Empresas brasileñas y mexicanas intercambian información sobre tecnologías para combatir arbovirosis | AGÊNCIA FAPESP

Empresas brasileñas y mexicanas intercambian información sobre tecnologías para combatir arbovirosis Algunos proyectos se conocieron durante el workshop organizado por la FAPESP y el International Development Research Centre (IRDC) (foto: Felipe Maeda/ Agência FAPESP)

Empresas brasileñas y mexicanas intercambian información sobre tecnologías para combatir arbovirosis

12 de diciembre de 2019

André Julião | Agência FAPESP – Los desafío del combate contra las denominadas arbovirosis, las enfermedades transmitidas por mosquitos –tales como el dengue, la fiebre amarilla, el zika y el chikunguña–, movilizan a los científicos, y no solo en las universidades sino también en pequeñas empresas. En Brasil y en México, países donde estas enfermedades poseen una alta incidencia, se están desarrollando productos innovadores para combatir al Aedes aegypti.

Algunos de esos proyectos se dieron a conocer durante un workshop organizado por la FAPESP y por el International Development Research Centre (IRDC), a finales de octubre. Esta institución, que forma parte del programa de ayuda internacional del gobierno de Canadá, apoya investigaciones que se llevan adelante en países en desarrollo.

“Este encuentro hizo posible un intercambio entre empresas e investigadores que cuentan con el apoyo de la FAPESP en São Paulo, y del IDRC en México. Para nosotros constituye una alta prioridad el desarrollo de colaboraciones con fundaciones y agencias latinoamericanas. Por eso resulta estratégico trabajar con la FAPESP”, dijo Roberto Bozzano, especialista senior de programas del IDRC.

Las empresas paulistas reciben apoyo en el marco del Programa de Investigación Innovadora en Pequeñas Empresas (PIPE) y desarrollan tecnologías contra el mosquito, una de las acciones que los expertos apuntan como estratégicas para combatir las arbovirosis.

Rodrigo Perez, presidente de BR3, dio a conocer el DengueTech, un biolarvicida a base de bacterias conocidas porque combaten a las larvas sin toxicidad para humanos y animales. Este proyecto contó con el apoyo de la FAPESP en el marco del Programa PAPPE/ PIPE Subvención, que incluye, además de los fondos del PIPE, recursos de la Financiadora de Innovación e Investigación Científica (Finep), ligada al gobierno federal brasileño.

Este producto se desarrolló en colaboración con la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz, ligada al Ministerio de Salud de Brasil) y ya se encuentra disponible en el mercado. Está compuesto por una forma modificada del BTI (las siglas de Bacillus thuringiensis, serotipo israelensis).

Las tabletas pueden aplicarse en platos de plantas, tanques de agua e incluso en agua potable, lugares que pueden funcionar como criaderos del mosquito.

“Este producto es altamente selectivo para el A. aegypti, y no afecta a otras especies, tales como las abejas, por ejemplo. La idea es que se lo utilice tanto en campañas de salud pública como en el uso domiciliario de las familias, para transformar los pequeños criaderos en trampas contra mosquitos. Este control puede realizarse en forma sostenible y preventiva a lo largo de todo el año, de manera tal de concretar la supresión del vector de las enfermedades”, dijo Perez. Una pequeña tableta del DengueTech poseen acción durante hasta 60 días.

Insecticidas biodegradables

AMS, una tecnología creada por la empresa Matlabs, de la localidad de Sorocaba (en el estado de São Paulo), también aplicada en los potenciales criaderos mosquitos, mata a los insectos tanto en su forma de larva como la de huevo, pupa y aun en la fase adulta, al formar una película sobre el agua que impide el desarrollo del animal. Esta investigación contó con el apoyo de la FAPESP.

Este líquido, a base de compuestos naturales, se aplica con un dosificador programado para liberar dosis suficientes como para proteger el agua antes de que el producto se degrade.

“Esta tecnología es un insecticida que puede utilizarse en sistemas de agua potable. La diferencia con respecto a otros reside en que no intoxica al insecto, sino que promueve su muerte debido a lo que caracterizamos como una acción mayoritariamente física. Aún se encuentra en etapa de experimentos, fundamentalmente en lo concerniente a la seguridad de su aplicación. Pero los activos son biodegradables y no contaminan el medio ambiente”, dijo Gedeão Klarosk Perez, fundador de la empresa.

El desarrollo de insecticidas alternativos es importante pues, además de contaminantes, los productos que están en el mercado terminan generando resistencia en los mosquitos. Una de las tecnologías que se dieron a conocer apunta justamente a evaluar dicha resistencia.

Una prueba de resistencia

En una investigación realizada en 130 ciudades de Brasil, los científicos de Promip, una empresa con sede en la localidad Engenheiro Coelho, estado de São Paulo, verificaron que la resistencia de los mosquitos varía de un municipio a otro. Por eso, antes de decidir qué insecticida aplicar en las campañas de salud pública, lo ideal sería verificar cual ofrece menos resistencia a los mosquitos de esa área.

A pedido del Ministerio de Salud y con el apoyo de la FAPESP, la empresa desarrolló una prueba que muestra la resistencia a diferentes productos disponibles en el mercado, que muestra cuál es el más adecuado a cada ciudad investigada.

“Recolectamos los huevos de mosquitos en el campo y los llevamos al laboratorio para hacer las pruebas. Una molécula nos llamó nuestra atención porque promueve una baja mortalidad. Curiosamente, tiene el mismo mecanismo de acción de otro producto ampliamente aplicado en campañas de combate contra el mosquito en todo Brasil”, dijo Guilherme Trivelatto, consultor de manejo de vectores de Promip.

Repelentes, pintura y tela

Algunas empresas y grupos de investigación también exploran el desarrollo de nuevos repelentes. Nanomed, de la localidad de paulista de São Carlos, desarrolló un sistema de liberación controlada de aceite esencial para su empleo en repelentes contra mosquitos. Este producto aguarda la autorización de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) de Brasil para su comercialización.

“Es un principio activo completamente nuevo para este tipo de uso. Mediante el empleo de la nanotecnología, se lo libera paulatinamente en la piel y protege durante más tiempo”, dijo Amanda Luizetto dos Santos, socia fundadora de la empresa, que contó con el apoyo de la FAPESP y de la Finep en el marco del Programa PAPPE/ PIPE Subvención.

El encapsulado de otro aceite esencial, de plantas del género Citronella, es el objeto de estudio de un proyecto que cuenta con el apoyo de la FAPESP y que lleva adelante Vânia Rodrigues Leite e Silva, docente del Instituto de Ciencias Ambientales, Químicas y Farmacéuticas de la Universidad Federal de São Paulo (ICAQF-Unifesp), en su campus de la localidad de Diadema.

En tanto, la empresa Chemyunion realiza simulaciones computacionales para llegar a moléculas con potencial para servir como principio activo de nuevos repelentes. Después de analizar 100 mil compuestos posibles, los investigadores llegaron a cinco que se probarán en poco tiempo más.

Líneas transgénicas de mosquitos

Además de los emprendedores, investigadoras de la Universidad de São Paulo (USP) y de la Universidad Federal de São Paulo (Unifesp) presentaron investigaciones con enfoque en el combate contra el mosquito.

“Es necesario efectuar un control integrado. No será un abordaje por sí solo lo que terminará con las enfermedades. Sin embargo, la erradicación [de los mosquitos] constituye un punto central del control”, dijo Margareth Capurro, docente del Instituto de Ciencias Biomédicas (ICB) de la USP, quien desarrolla linajes transgénicos de mosquitos para el control de las arbovirosis.

Según la investigadora, además de la erradicación, son necesarias medidas de educación de la población, el desarrollo de vacunas, la eliminación de potenciales criaderos tales como neumáticos, botellas y depósitos de basura y el uso de larvicidas e insecticidas (lea más en: http://agencia.fapesp.br/28308). 

Una pintura insecticida

Los investigadores mexicanos apoyados por el IDRC presentaron una pintura que libera un insecticida encapsulado mediante el empleo de nanotecnología y que protege residencias y escuelas públicas durante al menos un año y medio. La presentación de este proyecto estuvo a cargo de Jorge Méndez, investigador del Hospital Infantil de México, y Mauro Corral, de la empresa Codequim, que están analizando la eficacia y la seguridad del producto para la comercialización en México.

Otro proyecto apoyado por el IDRC se conoció en las voces de Pablo Manrique y Norma Pavia, investigadores de la Universidad Autónoma de Yucatán, Rosa Mendez Vales, de la Secretaría de Salud de Yucatán, y Alfonso Flores Leal, de la empresa Public Health Supply and Equipment de Mexico, quienes desarrollaron una tela especial para puertas y ventanas. Aparte de impedir la entrada de insectos en los hogares, este producto posee un insecticida en su composición que mata a los mosquitos aumentando aún más su eficiencia.

La comitiva mexicana estuvo compuesta también por Federico Gómez, experto en epidemiología y control de enfermedades transmitidas por vectores, y Erick Azamar Cruz, del Hospital de Alta Especialidad de Oaxaca.
 

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