Es un estudio en que se puso a prueba el potencial antiviral de medicamentos aprobados para uso humano. Quedaron seleccionados los cinco más prometedores (foto: divulgación)

Investigan el efecto de 725 fármacos contra el virus del Zika
08-12-2016

Es un estudio en que se puso a prueba el potencial antiviral de medicamentos aprobados para uso humano. Quedaron seleccionados los cinco más prometedores

Investigan el efecto de 725 fármacos contra el virus del Zika

Es un estudio en que se puso a prueba el potencial antiviral de medicamentos aprobados para uso humano. Quedaron seleccionados los cinco más prometedores

08-12-2016

Es un estudio en que se puso a prueba el potencial antiviral de medicamentos aprobados para uso humano. Quedaron seleccionados los cinco más prometedores (foto: divulgación)

 

Por Karina Toledo  |  Agência FAPESP – En busca de nuevas armas para combatir la infección provocada por el virus del Zika, un grupo que reúne a científicos de Brasil y de Francia puso a prueba la eficacia de 725 medicamentos ya autorizados para su uso humano en diversas prescripciones.

De esta cantidad de fármacos, se seleccionaron los cinco más prometedores, y en carácter de destacado quedó el antiemético palonosetron. Los resultados de esta investigación, que contó con el apoyo de la FAPESP, salieron publicados en la plataforma online F1000Research.

“Es sólo el primer paso hacia el desarrollo de fármacos contra el virus del Zika. A partir de este resultado, podremos utilizar herramientas de la química medicinal para modificar la estructura de estos compuestos y lograr una acción antiviral más potente aún. Por otro parte, las moléculas recientemente descubiertas podrán testearse pronto en modelos animales o incluso en ensayos clínicos de eficacia contra el virus del Zika, ya que son fármacos aprobados para su uso en humanos. Es una forma de acortar el tiempo y disminuir el costo de la investigación y el desarrollo de nuevos medicamentos”, afirmó Lucio Freitas Junior, del Instituto Butantan (São Paulo, Brasil).

El grupo de Freitas Junior –anteriormente científico del Centro Nacional de Investigación en Energía y Materiales (CNPEM)– emplea esta estrategia, conocida con el nombre de reposicionamiento de fármacos, desde hace algunos años en busca de tratamientos para enfermedades tropicales olvidadas.

El trabajo más reciente en tal sentido se desarrolló durante el posdoctorado de Bruno dos Santos Pascoalino, becario de la FAPESP, y contó con la colaboración de Gilles Courtemanche, actualmente director del Bioaster Technology Research Institute y excolaborador del laboratorio francés Sanofi.

“Gracias a la pericia de Courtemanche, quien desde hace más de 20 años trabaja en la industria farmacéutica, logramos seleccionar los fármacos con las características más adecuadas en términos de distribución y metabolización en el organismo. Entre los motivos por los cuales se consideró que el palonosetron es el compuesto más prometedor se encuentra su alta biodisponibilidad y su capacidad para atravesar la barrera hematoencefálica [la estructura que protege al sistema nervioso central contra sustancias potencialmente tóxicas presentes en la sangre], lo cual es sumamente importante en el caso del Zika, un virus con fuerte atracción por el tejido nervoso”, comentó Freitas Junior.

Metodología

El grupo empleó una tecnología conocida como High Content Screening (HCS, o Cribado de Alto Contenido, por sus siglas en inglés) para testear cuáles de los 725 medicamentos aprobados por la Food and Drud Administration (FDA, la agencia que regula los medicamentos en Estados Unidos) son más eficaces para detener la infección de células humanas por el virus del Zika. En las pruebas se utilizó un linaje viral aislado en Recife (en el estado brasileño de Pernambuco), durante la epidemia de 2015.

Como modelo se emplearon cultivos de hepatocitos (células del hígado) humanos, similares a los que se utilizan en los estudios que apuntan a hallar nuevas drogas contra la hepatitis C, una enfermedad causada por un virus perteneciente al mismo género del Zika, el de los flavivirus.

Se comparó entonces el potencial antiviral de los fármacos con el del interferón α 2A (IFNα2A), una proteína humana producida por células del sistema inmunológico que tiene una importante actividad in vitro contra diversos virus, el del Zika inclusive.

“Mediante análisis por imágenes es posible determinar el porcentaje de células infectadas en cada caso. Desarrollamos un software que selecciona automáticamente las sustancias que exhiben un desempeño más análogo al del control [IFNα2A]”, explicó Freitas Junior.

De acuerdo con el investigador, fueron en total 29 medicamentos los que mostraron alguna actividad contra el virus del Zika. Pero el grupo priorizó aquéllos con mayor potencial para su uso en el tratamiento de la infección según los criterios de la industria farmacéutica.

Entre los seleccionados se encuentran la lovastatina, que se utiliza en el tratamiento de la hipercolesterolemia; el quimioterapéutico 5-Fluorouracilo, aplicado contra diversos tipos de cáncer; el 6-Azauridine, un antimetabolito capaz de inhibir la replicación del ARN viral; la kitasamicina, un antibiótico de la clase de los macrólidos con amplio espectro de actividad antibacteriana, y el palonosetron, un antagonista de los receptores de serotonina utilizado en el tratamiento de las náuseas inducidas por la quimioterapia.

Según Freitas Junior, el palonosetron también ha sido utilizado contra las náuseas asociadas al embarazo. Con todo, no existen aún estudios conclusivos que confirmen que su prescripción resulta segura durante la gestación.

“Como se trata de fármacos que están o han estado disponibles en el mercado, ya se conocen diversos aspectos de su farmacocinética y su farmacodinámica. Con tal información, resulta más fácil y más rápido delinear protocolos de dosificación y prescripción para las pruebas en modelos animales, o incluso para los ensayos en humanos”, sostuvo Freitas Junior.

Según el investigador, el grupo ya se encuentra trabajando con colaboradores de Brasil y del exterior para crear variantes de las moléculas seleccionadas. “De esta forma, podemos aumentar en 10 veces o más la actividad antiviral. Algunos científicos brasileños ya cuentan con análogos al palonosetron y nos han contactado para empezar a realizar las pruebas contra el virus del Zika. También pretendemos colaborar con las compañías farmacéuticas que han trabajado con este tipo de moléculas”, adelantó.

 

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