En el sistema de la startup Self Intelligence for Life, los niños son monitoreados mediante sensores similares a los de los smartwatches mientras interactúan con juegos que incentivan la respiración controlada, técnica no farmacológica estudiada como alternativa a tratamientos tradicionales para el TDAH y la ansiedad (imagen: divulgación/Self Intelligence)

Innovación
Plataforma ayuda a niños con neurodiversidad y ansiedad
22-01-2026
EN

A partir de biofeedback y gamificación, la solución enseña estrategias de autorregulación emocional a pacientes infantiles con trastornos como TDAH y TEA

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A partir de biofeedback y gamificación, la solución enseña estrategias de autorregulación emocional a pacientes infantiles con trastornos como TDAH y TEA

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En el sistema de la startup Self Intelligence for Life, los niños son monitoreados mediante sensores similares a los de los smartwatches mientras interactúan con juegos que incentivan la respiración controlada, técnica no farmacológica estudiada como alternativa a tratamientos tradicionales para el TDAH y la ansiedad (imagen: divulgación/Self Intelligence)

 

Por Roseli Andrion  |  Agência FAPESP – Un niño de 7 años tiene una crisis de ansiedad en la escuela, se frustra y surge la ira. En lugar de dejar que la emoción explote, recuerda lo que aprendió en las sesiones de terapia: respirar de forma controlada. Minutos después, la crisis pasa. Esta técnica ya está consolidada, pero la startup Self Intelligence for Life la modernizó: los ejercicios se aprenden en una plataforma gamificada.

La solución de la empresa de São José dos Campos (estado de São Paulo, Brasil), fundada en 2022, combina juegos, sensores biométricos y técnicas terapéuticas para enseñar a niños con Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) a controlar las emociones. Y el sistema monitorea al paciente mientras juega.

Cuando se calma y respira adecuadamente, obtiene recompensas en el juego. “La plataforma monitorea al niño en tiempo real mediante sensores”, explica Gabriella Faria, ingeniera biomédica que integra el equipo del proyecto y CEO de la startup. “El juego mide cómo se siente el niño y otorga beneficios cuando logra calmarse y realizar la autorregulación”.

La idea para la creación de la solución, apoyada por el programa Investigación Innovadora en Pequeñas Empresas (PIPE, por sus siglas en portugués), de la FAPESP, en asociación con la unidad paulista del Servicio Brasileño de Apoyo a las Micro y Pequeñas Empresas (Sebrae SP), surgió del encuentro entre la investigación científica y una necesidad clínica real. Durante la maestría en ingeniería biomédica, Gabriella participaba en un grupo que estudiaba técnicas de respiración y métodos no farmacológicos de reducción del estrés, coordinado por las investigadoras Karina Casali y Tatiana Cunha y con apoyo técnico y científico de los ingenieros Matheus Cardoso Moraes y Henrique Alves de Amorim.

Una de las colaboradoras, la neuropsicopedagoga especialista en rehabilitación cognitiva Renata Casali, relató una dificultad frecuente: la falta de herramientas para calmar a los niños durante las sesiones. “Se quejaba de que a veces llevaba de 15 a 20 minutos en ese proceso antes de la actividad terapéutica, lo que compromete el tiempo y la efectividad de la intervención”.

Los investigadores realizaron entrevistas y estudios de mercado para confirmar la necesidad. “Este cruce entre una técnica que funciona y un problema real llevó al desarrollo de la solución. Con un equipo multidisciplinario que une clínica, ingeniería, neurociencia y fisiología, desarrollamos una plataforma técnicamente eficiente, terapéuticamente válida y atractiva para los niños”.

La tecnología responde a una necesidad crítica. Datos del Ministerio de Salud revelan que las atenciones en el SUS (“Sistema Único de Saúde”, la red nacional de salud pública de Brasil) por trastornos de ansiedad en niños de 10 a 14 años aumentaron más de 1.300 % en los últimos diez años: pasaron de 1.850 registros en 2014 a más de 24.300 en 2024. Entre los jóvenes de 15 a 19 años, el índice es aún más expresivo. Paralelamente, el número de matrículas de estudiantes con Trastorno del Espectro Autista (TEA) en la educación básica creció 44,4 % entre 2023 y 2024 y alcanzó 918.877 alumnos, según el Censo Escolar.

En la práctica

El sistema de Self Intelligence for Life está compuesto por sensores biométricos, una aplicación con juegos y una plataforma de gestión para terapeutas. Los sensores —disponibles en tres formatos: banda torácica, brazalete y clip para la oreja— monitorean la variabilidad de la frecuencia cardíaca, un indicador validado para medir los niveles de estrés. La tecnología es similar a la de los sensores presentes en los smartwatches, pero procesada con métricas específicas.

La plataforma cuenta actualmente con ocho juegos de complejidad variable. Cuando el niño se coloca el sensor e inicia el juego, la plataforma pasa a comprender su estado emocional en tiempo real. Los juegos incentivan la respiración controlada, una técnica no farmacológica estudiada como alternativa o complemento a los tratamientos tradicionales para el TDAH y la ansiedad.

En uno de ellos, el niño respira junto a una ballena para aprender el patrón respiratorio. Otro juego, considerado el más desafiante de la plataforma, tiene un cangrejo que necesita organizar objetos en el orden correcto. “Es súper difícil porque hay que respirar, colocar los objetos en el lugar y en el orden correctos mientras el viento se lleva la basura. Y no sirve de nada ponerse nervioso”, explica Gabriella. Indicado para niños y adolescentes, el desafío exige que el jugador mantenga la calma y respire correctamente incluso bajo presión. Cada juego dura cerca de tres minutos, un tiempo que ya permite obtener resultados.

Aunque fue desarrollada para el TDAH, la plataforma también atiende a niños con TEA y síntomas de ansiedad. El diseño considera las especificidades de este público: sonidos, colores y estímulos fueron pensados para niños con mayor sensibilidad sensorial.

El terapeuta cumple un papel fundamental en el proceso: planifica las sesiones, elige los juegos adecuados y presenta el sensor de forma lúdica. “Le dice al niño que va a escuchar su propio corazón, que la ballena necesita ayuda para calmarse y cosas así”, cuenta la investigadora.

La startup creó una ruta que comienza con juegos más simples para niños con TEA (que pueden frustrarse con determinados desafíos) y más estimulantes para quienes tienen TDAH (que pueden necesitar eso para mantener el foco). La aceptación por parte de los pacientes suele ser buena. Los niños con mayor sensibilidad pueden necesitar más tiempo de adaptación.

Además, la empresa se preocupa por el uso consciente de pantallas por parte de los niños. La plataforma debe funcionar como ejercicio físico: sesiones cortas y regulares aportan mejores resultados que el uso prolongado. La recomendación es de hasta tres sesiones diarias de tres minutos en casa —apenas nueve minutos al día— y, en el consultorio, generalmente al inicio y al final del encuentro. “Recomendamos el uso consciente a partir de la evaluación del terapeuta”, enfatiza Gabriella. El uso está indicado exclusivamente durante el período de acompañamiento clínico, no de forma autónoma por la familia sin supervisión profesional.

Más allá de la pantalla

El objetivo del entrenamiento con el sistema es que la técnica sea internalizada y aplicada en situaciones cotidianas. Terapeutas que ya utilizan la plataforma confirman que los niños comienzan a usar la respiración controlada en momentos de estrés en la escuela, antes de exámenes, en discusiones con compañeros y así sucesivamente. “Después de ver que logran superar desafíos en el juego, se dan cuenta de que eso les hace bien. Entonces, empiezan a usar la técnica en otras situaciones”.

En cada sesión, el terapeuta puede obtener informes detallados y, de ese modo, acompañar métricas como las señales del sensor, el tiempo de juego y el desempeño. Los informes pueden compartirse con los padres para mostrar la evolución concreta del niño. La startup ya comercializa la solución para clínicas privadas y terapeutas autónomos, con un costo de R$ 9,90 por paciente en el plan básico (para clínicas que ya cuentan con sensores compatibles) o de R$ 49,90 cuando la startup provee los sensores.

Además, Self Intelligence for Life busca actuar en el sector público: actualmente, en asociación con la Secretaría de Salud de São José dos Campos, la startup prueba la solución en un entorno controlado (sandbox) para que la municipalidad evalúe el producto. “Estamos validando con el sector público, tanto en salud como en educación”, dice Gabriella.

La adaptación de la solución al SUS pasará por desafíos: es común que la infraestructura pública tenga computadoras con conexión restringida a la red y bluetooth. “No todo encaja perfectamente: será necesario experimentar para adaptar el producto”, reconoce la investigadora.

Perspectivas

Recientemente, la empresa participó en la Web Summit, en Portugal. Durante la conferencia, estableció contactos importantes en el mercado europeo y, ahora, una terapeuta asociada instalada en el país presentará la solución allí. “Tenemos buenas expectativas de llevar la herramienta a otros países”, revela Gabriella.

Otros juegos deberán lanzarse periódicamente para ampliar las habilidades disponibles. Ya están en desarrollo opciones orientadas al habla, para niños con dificultades fonéticas, y con el uso de inteligencia artificial para una personalización más avanzada. También está en los planes de la startup la expansión a otros grupos etarios. “Tenemos en el plan una versión no tan infantil, para atender a otros grupos”, destaca Gabriella.

Según datos presentados por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo (FM-USP) en 2021, uno de cada seis niños y adolescentes en el mundo está afectado por algún trastorno mental. En Brasil, entre 69 millones de personas de 0 a 19 años, hay registro de 10,3 millones de casos. La salud mental infantil, como señalan los especialistas, está altamente descuidada: solo una fracción ínfima tiene acceso a servicios.

En este contexto, Self Intelligence for Life puede ayudar a democratizar el acceso a técnicas terapéuticas eficaces. La expansión al SUS y a mercados internacionales puede transformar la forma de abordar la ansiedad y las emociones.

 

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