Casi la mitad de los casos confirmados durante el primer mes eran personas de entre 20 y 39 años, lo cual podría explicar por qué una menor proporción de infectados requirió de hospitalización en ese lapso de tiempo, según se consigna en un estudio (imagen: Tumisu/ Pixabay)

El promedio de edad de los primeros afectados por el COVID-19 en Brasil es menor que en otros países
21-05-2020
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Casi la mitad de los casos confirmados durante el primer mes eran personas de entre 20 y 39 años, lo cual podría explicar por qué una menor proporción de infectados requirió de hospitalización en ese lapso de tiempo, según se consigna en un estudio

El promedio de edad de los primeros afectados por el COVID-19 en Brasil es menor que en otros países

Casi la mitad de los casos confirmados durante el primer mes eran personas de entre 20 y 39 años, lo cual podría explicar por qué una menor proporción de infectados requirió de hospitalización en ese lapso de tiempo, según se consigna en un estudio

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Casi la mitad de los casos confirmados durante el primer mes eran personas de entre 20 y 39 años, lo cual podría explicar por qué una menor proporción de infectados requirió de hospitalización en ese lapso de tiempo, según se consigna en un estudio (imagen: Tumisu/ Pixabay)

 

Por Elton Alisson  |  Agência FAPESP – El promedio de edad de los primeros pacientes diagnosticados con COVID-19 en Brasil, de 39 años, fue más bajo que el registrado en otros países.

Este factor, asociado al hecho de que, durante la fase inicial de la epidemia en Brasil, gran parte de esos pacientes pertenecía a las clases sociales más elevadas, puede haber contribuido para que el país haya registrado un índice de hospitalización equivalente a la mitad de la media internacional: del 10%, ante el 20% de otros países.

Estas conclusiones surgen de un estudio internacional encabezado por científicos brasileños. Los resultados preliminares de dicha investigación, que contó con el apoyo de la FAPESP en el ámbito del Centro Conjunto Brasil-Reino Unido para el Descubrimiento, el Diagnóstico, la Genómica y la Epidemiología de Arbovirus (CADDE), se describen en un artículo en la plataforma medRxiv, aún en versión de prepublicación (sin revisión por pares).

“La condición económica de esos primeros pacientes infectados permitió que tuviesen un mayor acceso a los test de diagnóstico, por ejemplo, lo cual facilitó inicialmente el aislamiento social y la disminución del contagio”, declaro a Agência FAPESP Julio Henrique Rosa Croda, investigador de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), ligada al Ministerio de Salud, y uno de los autores del estudio.

Los investigadores analizaron las características epidemiológicas, demográficas y clínicas de los casos confirmados de COVID-19 durante el primer mes de la epidemia en Brasil.

Para ello utilizaron fundamentalmente la base de datos REDCap, creada por el Ministerio de Salud al comienzo del brote de la enfermedad para la notificación de casos.

Los análisis de los datos indicaron que entre el 25 de febrero y el 25 de marzo pasados se confirmaron 1.468 casos de COVID-19 en Brasil, de los cuales casi la mitad (48%) eran personas de entre 20 y 39 años de edad.

De ese total de casos registrados entonces, el 10% requirió de internación y exhibió como factores de riesgo asociados a la hospitalización enfermedades cardiovasculares e hipertensión.

“Puede ser que el promedio de edad de los pacientes con COVID-19 hospitalizados en Brasil sea más bajo que el promedio mundial porque estas personas exhibirían una mayor prevalencia de comorbilidades en comparación con la población de la misma franja etaria de otros países. Pero esta hipótesis aún no se ha confirmado”, afirma Rosa Croda.

El menor promedio de edad de los pacientes infectados y hospitalizados en Brasil en comparación con otros países también puede estar relacionado con el hecho de que ese grupo etario, situado entre los 20 y los 39 años de edad, constituye una parte significativa –de un 32%– de la población brasileña, ponderan los investigadores.

Las diferencias de clases

Para evaluar si los primeros casos notificados de infección con SARS-CoV-2 estaban relacionados con el perfil socioeconómico de los pacientes, los investigadores analizaron los casos registrados en el Área Metropolitana de São Paulo, con base en datos de geolocalización domiciliar de los pacientes.

Los análisis revelaron que las zonas con mayores ingresos per cápita promedio exhibieron mayores índices de testeos.

“Constatamos que existe una disparidad socioeconómica en el acceso a las pruebas de diagnóstico de la infección causada por el nuevo coronavirus en Brasil que persiste a medida que la cantidad de casos de la enfermedad se expande”, sostiene Rosa Croda.

Los investigadores también observaron que, durante el primer mes de la epidemia de COVID-19 en Brasil, tan solo el 33,1% de los casos tuvo confirmación en laboratorios de salud pública y el resto en laboratorios privados.

“De entrada, la enfermedad quedó más restringida a la población más rica del país. En tanto, a finales de marzo se produjo una transición y empezó entonces a afectar a la población más pobre”, analiza Rosa Croda.

Puede leerse el artículo intitulado Epidemiological and clinical characteristics of the early phase of the COVID-19 epidemic in Brazil (DOI: 10.1101/2020.04.25.20077396), de Julio Croda, Ester C. Sabino, Nuno Rodrigues Faria y otros, en medRxiv, en el siguiente enlace: www.medrxiv.org/content/10.1101/2020.04.25.20077396v1.full.pdf

 

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