Frutas poco conocidas son fuentes prometedoras de compuestos bioactivos | AGÊNCIA FAPESP

Científicos descubren que el mirto rosado del Sudeste Asiático suministra en importantes cantidades un compuesto fenólico más activo que el resveratrol presente en el hollejo de la uva (foto: Earth100/ Wikipedia)

Frutas poco conocidas son fuentes prometedoras de compuestos bioactivos

25 de octubre de 2018

Por Elton Alisson, desde Bruselas (Bélgica)  |  Agência FAPESP – El éxito que tuvo el azaí (Euterpe oleracea) en Brasil y en distintas partes del mundo durante los últimos años contó con el aporte del belga Yvan Larondelle, docente de la Facultad de Bioingeniería de la Universidad Católica de Lovaina (UCL).

Este investigador fue uno de los primeros en estudiar esta fruta de origen amazónico y revelar que la misma es sumamente rica en compuestos fenólicos antioxidantes, sustancias tales como los polifenoles presentes en el vino tinto, que tienen efectos positivos en el tratamiento de enfermedades cardiovasculares.

“Un vaso con 250 mililitros de extracto de azaí posee un gramo de compuestos fenólicos”, destacó el científico durante una conferencia que dictó en marco de la FAPESP Week Belgium, que se llevó a cabo en las ciudades de Bruselas, Lieja y Lovaina entre los días 8 y 10 de octubre de 2018.

Larondelle ha venido dedicándose durante los últimos 25 años a descubrir y explorar el potencial de frutas y verduras poco conocidas que pueden erigirse en fuentes de compuestos bioactivos hasta ahora soslayados, sustancias que existen naturalmente en los alimentos y que interfieren positivamente en el metabolismo, pero que no son necesarias en términos nutricionales.

Con el objetivo de revelar nuevas fuentes de compuestos bioactivos, la estrategia que Larondelle y su equipo implementaron consistió en seleccionar vegetales prometedores con base en el consumo y en la utilización de los mismos en la medicina tradicional.

Si el alimento cumple con estos requisitos, los próximos pasos de los investigadores consisten en efectuar la caracterización química de los compuestos bioactivos potenciales y evaluar a bioctividad de los mismos in vitro e in vivo, a los efectos de identificar si poseen propiedades antioxidantes, antiinflamatorias, antiarteroscleróticas, antiobesidad y anticancerígenas, entre otras. 

Una vez comprobadas dichas propiedades, se concretan convenios con empresas con el objetivo de desarrollar productos tales como alimentos, suplementos o aditivos con elaboración a base de estas frutas, tal como sucedió con el azaí, explicó Larondelle.

“El conocimiento acumulado sobre el azaí se les transfirió a las comunidades locales en Brasil. Redundó en la mejora de la calidad microbiológica de la pulpa de la fruta y en la optimización del tiempo de cosecha y de los procesos de producción”, afirmó.

Después del azaí, la fruta que empezó despertar el interés del científico durante los últimos años es el mirto rosado o grosella de montaña [Rhodomyrtus tomentosa (Ait.) Hassk] del Sudeste Asiático.

Esta fruta, empleada en la medicina popular para tratar las diarreas y estimular al sistema inmunológico, es una de las más importantes fuentes de piceatanol en el reino vegetal. El piceatanol es un compuesto fenólico más activo que el resveratrol −que se encuentra presente fundamentalmente en el hollejo de la uva− en lo que hace a las propiedades antioxidantes, antiinflamatorias, antiproliferativas y antilipogénicas. 

“El piceatanol parece interferir en la acumulación de lípidos en el tejido adiposo”, dijo Larondelle.

Con este estudio, los investigadores han ayudado a los productores de la fruta −que ha venido siendo utilizada en Vietnam para la producción de jugos y bebidas alcohólicas− a corregir fallas en la producción y a desarrollar procesos tendientes a extraer el piceatanol de una manera más eficiente. La meta consiste en introducir este compuesto bioactivo en otros productos más elaborados.

 

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