uno de los más temidos virus emergentes, es el agente causal de un síndrome pulmonar mortal para el cual no existe ni vacuna ni tratamiento. Su letalidad es alta: asciende al 41% en Brasil.

Los huéspedes del hantavirus son pequeños roedores que viven en áreas naturales y en el campo. Y fueron los responsables de la propagación de la enfermedad en Brasil. La transmisión de la misma se produce a través del contacto con partículas volatilizadas del virus que se encuentran presentes en la saliva, en la orina y en los excrementos de los roedores.

La emergencia epidemiológica del hantavirus en Brasil derivó en un estudio cuyos resultados salieron publicados en la revista PLoS One. Este trabajo aporta las primeras evidencias de factores sociales, ecológicos y climáticos asociados con la incidencia del síndrome pulmonar por hantavirus en la América tropical. Esta investigación está coordinada por Jean Paul Metzger, profesor titular del Instituto de Biociencias de la Universidad de São Paulo, y por su doctoranda Paula Prist, y forma parte del Proyecto Temático intitulado "Proyecto interfaz: relaciones entre la estructura del paisaje, los procesos ecológicos, la biodiversidad y los servicios ecosistémicos", del programa BIOTA-FAPESP.

“Pretendíamos detectar qué variables socioambientales están relacionadas con la enfermedad, e intentar determinar cuáles serían las condiciones de riesgo de infección”, dijo Metzger.

Hasta este momento, se han identificado ocho variantes del hantavirus en Brasil. También son ocho las especies de roedores que constituyen los reservorios naturales del virus en el país. Tres de dichas especies son responsables de la mayor cantidad de casos: el ratón cavador norteño (Necromys lasiurus) en la zona de sabana o Cerrado del nordeste de São Paulo, la rata pigmea de patas negras (Oligoryzomys nigripes) en el Bosque Atlántico paulista, y el ratón Akodon montensis en el estado de Paraná.

Además de en São Paulo, entre 1993 y 2012 se registraron casos en Paraná, en el Cerrado, en Rondônia, en la Amazonia y en el estado de Maranhão. Durante dicho período, fueron 1.537 casos registrados, de los cuales 207 en el estado de São Paulo. Estos datos corresponden al Centro de Vigilancia Epidemiológica paulista.

En São Paulo, los casos de la enfermedad se dividen entre los que ocurrieron en el Cerrado (57) o los que surgieron en el Bosque Atlántico (150). En el Cerrado, la incidencia se circunscribe a las áreas agrícolas, pues el N. lasiurus es un animal que vive en áreas abiertas, tales como campos agrícolas, y se alimenta de los restos de los cultivos. En tanto, en el Bosque Atlántico, la incidencia está relacionada con las áreas más fragmentadas.

“El estudio consistió en cuantificar las asociaciones entre la incidencia del síndrome pulmonar por hantavirus en São Paulo entre 1993 y 2012 con variables climáticas (precipitación anual, temperatura media anual), con la estructura del paisaje (proporción de cobertura forestal nativa, cantidad de fragmentos forestales, proporción de área plantada con caña de azúcar) y con factores sociales tales como el Índice de Desarrollo Humano de cada ciudad y el total de trabajadores rurales varones de más de 14 años”, explicó Metzger.

Los investigadores emplearon modelos estadísticos para analizar datos de la incidencia de la enfermedad en el estado de São Paulo y las variables estudiadas. Con base en estos datos, se construyeron modelos para los dos principales biomas del estado: el Cerrado y el Bosque Atlántico.

Un resultado importante del estudio indica que la extensión de las plantaciones de caña de azúcar se mostró como el factor más importante a la hora de estimar la infección por hantavirus, y que esa relación se observa tanto en el Cerrado como en el Bosque Atlántico.

Desde el punto de vista ecológico, los investigadores señalan que el aumento de la cantidad de casos puede ocurrir en función del desmonte y de la expansión de ese cultivo.

“Cuando se talan áreas de bosques, las especies de roedores expertas en sobrevivir en dichos ambientes tienden a desaparecer”, dijo Prist. “En su lugar entran las especies generalistas, roedores capaces de sobrevivir en diversos ambientes. Los roedores que transmiten el hantavirus se encajan en esta categoría.”

Los efectos de la transmisión de la enfermedad en escenarios climáticos futuros

Los investigadores se sorprendieron con los resultados del análisis de la transmisión del hantavirus desde el punto de vista climático. “Cuando analizamos los datos recabados, previendo el riesgo de transmisión de la enfermedad en escenarios futuros, tanto de clima como de expansión de la caña de azúcar, nos percatamos de que los cambios climáticos desempeñan un papel mucho más significativo en la propagación de la enfermedad”, dijo Metzger.

“Cuanto más alta fue la temperatura media en los municipios afectados, nuestro análisis indicó que mayor es el riesgo de transmisión de la enfermedad”, dijo el investigador, quien trabaja en la Plataforma Intergubernamental de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES) en diagnósticos temáticos de modelos y escenarios, degradación y restauración, como así también en el diagnóstico regional de América.

Metzger y sus pares estudiaron escenarios de cambios climáticos definidos por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) y calcularon que en un escenario más pesimista, la cantidad de trabajadores rurales varones con edades superiores a los 14 años que podrían morir como consecuencia de hantavirosis podría elevarse un 34% con relación a las cifras actuales.

“Este aumento es un promedio para todo el estado de São Paulo. En algunos municipios, la expansión de la gravedad del problema puede ser mayor”, dijo Prist.

“Elaboramos un mapa de riesgo que puede utilizarse para la adopción de medidas preventivas y para la optimización de los recursos que ayuden a evitar la propagación de la enfermedad, especialmente en los municipios que muestran índices de infección entre medianos y altos”, dijo Metzger.

El primer brote de hantavirosis registrado en el mundo se produjo durante la Guerra de Corea (1950-53), cuando alrededor de tres mil soldados de las Naciones Unidas fueron afectados, víctimas entonces de una misteriosa fiebre hemorrágica, en la región del río Hantan; de allí el nombre del virus. Posteriormente se supo que ese agente habría infectado a alrededor de 12 mil soldados japoneses en la invasión de Manchuria, en la década de 1930.

El virus fue aislado recién en 1977. En 1993, se produjo un brote en Estados Unidos. Ese mismo año se registraron los primeros casos en Brasil, cuando tres hermanos, trabajadores rurales, se enfermaron en Juquitiba (interior de São Paulo); dos de ellos murieron.

Puede leerse el artículo intitulado Landscape, Environmental and Social Predictors of Hantavirus Risk in São Paulo, Brazil (doi:10.1371/journal.pone.0163459), de Prist PR, Uriarte M, Tambosi LR, Prado A, Pardini R, D’Andrea PS y Metzger JP, en el siguiente enlace: journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0163459

 

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