Datos del norte de Brasil sugieren un umbral más bajo de inmunidad colectiva ante el nuevo coronavirus | AGÊNCIA FAPESP

Datos del norte de Brasil sugieren un umbral más bajo de inmunidad colectiva ante el nuevo coronavirus Expertos debatieron esta perspectiva referente a la pandemia del COVID-19 durante un webinario organizado por Agência FAPESP y el Canal Butantan. Pero los científicos remarcan que no debe adoptársela como política pública, tal como lo dejó claro la tragedia ocurrida en la ciudad de Manaos, capital del estado de Amazonas (gráfico: Wikimedia Commons)

Datos del norte de Brasil sugieren un umbral más bajo de inmunidad colectiva ante el nuevo coronavirus

27 de agosto de 2020

Por Karina Toledo  |  Agência FAPESP – Cuando se observa la evolución del COVID-19 en el estado norteño de Amazonas, en Brasil, es posible hacerse una idea de lo que sucedería en buena parte del mundo en caso de que los gobiernos optasen por dejar que la pandemia siguiera su curso natural, con pocas medidas efectivas para mitigar el contagio. A mediados de abril, tan solo un mes después de la confirmación del primer caso en Manaos, la capital del estado, el ya de por sí frágil sistema sanitario local entró en colapso. Al final de mayo, cuando la municipalidad de Manaos tuvo que abrir fosas comunes para sepultar a las víctimas, la cantidad de nuevos casos y fallecimientos diarios llegó a su apogeo y, a partir de ese momento, empezó a caer. La tendencia a la baja se mantiene constante en el estado, aun con los comercios y las escuelas en funcionamiento desde junio, y más allá de que los estudios indican que ni siquiera el 30% de la población desarrolló inmunidad contra el nuevo coronavirus.

Los expertos que participaron en un webinario organizado el día 4 de agosto por Agência FAPESP y por el Canal Butantan evalúan que los datos del estado de Amazonas corroboran una hipótesis que empieza a cobrar fuerza en el seno de la comunidad científica: la que indica que el umbral de inmunidad colectiva (también conocida como inmunidad de rebaño) al SARS-CoV-2 puede alcanzarse cuando alrededor del 20% de la población se ha infectado; por ende, mucho antes de lo que se estimó en trabajos de modelado realizados al comienzo de la pandemia, es decir, entre el 50% y el 70%.

El grupo coordinado por la biomatemática portuguesa Gabriela Gomes (actualmente en la University of Strathclyde, en Escocia), que incluye a investigadores de la Universidad de São Paulo (USP), fue uno de los primeros que apuntó en esa dirección con base en proyecciones realizadas con un modelo matemático que tiene en cuenta el hecho de que los individuos de una población tienen distintos grados de susceptibilidad y de exposición al virus (lea más en: agencia.fapesp.br/33868/). 

“Arribamos a la conclusión de que esa heterogeneidad puede alterar sobremanera los resultados, y en un sentido positivo. La epidemia debe ser menor que lo que previeron los modelos homogéneos [que no contemplan los distintos niveles de susceptibilidad y exposición entre los individuos] y el umbral de la inmunidad colectiva también será menor que el que los modelos clásicos apuntan”, afirmó Gomes durante el seminario online.

Así y todo, la investigadora remarcó que el hecho de llegar al umbral de inmunidad colectiva no significa el final inmediato de la epidemia. Como las cadenas de transmisión están instaladas en la población, es de esperarse que la cantidad de casos acumulados siga aumentando, aunque en forma más lenta, y que pueda llegar al doble de la cifra registrada en el pico de la curva epidémica.

“Con una mitigación cuidadosa, podemos hacer que la diferencia entre la cantidad de infecciones existentes cuando se alcanzó el umbral de inmunidad y el tamaño final de la epidemia sea menor. Para ello es necesario controlar los brotes que surgen en forma localizada e implementar otras medidas, como el rastreo de contactos”, dijo.

Los datos del mayor estudio de seroprevalencia realizado en Brasil (para medir la proporción de personas con anticuerpos contra el SARS-CoV-2), el Epicovid –presentados en el webinario por el epidemiólogo de la Universidad Federal de Pelotas (UFPel) Bernardo Horta–, van al encuentro de las proyecciones realizadas aplicando el denominado “modelo heterogéneo” desarrollado por Gomes. En la primera ronda de test de la investigación de la UFPel, que se concretó entre los días 14 y 21 de mayo, solamente algunas ciudades de la región norte de Brasil y la ciudad de Fortaleza, en el nordeste, arrojaron más de un 5% de la población infectada. En la tercera y última ronda, entre los días 21 y 24 de junio, casi todo el norte y el nordeste −aparte de la ciudad de Río de Janeiro, en el sudeste– ya registraban más del 5% de seroprevalencia. Y es precisamente en esos lugares donde actualmente la tasa de contagio (Rt) del nuevo coronavirus se ubica por debajo de 1, es decir, que cada infectado está transmitiéndole el virus a menos de una persona en promedio; por ende, la cifra de casos nuevos sigue una tendencia a la baja.

Incluso en ciudades como Breves, en el estado de Pará (en la región norte), donde el 24,8% de las personas testeadas durante primera ronda del estudio exhibió anticuerpos contra el SARS-CoV-2, la tasa de seroprevalencia en ningún momento superó el 30%. En algunos lugares de la región norte de Brasil, según comentó Horta, la proporción de personas con anticuerpos contra el virus disminuyó entre la primera y la tercera etapa de pruebas; y aún no se sabe a ciencia cierta por qué.

Para el infectólogo Júlio Croda, de la Universidad Federal de Mato Grosso do Sul (UFMS), solamente la inmunidad colectiva podría explicar por qué los estados del norte, del nordeste y la ciudad de Río de Janeiro –incluso sin un distanciamiento social efectivo– exhiben actualmente una tasa de contagio inferior a 1. Sin embargo, Croda hace hincapié en que la inmunidad de rebaño no debe adoptarse como política pública, pues ningún sistema sanitario es capaz de ofertar la cantidad de camas de terapia intensiva necesaria como para afrentar la primera ola de la enfermedad sin medidas de mitigación.

“Manaos registró el mayor exceso de muertes entre todas las ciudades de Brasil: llegó al 500%. se registraron [en 2020] cinco veces más muertes que en los años anteriores, el 90% de ellas por causas respiratorias. El caso de Amazonas nos permite entender cómo sería la historia natural de la enfermedad. Pero no estamos planteando esto como estrategia. Es la constatación de una tragedia. Debemos aprender con los datos reales”, sostuvo Croda.

Los escenarios futuros

Partiendo del supuesto de que las proyecciones del “modelo heterogéneo” de Gomes se acercan a lo que ha de ocurrir efectivamente, Croda estima que la ciudad de São Paulo –el primer epicentro del COVID-19 en Brasil– está cerca de alcanzar el umbral de inmunidad de rebaño, a diferencia del interior del estado homónimo del cual es la capital, donde la curva de nuevos casos aún es ascendente.

“Los estudios indican que la seroprevalencia en la ciudad de São Paulo se ubica alrededor del 11%, y llega al 16% en algunos barrios más pobres. Manaos, en el peor momento de la epidemia, llegó al 14,8% de seroprevalencia. En São Paulo se ha hecho un buen trabajo, fundamentalmente en el Área Metropolitana. El exceso de defunciones llegó al 28% y no al 500%, como en Manaos”, dijo el infectólogo.

Tal como recordó el epidemiólogo de la USP Marcos Amaku, aun cuando sea posible alcanzar la inmunidad colectiva con un 20% de la población infectada, en el estado de São Paulo ese número correspondería a 8 millones de personas. Actualmente son más de 700 mil casos confirmados, y aun considerando que el número real sea siete u ocho veces mayor, estaríamos todavía a mitad de camino.

“En la mayoría de los municipios paulistas no se ha llegado al 10% de seroprevalencia. Al ritmo actual, debemos tardar un buen tiempo para llegar al 20%”, también destacó Dimas Tadeu Covas, director del Instituto Butantan, quien participó en uno de los debates del seminario.

Para Croda, sin embargo, los datos epidemiológicos sugieren que con medidas tendientes a mitigar la propagación de la enfermedad –tales como el uso de mascarillas y el distanciamiento social– quizá no sea necesario que todos los lugares lleguen al mismo nivel de seroprevalencia para que se observe el efecto de la inmunidad de rebaño.

“Soy optimista y estimo que ya debemos haber pasado el peor momento de la pandemia, con excepción de los estados del sur y parte del centro-oeste de Brasil. Afirmo esto con base en el modelo heterogéneo y con base en la tragedia de las casi 100 mil muertes registradas en el país [son más de 117 mil actualmente]. No debemos normalizar casi mil muertes diarias durante 60 días. Pero, como lo peor ya está pasando en São Paulo, que es un estado con 44 millones de habitantes, esto es mucho para Brasil. Pasada esa meseta de muertes –que aún no sabemos cuánto durará, pues incluye el aporte de esas otras regiones [sur y centro-oeste]– creo que viene la baja”, sostuvo Croda.

El webinario completo se encuentra disponible en el Canal Butantan en YouTube.
 

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