El ambiente político constituye un desafío para la colaboración científica internacional | AGÊNCIA FAPESP

El ambiente político constituye un desafío para la colaboración científica internacional Peter Strohschneider (German Research Foundation) destaca que las agencias que integran el GRC deben hacer su aporte para generar un sistema internacional de investigación libre, abierto, productivo y con gran impacto (foto: Piu Dip/ Agência FAPESP)

El ambiente político constituye un desafío para la colaboración científica internacional

03 de mayo de 2019

Karina Toledo | Agência FAPESP – El desafío que afrontarán durante los próximos años los miembros del Global Research Council (GRC), una organización que congrega a representantes de las principales agencias de fomento de la ciencia y la tecnología del mundo, consiste en favorecer la implementación de un sistema internacional de investigación libre, abierto, productivo y con gran impacto, en un marco político complicado. Éste es el análisis de Peter Strohschneider, presidente de la German Research Foundation (DFG).

Strohschneider está en São Paulo para participar entre los días 1º y 3 de mayo en la octava reunión plenaria anual del GRC. Este evento, organizado por el DFG, la FAPESP y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) de Argentina, y cuya realización se concreta por primera vez en América del Sur, congrega a líderes de agencias de fomento de decenas de países.

Al final del encuentro se anunciará una directriz, bajo la forma de una declaración de principios, con el objetivo de orientar a los participantes del GRC acerca de cómo actuar ante las expectativas de los organismos financiadores y los gobiernos en el sentido de que el apoyo concedido a las investigaciones científicas promueva prioritariamente soluciones referentes a los retos económicos y sociales existentes en todo el mundo.

El DFG es la principal agencia de fomento de la investigación básica de Alemania. Es una que entidad mantiene acuerdos de cooperación con la FAPESP desde 2006, con el objetivo de brindar apoyo a proyectos colaborativos a cargo de científicos, estudiantes o grupos de investigación de Brasil y de Alemania, a actividades de intercambio que ayuden a preparar las bases para la elaboración de proyectos de investigación cooperativos y a la movilidad de jóvenes científicos.

El día 30 de abril, Strohschneider se reunió con el presidente de la FAPESP, Marco Antonio Zago, y con el director científico de la Fundación, Carlos Henrique de Brito Cruz, con el objetivo de fortalecer la colaboración entre ambas agencias y discutir formas de expandir la visibilidad de las oportunidades de financiación que se ofrecen conjuntamente.

En dicha oportunidad, el presidente del DFG le concedió una entrevista a Agência FAPESP, en la cual puso de relieve la importancia del financiamiento de la ciencia basada en la curiosidad. “Las prioridades políticas son volátiles y cambian con el tiempo. La sociedad actúa sabiamente cuando se prepara no sólo para la jerarquía de relevancias del momento sino también para aquellos problemas imprevistos, y ésa es la función de la investigación motivada por la curiosidad”, dijo.

A juicio de Strohschneider, durante los próximos años el GRC contribuirá al fortalecimiento de la colaboración científica internacional “en una era en la cual el contexto político tiende a volverse más complicado”.

Agência FAPESP – ¿Cómo está estructurada la financiación de la investigación científica en Alemania?
Peter Strohschneider – Existe un consenso en el sentido de que Alemania debe invertir al menos un 3,5% de su Producto Interno Bruto (PIB) en investigación científica: alrededor de 80.000 millones de euros al año. Las dos terceras partes de ese valor corresponden a la investigación que se realiza en empresas privadas. Una tercera parte proviene de la financiación pública, destinada a proyectos que se llevan a cabo en universidades e institutos de investigación, tales como aquéllos vinculados a la Max Planck Society o a la Leibniz Association, entre otros. El DFG es la principal institución orientada al third-party funding, a la investigación impulsada por la curiosidad. El presupuesto del DFG es de 3.200 millones de euros anuales. Son fondos públicos y los gira el gobierno federal pero también los 16 estados alemanes. Una parte muy pequeña de nuestros ingresos corresponde a fondos privados: alrededor de un millón de euros. Los recursos se orientan de acuerdo con las solicitudes que presentan los científicos o los grupos de investigación, y el proceso de decisión se enfoca casi que exclusivamente en la calidad científica o académica de la propuesta. Raramente nos valemos de mecanismos tales como las convocatorias a la presentación de propuestas o los programas de investigación con temas predefinidos. Los investigadores de las universidades o de los institutos de investigación de Alemania pueden solicitar financiación en cualquier momento, desde cualquier área de interés y que se destine a proyectos de cualquier tamaño. Contamos con líneas de fomento que varían de 5.000 mil euros para la organización de simposios, por ejemplo, hasta 40 millones de euros, para proyectos de 12 años.

Agência FAPESP – ¿La investigación que el DFG financia está totalmente organizada de abajo arriba (bottom up), es decir que se orienta según las ideas de los científicos?
Strohschneider – El DFG se vuelca exclusivamente a financiar investigación científica bottom up. Recibimos las solicitudes e intentamos flexibilizar nuestros mecanismos de financiación para contemplar de la mejor manera posible las necesidades de los investigadores o del grupo de investigación, teniendo en cuenta que los métodos varían de acuerdo con cada campo de conocimiento. Los filósofos trabajan de una manera distinta que los físicos de partículas. Estudios clínicos en medicina son diferentes a las investigaciones sociológicas cuantitativas. Cubrimos todo el espectro del conocimiento, no sólo a las ciencias y la ingeniería sino también las ciencias sociales, los estudios clínicos y las humanidades en general.

Agência FAPESP – En Alemania, en lo atinente a la financiación pública, ¿existe presión para que se seleccionen investigaciones con impacto social o económico más evidente o que contemplen las prioridades del gobierno?
Strohschneider – A tal efecto contamos con un sistema complementario al del DFG, que es la financiación a cargo del Ministerio Federal de Educación e Investigación Científica de Alemania, con foco en la investigación aplicada y en la investigación que tiene impactos sociales y económicos. Son dos sistemas complementarios. Por supuesto que, eventualmente puede surgir también en el DFG la pregunta: “¿pero para que sirve este proyecto?”. Pero no somos presionados fuertemente para mostrar el impacto social o la relevancia económica de lo que financiamos. Pero podríamos responder a ello, pues casi el 40% de nuestra financiación va a la investigación en biomedicina. También invertimos considerablemente en ingeniería mecánica, eléctrica, ciencia de la computación, inteligencia artificial y muchas otras áreas. Procuramos asegurarnos de que los índices de éxito [las propuestas aprobadas con relación a las remetidas] en los distintos campos del conocimiento y en las diferentes estructuras de financiación sean equivalentes, con pequeñas excepciones. Pretendemos asegurarnos que las probabilidades de que a una mujer en el área de literatura le aprueben una propuesta sean las mismas que las de un director clínico en el área de oncología o las de un ingeniero que está desarrollando un nuevo producto. En líneas generales hemos tenido éxito en este sentido.

Agência FAPESP – ¿Cuándo el presupuesto destinado al financiamiento de la ciencia y la tecnología se achica, tal como es el caso brasileño, el criterio de selección de proyectos debe cambiar?
Strohschneider – Mi argumento no depende del tamaño del presupuesto. Sería válido también si nuestro presupuesto fuese de 1.000 millones de euros en lugar de ser más de 3.000 millones de euros. El punto principal reside en que existe la necesidad de buscar un sistema de toma de decisiones equilibrado. Es totalmente legítimo que la sociedad espere que la investigación científica financiada con fondos públicos solucione problemas considerados relevantes. Para ello sirven las investigaciones orientadas por programas [con temas predefinidos]. Al mismo tiempo, resulta sabio aceitar que una parte de la financiación no obedezca a la jerarquía de relevancia pública y se invierta de manera autónoma, con el objetivo de preparar a la sociedad para afrontar problemas desconocidos aún. Asimismo, existen los problemas sociales, que se ubican aparte del discurso político. Por ejemplo: ninguno de nosotros podría imaginarse hace 20 años que cuestiones de trasfondo religioso se volverían tan importantes para las sociedades actuales, para los conflictos globales, para la economía. Y actualmente nos falta conocimiento sobre la sociología de la religión. Esto vale tanto para entender la situación de Brasil, de tradición católica, como para las sociedades islámicas fundamentalistas, las comunidades islámicas que desafían al sistema de seguridad global, y para Israel y sus vecinos. Las prioridades políticas son volátiles y cambian con el tiempo. La sociedad obra sabiamente cuando se prepara no sólo para la jerarquía de relevancias del momento sino también para los problemas imprevistos, y ésa es la función de la investigación impulsada por la curiosidad. Investigación autónoma, no condicionada a un tema predefinido. El DFG es una agencia orientada hacia esta modalidad dentro de un sistema más amplio de financiación de la investigación científica.

Agência FAPESP – ¿Cuál fue el objetivo del encuentro realizado en la FAPESP?
Strohschneider – Fue el de intensificar y reafirmar la buena relación que existe desde hace muchos años entre el DFG y la FAPESP. Queremos pensar cómo desarrollar aún más esa colaboración. Debatimos estrategias tendientes a hacer más visibles para los investigadores las oportunidades de financiación que podemos ofrecer conjuntamente. Tenemos que pensar en medios de comunicarnos y de reunir a la gente que puedan expandir las colaboraciones bilaterales en el futuro.

Agência FAPESP – ¿Qué podemos esperar del evento que reunirá a las principales agencias científicas de fomento de la investigación científica del mundo en São Paulo?
Strohschneider – Esperamos que el documento que suscribiremos bajo la forma de una declaración de principios ayude a los participantes del GRC a desarrollar aún mejor sus actividades de fomento de la investigación científica. Esperamos también que, al igual que en los años anteriores, la reunión plenaria se erija en una plataforma de entendimiento entre los líderes de las agencias financiadoras, una oportunidad para conocer gente y para construir redes de relaciones. Y que contribuya así al fortalecimiento de la colaboración científica internacional en una era en la cual el contexto político tiende a volverse más complicado.

Agência FAPESP – ¿Por qué?
Strohschneider – Debido a que la investigación científica suele politizarse hoy en día. Ésta es tan importante que puede convertirse en un instrumento de políticas imperialistas y hegemonistas, de nuevas formas de poder autocráticas, nacionalistas y populistas, en una situación en la cual la democracia liberal afronta una crisis estructural. Puede surgir una era política en la cual las influencias hegemónicas se reconfiguren y el mundo deje de ser monocéntrico, y me refiero a Estados Unidos y a China. En una etapa en la cual la libertad de investigación se encuentra bajo una severa presión y crece el resentimiento con relación a temas tales como el clima y los cambios globales. Este marco hace que el rol del GRC se vuelva más importante aún. Espero que esta reunión en São Paulo aporte al establecimiento de una red de financiadores que pueda contribuir para generar un sistema internacional de investigación científica libre, abierto, productivo y con gran impacto.
 

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