Los casos de gentrificación verde en la ciudad de Nueva York aparecen analizados en un libro de docentes de la CUNY (el canal Gowanus, en la zona de Brooklin, en Nueva York/ Wikimedia Commons)

La desigualdad social en las ciudades también se expande a causa de las iniciativas ambientales
06-12-2018
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Los casos de gentrificación verde en la ciudad de Nueva York aparecen analizados en un libro de docentes de la CUNY

La desigualdad social en las ciudades también se expande a causa de las iniciativas ambientales

Los casos de gentrificación verde en la ciudad de Nueva York aparecen analizados en un libro de docentes de la CUNY

06-12-2018
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Los casos de gentrificación verde en la ciudad de Nueva York aparecen analizados en un libro de docentes de la CUNY (el canal Gowanus, en la zona de Brooklin, en Nueva York/ Wikimedia Commons)

 

Por Maria Fernanda Ziegler, desde Nueva York (EE.UU.)  |  Agência FAPESP – Las aguas del canal Gowanus, en la zona de Brooklin, en Nueva York, siguen exhalando mal olor, aunque este problema ya ha sido mucho peor. Son las consecuencias remanentes de años de contaminación industrial y de aguas de alcantarillado no tratadas. Este lugar, en donde durante los siglos XVIII y XIV básicamente había fábricas instaladas, pasó por una revitalización durante los últimos años mediante inversiones federales. Se abrieron nuevas áreas verdes y llegaron al barrio comercios exclusivamente de servicios. El precio de los inmuebles residenciales también aumentó, lo que terminó por expulsar a los antiguos vecinos.

La historia reciente del canal Gowanus se ha repetido en otras áreas aledañas en Nueva York, como así también en otras ciudades del mundo. De acuerdo con Tammy Lewis, docente de Sociología y Ciencias Ambientales y de la Tierra en la City University of New York, iniciativas como éstas, si bien son positivas para el medio ambiente, tienden a aumentar las desigualdades y así minan el pilar social del desarrollo sostenible, compuesto por lo ambiental, lo económico y lo social.

“La idea consiste en apropiarse de los recursos ambientales dañados, restaurarlos, desarrollarlos y vendérselos a la que denominamos como clase sostenible. Lo que vemos es que este fenómeno está ocurriendo en todo el mundo”, dijo Lewis durante su conferencia en la FAPESP Week New York.

Este encuentro, realizado en la City University of New York (CUNY) entre los días 26 y 28 de noviembre de 2018, reunió a investigadores brasileños y estadounidenses con el objetivo de estrechar las colaboraciones en el ámbito de la investigación científica.

Lewis es una de las autoras del recientemente publicado libro Green Gentrification: Urban sustainability and the struggle for environmental justice, en el cual se analizaron cinco áreas que pasaron por un proceso de gentrificación verde.

“Las iniciativas de recuperación ambiental son siempre positivas, pero debe analizárselas de una manera más amplia. Ellas mejoran las condiciones ambientales del barrio, pero generan una gentrificación verde, lo que es sumamente negativo”, dijo.

Lewis remarca que el mayor problema reside en la mudanza de los habitantes. “El lugar pasa a atraer a los migrantes blancos y ricos, y la clase trabajadora y negra se ve empujada hacia fuera a causa de la elevación de los precios de los inmuebles. Sin la implementación de políticas públicas orientadas hacia la equidad, las acciones de urbanismo verde y negativamente redistributivas son malas para las principales ciudades globales”, dijo.

La investigadora afirma que, al contrario de lo que se difunde, los resultados de la injusticia ambiental pueden evitarse. “Las iniciativas de políticas verdes deben estar acopladas a iniciativas de políticas habitacionales justas”, añadió.

Las ciudades como parte de la cuestión climática

En 2012, antes de que se iniciara el proceso de gentrificación verde en el canal Gowanus, el huracán Sandy devastó la región. El nivel del canal subió debido a las fuertes lluvias de Sandy, y el agua contaminada se mezcló con las aguas de alcantarillado no tratadas.

Sin embargo, hasta ahora no ha sido instalada una estructura suficiente de mitigación de este problema. “La triste ironía es que cuando el canal se inundó, los afectados fueron los negros. Ahora, cuando otro fenómeno extremo como el huracán Sandy ocurra, la afectada será la clase sostenible”, dijo Lewis.

William Solecki, director fundador del Institute for Sustainable Cities de la CUNY, afirma que las ciudades por primera vez están convirtiéndose partícipes en la respuesta global a los cambios climáticos. “Reconocemos que estamos en un mundo urbanizado y que las acciones deben partir de las ciudades”, dijo Solecki también durante su conferencia en la FAPESP Week.

“¿Pero qué sucede cuando llegamos al límite de la resiliencia? ¿Construimos edificios cada vez más fuertes? Existe un límite. Por ende, las ciudades no sólo van a tener que adaptarse sino que también deberán mitigar”, dijo.

Solecki afirmó que las consecuencias del huracán Sandy se hacen sentir hasta los días actuales en la ciudad de Nueva York. El investigador cree que este evento extremo sirvió como un punto de inflexión que llevó a la gente a darse cuenta de la necesidad de implementar planes de adaptación. “Necesitamos pensar qué pueden hacer las ciudades para generar acciones transformadoras”, sostuvo.

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