COVID-19: un estudio puede facilitar la selección de donantes de plasma convaleciente para el tratamiento | AGÊNCIA FAPESP

COVID-19: un estudio puede facilitar la selección de donantes de plasma convaleciente para el tratamiento Científicos brasileños demuestran que los test serológicos comerciales, disponibles en laboratorios de todo el país, pueden utilizarse para evaluar si existe la cantidad suficiente de anticuerpos capaces de neutralizar al nuevo coronavirus en el plasma donado (kit de reactivos aplicados en el test inmunoenzimático; foto: Alfredo Mendrone-Junior/Fundación Pró-Sangue)

COVID-19: un estudio puede facilitar la selección de donantes de plasma convaleciente para el tratamiento

10 de diciembre de 2020

Por Karina Toledo  |  Agência FAPESP – Un estudio realizado en Brasil apunta que dos test comerciales ampliamente utilizados para detectar anticuerpos contra el nuevo coronavirus en muestras de sangre –y disponibles en laboratorios de todo el país– pueden también ser útiles en la selección de donantes de plasma de personas que ya se recuperaron del COVID-19, el llamado plasma convaleciente, para tratar la enfermedad.

Según los autores, ligados a la Universidad de São Paulo (USP) y a la Fundación Pró-Sangue –a cargo del banco de sangre del complejo hospitalario administrado por la Facultad de Medicina de la USP (el “Hospital de Clínicas”)–, este descubrimiento puede expandir significativamente el acceso a este tipo de tratamiento, una posible alternativa segura para los pacientes en estado moderado o grave, ante la falta de un medicamento específico contra el nuevo coronavirus. Los resultados de este trabajo se dieron a conocer en un artículo disponible en la plataforma medRxiv, aún en proceso de revisión por pares.

“La eficacia de esta terapia está directamente relacionada con la cantidad de anticuerpos neutralizantes existentes en el plasma sanguíneo del donante. Algunos estudios europeos y también de la FDA [la Food and Drug Administration, que es la agencia de control sanitario de Estados Unidos] establecieron como un nivel mínimo uno por cada 160 [1:160], es decir que, después de diluir el plasma 160 veces, aún debe ser posible hallar al menos un anticuerpo neutralizante. Pero el método que actualmente se utiliza para efectuar esta evaluación es complejo, lento y limitado a los grandes centros de investigación”, explica Alfredo Mendrone-Junior, director técnico y científico de la Fundación Pró-Sangue y primer autor del artículo.

De acuerdo con el investigador, la principal técnica empleada en la selección de donantes de plasma de personas convalecientes de la enfermedad, la de neutralización viral (VNT), comprende el cultivo del SARS-CoV-2 in vitro, lo cual requiere de una estructura de laboratorio con nivel 3 de bioseguridad (NB3) y un equipo altamente capacitado. Asimismo, por ser una metodología manual, no es viable para su uso a gran escala.

“Estábamos entonces abocados a la búsqueda de un método de laboratorio automatizado, de fácil ejecución y con un buen valor predictivo. Por eso decidimos verificar si existía una correlación entre los valores de anticuerpos totales medidos con los test serológicos comerciales y la cantidad de anticuerpos neutralizantes existentes en el plasma. Y existe efectivamente una correlación lineal”, le comenta Mendrone-Junior a Agência FAPESP.

La metodología

Este estudio se realizó con plasma de 214 donantes que contrajeron COVID-19 y se recuperaron. Las muestras se analizaron aplicando la técnica de neutralización viral y mediante el empleo de otros dos test serológicos comerciales –uno desarrollado por el laboratorio Abbot, que utiliza una metodología conocida como quimioluminiscencia, y otro de tipo ELISA (un test inmunoenzimático), del laboratorio Euroimmun. Al final, se compararon los resultados.

Tal como explica Ester Sabino, docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo (FM-USP), los test evaluados en la investigación poseen capacidad para detectar la presencia de anticuerpos del tipo IgG (inmunoglobulina G) en la sangre. Si bien son útiles para indicar si una persona ha estado en contacto previamente con el virus, no permiten saber contra qué proteínas virales produjo defensas el sistema inmunológico.

El SARS-CoV-2 posee cuatro proteínas estructurales en su membrana: spike o espícula (S), envoltura (E), membrana (M) y nucleocápsida (N). La proteína spike es la que forma la estructura de corona que le da su nombre a esta familia de virus, y es también la que se une al receptor de las células humanas (la enzima convertidora de angiotensina 2 o ACE2, por sus siglas en inglés), con lo cual hace posible la infección.

“Solamente se consideran anticuerpos neutralizantes [nAbs, por sus siglas en inglés] a aquellos que reconocen y neutralizan una parte específica de la proteína spike, la que se une al receptor ACE2 de las células humanas. Por ende, los nAbs constituyen tan solo fracciones de los anticuerpos IgG”, explica Sabino.

Según Mendrone-Junior, el objetivo de este estudio consistió en verificar si los valores totales de IgG medidos con los test serológicos comerciales se correlacionaban con la cantidad de nAbs medida mediante la aplicación de la técnica de neutralización vírica. Es decir, si habría en el resultado de la serología un valor de corte a partir del cual sería muy probable que en el plasma del donante la concentración de nAbs alcanzara el mínimo de 1 por cada 160.

“Tanto en el test de ELISA como en el de quimioluminiscencia, la concentración de IgG se mide en densidad óptica [DO]. Valores de DO superiores a 1 corresponden a un resultado positivo, es decir que indican que la persona ya se ha infectado y produjo una respuesta inmune contra el SARS-CoV-2. Nosotros demostramos que valores superiores a 4,57 poseen un alto valor predictivo positivo de la presencia de anticuerpos neutralizantes en la concentración deseada de 1:160”, comenta el investigador.

Según los autores, la gran ventaja de estas dos técnicas reside en que, por ser automatizadas, permiten procesar entre 400 y 500 muestras por día. Asimismo, se encuentran accesibles prácticamente en todas partes en Brasil y en América Latina, lo que permite expandir el uso de plasma convaleciente en el tratamiento del COVID-19.

Esta terapia, también conocida como transferencia pasiva de inmunidad, se desarrolló en el año 1891 para el tratamiento de la difteria, una enfermedad causada por la bacteria Corynebacterium diphtheriae. Más recientemente se la aplicó durante los brotes de infecciones respiratorias tales como la de influenza H1N1 (2009-2010, causante de gripe), la del SARS-CoV-1 (en 2003, el virus causante de síndrome respiratorio agudo grave) y la del MERS-CoV (2012, el virus causante del síndrome respiratorio del Oriente Medio).

De acuerdo con Mendrone-Junior, el estudio descrito en el artículo forma parte de una colaboración de larga data entre investigadores de la Fundación Pró-Sangue y el grupo de la FM-USP que Sabino coordina. “Hemos investigado la prevalencia de enfermedades de transmisión sexual y arbovirosis como el dengue y el zika con base en el material recolectado en los bancos de sangre. Este año también empezamos estudiar la seroprevalencia del COVID-19 con el apoyo de la FAPESP”, comenta.

Puede leerse el artículo intitulado Correlation Between SARS-CoV-2 Antibody Screening by Immunoassay and Neutralizing Antibody Testing en el siguiente enlace: www.medrxiv.org/content/10.1101/2020.10.11.20210005v1.

 

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