Investigadores revisan un indicador de evaluación de las limitaciones de la movilidad en ancianos | AGÊNCIA FAPESP

Investigadores revisan un indicador de evaluación de las limitaciones de la movilidad en ancianos Aparte de aportar una mayor precisión, la nueva nota de corte de un índice muy utilizado en los consultorios de geriatras, fisioterapeutas y nutricionistas permite anticipar los casos de personas mayores con restricciones de movimientos con el fin de evitarlos (foto: Léo Ramos Chaves/revista Pesquisa FAPESP)

Investigadores revisan un indicador de evaluación de las limitaciones de la movilidad en ancianos

15 de abril de 2021

Por Maria Fernanda Ziegler  |  Agência FAPESP – El envejecimiento trae aparejada una pérdida de masa y de fuerza muscular que, en algunos casos, compromete la movilidad y genera dificultades a la hora de caminar o en la ejecución de tareas del día a día, aparte de exponer a las personas mayores al riesgo de sufrir caídas y dejarlas sujetas a internaciones.

En la práctica clínica, el monitoreo de la fuerza de prensión manual de los ancianos constituye el método más utilizado para la detección de la pérdida de la fuerza muscular global. La alarma de riesgo se dispara cuando se registra una fuerza de prensión manual menor que 26 kg para varones y menor que 16 kg para mujeres.

Pero estos parámetros están siendo objeto de una revisión. Investigadores de la Universidad Federal de São Carlos (UFSCar), en el estado de São Paulo, Brasil –en colaboración con pares otras instituciones paulistas, tales como la Facultad de Medicina de Ribeirão Preto (FMRP), y la Escuela de Enfermería y la Facultad de Salud Pública de la Universidad de São Paulo (USP), además de la británica University College London (UCL)– sugieren valores de la fuerza de prensión manual más altos que los utilizados en los consultorios de médicos, fisioterapeutas y nutricionistas. Esta nota de corte más alta permite formular un diagnóstico precoz y desarrollar intervenciones antes del agravamiento clínico.

“Nuestro estudio tiene por objeto impedir ese derrotero que lleva a la pérdida de la movilidad. Con base en el análisis de datos poblacionales, y mediante métodos estadísticos apropiados, pusimos a prueba las notas de corte utilizadas hasta ahora y verificamos que valores más altos que los anteriormente propuestos, como en los casos de la fuerza menor que 32 kg para los varones y menor que 21 kg para las mujeres, detectan de manera más precisa a los ancianos con limitaciones de movilidad”, dice Tiago da Silva Alexandre, docente del Departamento de Gerontología de la Universidad Federal de São Carlos (UFSCar).

Da Silva Alexandre coordina el International Collaboration of Longitudinal Studies of Aging (InterCoLAging), un consorcio de estudios longitudinales que incluye datos epidemiológicos de Brasil y de Inglaterra. De esta forma, la investigación, que cuenta con el apoyo de la FAPESP, recabó datos de 5.783 personas de 60 años o más, todas participantes en el English Longitudinal Study of Ageing (ELSA), en Inglaterra, coordinado por Andrew Steptoe con el apoyo de Cesar de Oliveira, y en el Estudio de Salud, Bienestar y Envejecimiento (SABE) del municipio de São Paulo, este último también apoyado por la Fundación y coordinado por Yeda Duarte y Jair Licio Ferreira Santos

Antes de que el problema se instale

En el artículo publicado en Archives of Gerontology and Geriatrics, los investigadores demostraron también que los varones ancianos con una fuerza en sus manos menor que 32 kg y las mujeres ancianas con una fuerza en las manos menor que 21 kg tienen un 88 % y un 89 % mayores posibilidades de padecer limitaciones en la movilidad respectivamente, independientemente de las condiciones socioeconómicas, los hábitos de vida, la existencia de enfermedades o de sus medidas antropométricas”, le dice Da Silva Alexandre a Agência FAPESP.

Es un aumento es considerable, dado que –aunque existen variaciones de un estudio a otro o de un país a otro– una de las notas de corte más utilizadas hasta ahora mostraba que la fuerza de prensión manual que indicaba el riesgo era menor que 26 kg para varones y menor que 16 kg para mujeres.

En la investigación, el grupo también comparó las notas de corte de estudios anteriores que correlacionaban los valores de la fuerza de prensión manual (medida con un dinamómetro) con la capacidad de caminar (medida de acuerdo con la velocidad al andar) de los más de cinco mil ancianos monitoreados en los estudios SABE y ELSA.

“Elevamos bastante la nota de corte, lo que nos permitió detectar previamente a aquellos que tienen más posibilidades de padecer limitaciones de movilidad. Así es posible actuar con antelación, descubrir la causa del problema y programar un tratamiento tendiente a evitar todas las consecuencias de la pérdida de fuerza muscular y de la movilidad. De este modo, se preserva la capacidad funcional del anciano a nivel individual, con sus interacciones sociales y con una mayor calidad de vida en la vejez. Desde el punto de vista comunitario, el uso de índices más altos contribuye para con la disminución de los costos concernientes a los cuidados de la salud”, dice.

Mejor prevenir

La fuerza muscular reviste suma importancia para la movilidad. Un ejemplo clásico de ello es la falta de fuerza en los músculos de las extremidades inferiores que le impide a una persona caminar. Con todo, tanto la pérdida de masa muscular como la de fuerza constituyen procesos naturales del envejecimiento, y solamente cuando superan un determinado umbral se convierten en un problema grave, conocido como sarcopenia.

De acuerdo con los investigadores, si bien ya se sabe que la pérdida de masa y de fuerza es sumamente importante en la declinación de la movilidad del individuo, el punto exacto en que la escasa masa muscular redunda en una merma de la fuerza y de la movilidad aún no se conoce con precisión. “La declinación de la fuerza depende de la declinación de la masa, pero existen otros factores implicados en este proceso, tales como factores neurológicos y hormonales, y el déficit de vitaminas. Por otra parte, se sabe también que es posible recuperar la fuerza muscular. Por eso es tan importante contar con una medición que permita establecer el mejor momento para empezar los tratamientos previos que eviten la pérdida de movilidad”, afirma Maicon Delinocente, investigador de la UFSCar, quien participó en el estudio.

De acuerdo con Delinocente, a partir del momento en que se diagnostica el problema, se hace necesario identificar su causa y tratarlo aplicando el entrenamiento resistido (musculación) y una adecuada dieta proteica y calórica, por ejemplo.

Puede leerse el artículo intitulado Accuracy of different handgrip values to identify mobility limitation in older adults (doi: 10.1016/j.archger.2021.104347), de Maicon Luís Bicigo Delinocente, Danilo Henrique Trevisan de Carvalho, Roberta de Oliveira Máximo, Marcos Hortes Nisihara Chagas, Jair Licio Ferreira Santos, Yeda Aparecida de Oliveira Duarte, Andrew Steptoe, Cesar de Oliveira y Tiago da Silva Alexandre, en el siguiente enlace: www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0167494321000108?via%3Dihub
 

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