El reportaje presenta registros realizados por los investigadores durante el trabajo de campo (imagen: reproducción)
Datos preliminares sugieren que la población del lugar, en el suroeste del estado de Pará, está más expuesta al contagio que el promedio – tanto por la falta de acceso a la salud como por el mayor contacto con profesionales del sexo
Datos preliminares sugieren que la población del lugar, en el suroeste del estado de Pará, está más expuesta al contagio que el promedio – tanto por la falta de acceso a la salud como por el mayor contacto con profesionales del sexo
El reportaje presenta registros realizados por los investigadores durante el trabajo de campo (imagen: reproducción)
Por André Julião | Agência FAPESP – Mientras que la prevalencia del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) en la población general es inferior al 1 %, en grupos como profesionales del sexo y hombres que tienen sexo con hombres (HSH) la tasa supera el 5 %, según datos del Ministerio de Salud.
Sin embargo, se desconoce cuál es la prevalencia de la infección por VIH —que puede derivar en sida— en las llamadas poblaciones puente, aquellas que tienen contacto con estos grupos más vulnerables y pueden llevar infecciones de transmisión sexual (ITS) a la población general.
Este es el caso, en Brasil, de los garimpeiros (mineros artesanales), una población normalmente apartada de los servicios de salud y que puede tener mayor contacto con trabajadoras del sexo que la población general. En las llamadas corrutelas (zonas de garimpo, asentamiento pequeno), lugares que concentran comercios para abastecer los baixões (zonas bajas de garimpo), donde ocurre efectivamente la extracción de oro, abundan los cabarés, espacios de sociabilidad y oferta de trabajo sexual. Por ello, la prevalencia de ITS puede ser mayor en este grupo.
Investigadores vinculados a la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo (FM-USP), al Instituto Adolfo Lutz y a la Facultad de Ciencias Médicas (FCM) de la Santa Casa de São Paulo realizan un proyecto, con apoyo de la FAPESP, en el suroeste del estado de Pará. El objetivo es investigar la prevalencia de las ITS y sus principales determinantes entre hombres y mujeres que viven en áreas de garimpo.
Las pruebas de VIH, hepatitis B y C, sífilis y malaria, además de entrevistas y evaluación antropométrica, se llevaron a cabo en el municipio de Itaituba, donde se encuentra la mayor área de extracción de oro del país, con 44.890 hectáreas.
“Estamos presentes en la región de Santarém desde el año 2000, lo que nos permitió acompañar la gran transformación social y económica que viene ocurriendo allí por medio de la proliferación de los garimpos de oro. Estos cambios han adquirido una proporción impresionante en los últimos años, lo que tiene un reflejo claro en la salud pública”, relata Aluisio Segurado, profesor del Departamento de Infectología y Medicina Tropical de la FM-USP.
El investigador coordina el proyecto “Salud vale oro: prevalencia y vulnerabilidades al VIH y a las infecciones de transmisión sexual y perfiles de masculinidad entre garimpeiros de la cuenca del río Tapajós”, apoyado por la FAPESP.
“Se trata de una población normalmente difícil de acceder, tanto por el aislamiento de los garimpos como por la resistencia al contacto, ya que la actividad también está rodeada de ilegalidad, lo que convierte a los garimpeiros, según la literatura, en una población oculta”, explica Paulo Abati, médico infectólogo que realiza su doctorado en la FM-USP bajo la orientación de Segurado.
“Para facilitar nuestro acceso, contamos con el hecho de que los equipos de salud suelen ser muy bien recibidos, en una tradición que se remonta a la actuación de los agentes de la extinta Sucam [Superintendencia de Campañas de Salud Pública, vigente hasta 1991], reconocidos como ‘los guardianes de la malaria’”, añade.
Abati ya había actuado en la región como médico extensionista del Núcleo de Medicina Tropical (Numetrop) de la USP, en Santarém. Esa experiencia dio origen a su maestría, un análisis del perfil sociodemográfico, clínico y de laboratorio de personas con VIH/sida en la región.
Etnografía
Antes de realizar las pruebas durante cinco semanas en 2024, Abati visitó los municipios objetivo del estudio en 2023 junto con otros integrantes del equipo: Marcia Couto, profesora del Departamento de Medicina Preventiva de la FM-USP; Maria Amélia Veras, de la Facultad de Ciencias Médicas de la Santa Casa de São Paulo; el antropólogo Vilmar Gomes; y Cezar Pingarrilho, del equipo de la Secretaría de Salud de Itaituba. “Este último fue fundamental para viabilizar la entrada a estas áreas”, señala Abati.

El médico infectólogo Paulo Abati durante una entrevista en Crepurizão, municipio de Itaituba (foto: Marcia Couto)
Esta parte de la investigación se denomina fase formativa. En ella se realiza una etnografía, mediante entrevistas y observación participante, que permitió a los investigadores definir con mayor claridad quiénes participarían en el estudio y establecer vínculos de confianza con los habitantes.
“En este primer momento realizamos un estudio cualitativo, con observación de los lugares, registros sistemáticos y entrevistas semiestructuradas, lo que permitió un abordaje más abierto de las interacciones con los residentes y, además, comprender mejor la dinámica local y orientar la investigación cuantitativa”, explica Abati.
Gracias a ello, fue posible, por ejemplo, incluir a otras mujeres como participantes de la investigación y no únicamente a las trabajadoras sexuales. La participación de las investigadoras del grupo en la fase formativa fue fundamental, además, para la incorporación de la perspectiva de género en ese contexto.
“Identificamos una fluidez del trabajo femenino. En la corrutela, una mujer puede incorporarse al trabajo sexual de manera puntual, dependiendo de determinados condicionantes de mayor vulnerabilidad. Algunas entrevistadas mantuvieron relaciones a cambio de dinero sin identificarse como profesionales del sexo. No parece ser algo estigmatizante en ese contexto”, relata el doctorando.
Otro punto relevante de esta fase del estudio fue la inclusión de la malaria entre los agravios evaluados. “Nuestro foco inicial estaba en las infecciones de transmisión sexual, pero observamos que la malaria es un agravio importante que no podía ser desconsiderado. Los garimpeiros viven en condiciones insalubres, que favorecen la presencia del mosquito transmisor del parásito y pueden agravar los cuadros de infecciones de transmisión sexual”, afirma Segurado.
Los investigadores aún no han consolidado los datos, pero los análisis preliminares sugieren una mayor prevalencia de infección por VIH y otras infecciones de transmisión sexual en esa población en comparación con la observada en la población general.
Las personas con VIH fueron derivadas para tratamiento en el SUS (sigla de Sistema Único de Saúde, la red nacional de salud pública de Brasil) de los municipios cercanos. El equipo contó con profesionales de la secretaría municipal de salud de Itaituba, como la agente de endemias Adelza Pereira, quien colaboró en las pruebas diagnósticas y en la derivación para la administración de medicamentos contra la sífilis en algunos casos.
Como la prueba de anticuerpos no permite determinar si la enfermedad está activa o ya fue curada, se indicó el tratamiento por precaución a las mujeres en edad fértil, con el fin de evitar la sífilis congénita, que se transmite de la madre al feto. El tratamiento también se ofreció en otras situaciones identificadas.

Prueba positiva para VIH registrada durante el estudio en Crepurizão, municipio de Itaituba, suroeste de Pará (foto: Paulo Abati)
Asimismo, se incluyeron informaciones sobre salud mental, consumo de alcohol y otras sustancias psicoactivas, además de factores de riesgo para enfermedades metabólicas
“El trabajo muestra la importancia de los profesionales de salud locales, en quienes la población deposita una gran confianza. Los agentes comunitarios de salud, los agentes de endemias y otros profesionales conocen a las personas por su nombre y son requeridos para cualquier cuestión de salud. De no ser por ellos, no habríamos logrado acceder a estas poblaciones”, concluye Segurado.
El estudio contó además con apoyo de la FAPESP mediante una Beca de Capacitación Técnica para Rafaela Maciel Del Nero.
Para las investigaciones relacionadas con la malaria, participan en el grupo de investigación Silvia Di Santi y Mariana Aschar, vinculadas al Laboratorio de Malaria del Instituto Adolfo Lutz. Aschar, inclusive, participó en la fase del trabajo de campo en 2024.
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