Expertos advierten sobre la necesidad de buscar nuevos medicamentos contra las helmintiasis | AGÊNCIA FAPESP

Expertos advierten sobre la necesidad de buscar nuevos medicamentos contra las helmintiasis Los métodos modernos de descubrimiento de fármacos han hecho posibles avances en la búsqueda de tratamientos contra algunas enfermedades tropicales desatendidas, entre ellas las leishmaniasis y el mal de Chagas. Pero las investigaciones sobre la esquistosomiasis y otras afecciones causadas por gusanos siguen en estadio inicial, según informan científicos en la revista Drug Discovery Today (gusanos de la especie Schistosoma mansoni sometidos a la acción de diferentes compuestos; crédito: NPDN/Universidade Guarulhos)

Expertos advierten sobre la necesidad de buscar nuevos medicamentos contra las helmintiasis

07 de julio de 2022

Por André Julião  |  Agência FAPESP – Los avances en la biología y en la química medicinal, sumados a las mayores inversiones en investigación científica, han llevado a que algunas de las principales enfermedades tropicales desatendidas cuenten con aspirantes prometedores a convertirse en nuevos tratamientos en los últimos años. 

Así y todo, las helmintiasis, que entre estas enfermedades afectan a más personas en el mundo en cifras absolutas, han sido objeto de escasos avances cuando se trata de pasar de los estudios in vitro a las pruebas preclínicas y a los ensayos clínicos.

Esta es una de las conclusiones que surgen de un estudio publicado en la revista Drug Discovery Today por científicos brasileños vinculados a la Universidad de São Paulo (USP) y a la Universidade Guarulhos.

“Más de 1.000 millones de personas en el mundo se ven afectadas por las helmintiasis, pero estas son las dolencias menos asistidas, incluso entre las denominadas enfermedades desatendidas. Son 250 millones de personas infectadas con esquistosomiasis, afección que cuenta con un solo medicamento, en tanto que otras cuentan con mayores recursos para buscar opciones de tratamiento”, comenta Josué de Moraes, uno de los autores del artículo. De Moraes cuenta con el apoyo de la FAPESP y coordina o Núcleo de Investigaciones en Enfermedades Desatendidas (NPDN) de la Universidade Guarulhos.

En 2021, la Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó un plan de acción con la mira puesta en el año 2030 para erradicar o controlar 20 enfermedades que afectan a una de cada cinco personas en el mundo y matan a alrededor de 500 mil por año, pobres en su inmensa mayoría. 

Entre sus metas se encuentra el desarrollo de nuevos medicamentos, toda vez que esas afecciones se caracterizan por la falta de tratamientos eficaces y de vacunas.

En el estudio, los investigadores informan que, pese a la histórica falta de innovación en fármacos destinados a estas enfermedades, colaboraciones entre entidades públicas, privadas e iniciativas sin fines de lucro han financiado y acelerado el descubrimiento de posibles nuevos medicamentos mediante la aplicación de estrategias modernas de química medicinal (lea más en: agencia.fapesp.br/32275/). 

“Las estrategias tendientes al desarrollo de fármacos han atravesado profundas modificaciones en los últimos años. En el pasado se efectuaba una selección aleatoria para testear compuestos en agentes infecciosos vía ensayo y error. Con el avance de la química medicinal y de herramientas experimentales y computacionales, actualmente es posible efectuar una selección más racional antes de realizar los ensayos en los bancos de los laboratorios”, explica otro autor del estudio, Adriano Andricopulo, docente del Instituto de Física de São Carlos (IFSC-USP) e investigador del Centro de Innovación en Biodiversidad y Fármacos (CIBFar).  

El CIBFar es uno de los Centros de Investigación, Innovación y Difusión (CEPIDs) que cuentan con el apoyo de la FAPESP.

Enfermedades silenciosas

Los investigadores sostienen que se han logrado grandes avances en lo concerniente a posibles nuevos tratamientos contra la leishmaniasis, la enfermedad de Chagas y la tripanosomiasis humana africana (THA), también conocida como enfermedad del sueño. Sin embargo, lo propio no sucede con helmintiasis como la esquistosomiasis.

En la actualidad existen diversos compuestos contra la leishmaniasis que se encuentran atravesando ensayos clínicos. Los estudios sobre la enfermedad de Chagas, en cambio, afrontan dificultades para progresar desde la fase de descubrimiento de potenciales drogas hacia el estadio preclínico. 

La compleja biología del parásito causante de esta enfermedad, el Trypanosoma cruzi, y su interacción con distintos tejidos humanos, siguen erigiéndose como grandes desafíos para los científicos. 

“La mayor parte de las enfermedades parasitarias son crónicas, silenciosas. En el caso del mal de Chagas, cuando la persona recibe el diagnóstico es porque comúnmente ya padece insuficiencia cardíaca, con el parásito instalado en el tejido del corazón. El reto consiste en hacer que un medicamento llegue al T. cruzi sin perjudicar al paciente”, explica De Moraes. 

Empero, los autores añaden que estudios recientes han revelado nuevos blancos moleculares y vías de señalización del parásito que pueden contribuir al descubrimiento de nuevos tratamientos. 

En el caso de la THA, causada por el Trypanosoma brucei, la aprobación en 2021 del uso del medicamento fexinidazol constituye un gran avance, por ser el primer tratamiento por vía oral de la enfermedad. 

A su vez, las helmintiasis, enfermedades causadas por gusanos como los del género Schistosoma, se encuentran todavía un paso atrás y ni siquiera cuentan con compuestos en fases avanzadas de descubrimientos. 

El reposicionamiento de fármacos está considerado como prometedor para las helmintiasis, como en el caso de la miltefosina, conocida desde la década de 1980 en el tratamiento de cáncer y actualmente aplicada contra la leishmaniasis. 

Recientemente, el grupo encabezado por De Moraes describió de qué manera un antiinflamatorio redujo más de un 80 % la carga parasitaria en ratones infectados con el Schistosoma mansoni (lea más en: agencia.fapesp.br/31382). 
 
Asimismo, las investigaciones sobre aspectos básicos de la biología del gusano han progresado y revelado nuevos blancos moleculares. Y resultan prometedores también los estudios con un compuesto que actúa tanto contra los parásitos adultos como contra los jóvenes.

De todos modos, los autores consideran que estos esfuerzos son insuficientes, dada la alta prevalencia de las helmintiasis en el mundo. Por eso deben reforzarse los programas multidisciplinarios y colaborativos de descubrimiento de fármacos contra estas enfermedades.

“Una de las dificultades a la hora de estudiar las helmintiasis reside en el cultivo de los parásitos en laboratorio. Mientras que los tripanosomas y los plasmodios [como el causante de la malaria] pueden mantenerse con mayor facilidad, para los gusanos es necesario contar con roedores y caracoles, los hospedantes definitivos y los intermediarios, respectivamente. Por ende, los estudios avanzan mucho más con otros parásitos”, dice Moraes.

A causa de dificultades como estas, el investigador remarca que la erradicación de estas afecciones requiere, aparte del desarrollo de medicamentos, otras medidas de salud pública, tales como el diagnóstico, el control de los vectores de la transmisión y el saneamiento básico universal. “Las medidas deben ser múltiples, pues no se logra eliminar estas enfermedades solamente mediante el uso de medicamentos”, afirma. 

Puede leerse el artículo intitulado Approaches to advance drug discovery for neglected tropical diseases en el siguiente enlace: www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S1359644622001350
 

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